Relatos Eróticos

“36 años después”, por Angie y Marcelo #concurso #turelatoerotico

Tenía 20 años cuando nos dejamos de ver, escribir cartas y llamarnos. Hoy la tecnología me permitió buscar a esa mujer hermosa de la cual me enamoré y con quién viví todas mis primeras experiencias. Un 31 de mayo la encontré, le envié un msg, el cual ella respondió de inmediato y no podía creer que la recordaba con tantos detalles.

Al mes de conversaciones telefónicas, acordamos vernos en persona. Bajó del bus y mi corazón quiso explotar, nos abrazamos emocionados, tomamos un taxi y nos fuimos besando todo el camino hasta que llegamos a un lugar privado, donde sólo ella y yo podíamos estar ·para “conversar”. Sin dejar de besarnos ni abrazarnos nos fuimos desvistiendo de forma suave pero también impaciente, entramos en esa cama fría y enorme, quedamos de frente y sin quitarnos nuestras prendas íntimas conversamos entre abrazos, caricias, besos y miradas. Tanto ella como yo no nos convencíamos que estuviéramos juntos nuevamente, piel con piel, ambos muy maduros, pero con la sangre tan caliente como cuando fuimos pololos.

Ella no perdía su hermosura, encanto, ni su coquetería tan especial que la caracterizaba. Yo con 50 kls demás, no era un modelo, pero eso a ella no le importaba, ella se asombraba de que la hubiera buscado, que le siguiera escribiendo mis poemas, que le dedicara canciones y todo lo que un hombre tan romántico como yo es capaz de hacer cuando está enamorado. Nunca hubo un cuestionamiento, y que importaba, ya estábamos juntos, felices y como si nunca nos hubiéramos distanciado, solo, lamentábamos el hecho de haber estado tanto tiempo separados y sin saber el por qué.

Sin música ambiental, sin luces, solos nuestras manos, que recorrían cada espacio de piel de ambos, nuestros apasionados e interminables besos. Desvestí con mucho cuidado cada prenda que aún pegada a su piel estaban, besé cada espacio que faltaba por hacerlo, el asombro de ambos no terminaba. Esas mariposas que muchos hablan, eran ciertas, los latidos podían hacer partir un bus nuestros alientos entibiaron el ambiente. Entre tanta fogosidad, en algún respiro, dudé si haríamos el amor o no. Seguimos al ritmo de un baile que no existe, recorrimos esa cama que al principio era enorme, ahora se hacía pequeña y ya no estaba fría.

Sin hablar una palabra, solo se oían los gemidos que envolvían el ambiente, sin ponernos de acuerdo, desnudamos por completo nuestros cuerpos.

A pesar de los años y su breve prohibición de no querer hacerlo, aprecié que su cuerpo no había sufrido grandes cambios, que era una mujer de 30, firme, suave, sabrosa y ardiente.

Recorrí esos lugares olvidados, suaves y muy húmedos, unos hermosos senos suaves y tiernos que cualquier mujer a su edad, envidiaría. Los besé cual bebé con mucha hambre, la abracé tan fuerte que la parecía quedar tatuada en mi ser. En medio de la excitación, nos quedamos mirando unos segundos eternos, y ese gesto fue suficiente para culminar haciendo el amor.

Dos adultos sedientos de amor y placer, dos seres que, a pesar del tiempo transcurrido, nos volvimos a amar sin tapujos, sin recordar el pasado de cada uno, sin cuestionamientos, nos dejamos llevar por la pasión del momento. He tratado de dejar descrito lo mejor posible lo vivido esa tarde fría de junio. Salimos caminando por las viejas calles de Santiago que parecían saludarnos y aplaudir nuestro recorrido felizmente agotador. Tomamos un café hasta llegar al terminal, donde ella debía regresar.

Nunca una despedida había sido tan alegre y con la esperanza, de que dentro de un mes más, nos volveríamos a ver y que tendríamos una segunda oportunidad de plasmar nuestro amor, que nunca debimos dejar de lado.

Hoy en día, hablamos 3 o más veces al día, nos escribimos durante el día y solo algunos fines de semana hablamos o chateamos.

Hemos renacido, tanto ella como yo, estamos felices, enamorados.

 

Escrito por  Angie y Marcelo, juntos desde 1982.

@KarenUribarri Karen Uribarri, sexblogger, periodista especializada en sexualidad, además de columnista y videobloguera con presencia en importantes medios de comunicación de Chile.

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