Sexualidad&Infancia

Abuso sexual infantil, por la Psi. Karla Donoso

El pequeño mundo de la niñez con su entorno familiar es un modelo del mundo.
Carl Gustav Jung
Ciertamente, podría decir que el abuso sexual es una de las situaciones que desearíamos evitar en nuestros niños y niñas, pero las diversas estadísticas que plantea la OMS, a nivel internacional, y los estamentos que trabajan directamente con las agresiones sexuales en nuestro país, indican que es una temática que afecta la vida de muchas personas día a día.
En Chile no existe una base de datos a nivel nacional que indique el número total de denuncias recibidas en las distintas instituciones, sin embargo se estima que por año deberían ser sobre 20.000. Además, cabe señalar que el abuso sexual es un delito que no distingue realidad socioeconómica o cultural.
Es una de las experiencias traumáticas que impacta directamente en el desarrollo psicosexual en la infancia y, que de no ser resignificado, puede acarrear diversas consecuencias en la adolescencia y en la adultez.
En nuestro país, el código penal diferencia el abuso sexual de la violación y el estupro, configurándose tres tipos de delitos que mantienen distintas penalidades. Sin embargo, a nivel internacional muchas veces el concepto de abuso sexual incluye todos los delitos que implican una agresión sexual.
Un aspecto de alta relevancia dentro del abuso sexual es señalar que existe una disparidad de poder entre el adulto y el niño o niña, además, muchas veces se utiliza el vínculo entre ambos para manipular y concretar la agresión sexual propiamente tal. Por otra parte, debemos considerar que el gran porcentaje de abusos sexuales se da en contextos intrafamiliares y la familia es el lugar inicial en donde conocemos el mundo y cómo deberemos relacionarnos con él.
En gran parte de las ocasiones el abuso sexual se estipula como un juego, como una forma “normal” de cariño entre adultos y niños y niñas, a veces se acompaña de amenazas verbales, otras de violencia física. Para un niño o niña su familia y particularmente los adultos, son quienes dicen la verdad y entendámosla como LA VERDAD, pues no tenemos forma de comparar algo tan íntimo con otras personas, por ende, si tus padres te dicen que eso está bien….está bien, porque a los padres se les obedece en todo, porque a los adultos no se les dice que no, verdad?
Esta es una de las primeras dificultades con las que muchas veces el lenguaje deja entreabierta una puerta para una agresión sexual: a los adultos nunca se les dice que no. NUNCA es una palabra que toma demasiado tiempo, es eterna, es mejor parcializarla y especificar que sí se puede decir que no en la medida que lo que el adulto me haga no me parezca correcto, no me guste o me haga daño y si no puedo decir que no al menos que busque a un adulto que me parezca protector para poder contarle que me siento mal con lo que otro está haciendo.
Ahora bien, respecto de las consecuencias que puede dejar el abuso sexual en un niño o niña estas no son específicas de este tipo de vulneración, es decir, no existe una lista que nos diga “si tiene 4 de 5 está siendo víctima de una agresión sexual”. Por ello se debe tener especial cuidado en el diagnóstico de una vulneración de este tipo pues debe estar acompañada de una denuncia en el sistema judicial lo que implicará que el niño entrará a un proceso de pericia que puede ser traumático por sí mismo.
En general, lo que más se espera es poder contar con un relato directo desde el niño o niña, pero hay algunos indicadores que podemos visualizar en ellos que nos pueden orientar inicialmente. En estos casos yo siempre recomiendo que se pueda contactar con algún especialista en agresiones sexuales que pueda evaluar.
Sumemos a lo anterior, que dependiendo de muchos factores los síntomas pueden ser diversos, pero a continuación les dejo algunos que podrían mostrarse, pero recuerden, NO SON específicos y por sí mismo NO SIEMPRE hablan de una agresión sexual.
Por ejemplo en algunos niños y niñas, aparece enuresis (comenzar a orinarse) o encopresis (comenzar a defecarse), también pueden aparecer pesadillas, insomnio, pataletas, irritabilidad, llanto “sin motivo”, problemas conductuales, bajas calificaciones en el colegio, entre otros.
Respecto del ámbito sexual propiamente tal, a modo de ejemplo, pueden comenzar a presentar masturbaciones compulsivas, juegos sexualizados con peluches u otros niños o niñas, una búsqueda por ver a otros desnudos específicamente sus genitales.
Sin embargo, lo que a mí parecer es más grave en esta línea es que los niños y niñas aprenden que lo sexual es un camino para entregar y recibir cariño o aceptación, por lo que se encuentran gravemente expuestos a otras vulneraciones si existen adultos que no logren establecer los límites de manera adecuada. Por ello, que mantengan conductas sexualizadas también se traspasa al vínculo, a la forma de relacionarme con los otros.
Somos los adultos quienes debemos poner límites, no los niños o niñas. Esto es parte esencial para que aprendan que para dar o recibir cariño, que para ser aceptados, existen muchas maneras.
Basta imaginar cómo aquello podría configurarse en la adolescencia o en la adultez.
Si tiene dudas respecto a una situación contacte a un especialista, si toma conocimiento de un hecho de agresión sexual contra un niño o niña, puede hacer la denuncia en la PDI, Carabineros o directamente en Fiscalía.

 

Karla Donoso B.
Psicóloga

FAE PRO ADRA

Pedro Aguirre Cerda 

@KarenUribarri Karen Uribarri, sexblogger, periodista especializada en sexualidad, además de columnista y videobloguera con presencia en importantes medios de comunicación de Chile.

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