“Arritmia”, por La Señorita E #concurso #turelatoerotico

Nunca pensé que volvería a pasar, fueron 10 años de la última que  me hicieron feliz, y ese fuiste tú, con tus fuertes manos, besos en el cuello y como jalas mi pelo cada vez que me volteas contra la pared y te excitas con la menor provocación. Jamás pensé que volvería a ocurrir esa magia con la que tu cuerpo entra a lugares inexplorados que jamás alguien ha llegado, no quería que sucediera, intenté evitarlo, pero el cuerpo se encendió rápidamente, más que un papel sobre una hoguera, no pude negarlo, mil veces te dije no, evité tus ojos, pero sentí tu mirada en cada centímetro de mi cuerpo, esa mirada que todo lo puede, esa mirada que me convence de pecar, esa mirada que penetra mi mente y la hace estallar, ya no puedo pensar en nada más que tus manos tomando fuertemente mis caderas, poniéndome sobre ti, suavemente rozando mi espalda con tus dedos, besando mis pechos, tan suave, pero tan intenso que me hace tiritar. No quise entrar a tu alcoba, para que no te dieras cuenta cuándo tiempo esperé por ti, entramos al baño. Me acorralaste, pero me sentí protegida, te besé como a nadie, nos besamos, nuestras almas hablaron, me negué, pero mi cuerpo no se fue de ese lugar, jamás me había sentido tan deseada, tus manos sudan y aprietan mi cuello, quiero que lo hagas más fuerte, no quiero que pares. Bajé tus pantalones y me encontré con la sorpresa que no has cambiado, eres el mismo niño vigoro que sentía que había conocido ayer, lo tomé fuertemente con mis manos y tus quejidos no se hicieron esperar, no parabas de repetir que también esperaste 10 años por mi cuerpo, mi boca, mis manos. Besé tu debilidad, tomabas mi cabeza, entrelazabas tus dedos con mi pelo, todo mi ser quiere explotar. Mientras me decía: “eres increíble”, “tanto tiempo te esperé”, “estuve con otras pero siempre eras tú la que estaba en mi cabeza” yo pensaba que era exactamente lo que me sucedió a mí durante todo el tiempo separados, no lo quise admitir, quise tener el poder, no lo dejé acabar, me levanté y me giró contra la pared, estaba tan excitada que rasguñé la puerta, necesitaba morder algo, me agaché y me lo hacías tan fuerte que mis rodillas cada vez se fueron separando más, estaba tan rico que te sentía en mi estómago en cada segundo creaba una contracción involuntaria, mi cabeza se fue hacia atrás, te miraba de reojos y era inevitable morder mis labios, jugueteaba con mi pelo, sabía que eso te encantaba. Te tomé de los muslos y glúteos para que llegaras más adentro, pero era imposible, llegas a un lugar que jamás nadie llegará, empuñaba mis manos fuertemente para ver si era real, sentí que era un sueño. Fue un sueño, porque nunca volverá a ocurrir. 

 

Escrito por La Señorita E.

Ilustración tomada de Cultura Colectiva, hecha por Natalya Ashatan.

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