Ayúdala con sus orgasmo

Ayúdala con sus orgasmo

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Se sientan en el café de siempre como cada martes y Manuela se ve complicada. María José y Carmela le preguntan por qué la cara larga y ella explota antes de que llegue el pedido. “Estoy súper angustiada. Ustedes saben que el sexo con Pablo es demasiado bueno. Pero cuando recién pololeábamos yo podía terminar muchas veces y ahora con suerte una. ¡Quizás se murió la pasión!”, decía Manuela. Mientras las amigas trataban de bajarle el perfil a la situación, ella insistía que algo mal debía estar en la relación como para que eso no volviera a ocurrir. Pero ¿era tan importante? Si lo vemos desde la perspectiva global, lo cierto es que muy pocas mujeres tienen la capacidad de ser multiorgásmica. Según las estadísticas sólo el 20% de las féminas del mundo tienen este don y un 35% lo logra de modo individual a través de la masturbación.

Sin embargo, aunque ya lo hayas logrado una vez, no es condicionante de que en cada encuentro sexual lograrás más de un orgasmo. Todo depende del contexto, el estado en el que estén, cuán relajada y estimulada e incluso casi en qué ciclo hormonal estés en ese momento.

Y es que a diferencia de la excitación masculina que termina de manera abrupta, la mujer puede llegar a tener orgasmos tan satisfactorios que desee no seguir haciendo el amor e incluso algunas hasta eyaculan. Pero, estos beneficios no se logran sin esfuerzo, pues alcanzar un orgasmo, orgasmos múltiples u orgasmos expandidos se requiere de conocimiento, habilidad y esfuerzo por parte de la mujer y, por supuesto, por parte del hombre.  Y ¿cómo puede ayudar la pareja? Tal y como dice el Tao: “la esencia de los juegos preliminares es la lentitud”. Comienza por sus extremidades en vez de sus genitales. Acaricia con ternura y tiempo. Masajea, besa y mima desde los pies y tobillos, manos y muñecas; pasando por brazos y piernas hasta el abdomen. Aprovecha los canales de energía del cuerpo que al ser estimulados aumentan la excitación sexual, como la región lumbar, el cuello y las orejas. No descuides la parte interna de los brazos y muslos, que son muy sensibles en la mayoría de las mujeres.  No te lances sobre sus pezones directamente. Tócalos en un giro lento en espiral, casi como si tus dedos fueran una pluma y una vez que llegues al punto, ve si es necesario cambiar la presión. Para ello fíjate en la respuesta sexual de la mujer ante tu tacto. Lo mismo ocurre cuando llegues hasta sus genitales. No vayas directo al clítoris, sino que estimula primero el monte de Venus y los labios. Siempre de menos a más, porque de esa forma cuando llegues a ese punto, su energía sexual y su excitación estarán en niveles altísimos.

Young woman with mouth open, eyes closed, close-up

¿Cómo se toca el clítoris? Eso depende de cada mujer y para ello deberás ser su propio investigador, porque la forma de tocar es incluso más importante que dónde hacerlo. Usa el dedo, la caricia o la espiral de manera uniforme, ni tan rápido ni tan lento. Y recuerda que la sensibilidad de ese punto está mucho más concentrada que en el pene, por lo que es mejor usar movimientos más centrados y sutiles. Por ende, siempre toca primero la cubierta antes de tocar el glande del clítoris, ya es ella es tremendamente sensible y si no se ha estimulado bien a la mujer previamente, puede producirle dolor en vez de placer. Y si te sientes animado, sexo oral siempre será agradecido cuando se haga con ganas e intensión. El Tao describe esta mutua sintonía como algo mágico e incluso fisiológicamente, el sexo oral prepara muchísimo mejor a la mujer para la penetración. Usa tus manos para acompañarlo de caricias en las piernas, en los pechos, en el vientre, para que ella no se sienta desconectada del resto de su cuerpo. Y si alternas el uso de la lengua con una suave succión del clítoris, el resultado puede ser aún mejor.

Todo lo anterior son ideas para mejorar tu técnica sexual, pero lo más importante es lo que tu hagas con ellas. Sigue atento las reacciones de tu pareja, descubre sus rincones, su ritmo y tómate el tiempo para hallar la forma de ubicarla en un nivel óptimo para alcanzar mejores orgasmos, ya sea uno o varios o extendidos. En este sentido es importante el consejo de Herant Katchadourian en su libro Fundamentos de la sexualidad humana: “La búsqueda simplista de botones y palancas conduce al sexo mecánico porque la energía que carga los circuitos eróticos es la emoción”. El conocimiento de las zonas erógenas de tu mujer es esencial, pero no hay nada que sustituya el amor sincero.

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