Lo que explota el deseo

Besos que matan…y que no se olvidan

Tengo pocos recuerdos de besos sabrosos. Es más, la mayoría fueron besos mediocres y acelerados que no fueron capaces de salvar a su dueño en un intento de relación. Recuerdo especialmente uno que antes de atacar me besaba la cara y luego frente a frente, a centímetros de distancia, se quedaba quieto unos segundos sólo para respirarnos encima y olernos, cual animales salvajes. Nos entibiábamos con la exhalación y luego nos devorábamos a besos esponjosos y húmedos. Ojo que dije húmedos… no empapados ni mojados. Mire que estos últimos sólo producen arcadas, tanto como que a una le metan la lengua en la boca casi hasta las amígdalas y la mueva como batidora dentro de ésta. Esto no debe hacerlo jamás, pues si lo hace, sus besos serán una asquerosidad.

Otros besos que me encantan son los que se dan casi por casualidad. Producto de una despedida o de un topón sin querer queriendo. El beso en la comisura tiene ese no sé qué, que produce cositas en la guata per sé.

Pero, qué hace que un beso sea más rico que otro? Que sea erótico. Que involucre a la vista, el gusto, el olfato, los sonidos e incluso las fantasías. Y es que por medio de los besos, quizás hasta podemos darnos cuenta de cómo sería hacer el amor con esa persona.

Olvídate entonces de la genitalidad y el orgasmo, y aprende a darle el tiempo que merecen los besos. Un buen besador siempre llevará la delantera y eso quiere decir que debe ocupar todos los recursos: lamer, besar, succionar, morder suavemente y acariciar los labios. Combinarlos entre sí de diferentes maneras y variando la intensidad del beso que puede ser lento o más rápido, con mayor o menor presión, abarcando diferentes zonas de la boca o en áreas más puntuales (labios, comisuras, encías, lengua, paladar). Y no olvidar que el beso involucra todos los sentidos. Pero, por sobre todo, aprende a manejar tu ansiedad. No vayas más rápido de lo que debes, pues harás perder el encanto y lo erótico del beso. Deja que el deseo gane intensidad, así que tómate tu tiempo. ¿Un truco? Dicen varios textos orientales antiguos que el labio superior de la mujer está conectado con sus genitales, especialmente el clítoris. Por lo tanto su estimulación al lamer, succionar y morder suavemente aumenta notablemente su excitación. La ciencia occidental no ha comprobado esa creencia, haz tu propia investigación y luego nos cuentas.

 

Karen Uribarri

@KarenUribarri Karen Uribarri, sexblogger, periodista especializada en sexualidad, además de columnista y videobloguera con presencia en importantes medios de comunicación de Chile.

One Comment

  • Jazmín

    Me hizo gracia jajaja.. Me han dicho que yo tengo una boca tentadora y que beso como diosa.. Jajajaja!! Que soy inolvidable… ?
    Pero lo que me hizo recordar más, fueron los besos de un friendlove, me besaba como si tuviera hambre jaja, ya veía que me mandaba un mordisco y se atragantaba.. Definitivamente, como besador se moría de hambre, por lo menos la pega la hacia bien 😉 jajajaja…

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *