Lo que debes saber,  Lo que explota el deseo

Caricias íntimas infalibles

0No todo es coito y el coito no lo es todo. Existe un juego previo, post e incluso en vez, que resulta tan o más placentero que la penetración misma. Y aunque muchos van directo al grano -porque no pueden controlar sus impulsos- y se aceleran dos cambios antes de avanzar paso a paso, te aseguro que el juego en sí es una de las mejores partes.

Rocío me lo aseguró el otro día cuando me contó que estuvo con un tipo que le sacudía las hormonas a mil. Tanto que cuando lo conoció no supo conversar tranquila sin que le sudaran las manos y sin imaginarlo desnudo. Tiempo después tuvo la suerte… Y me confesó que por primera vez alguien se había detenido a jugar con ella. Primero el cara o sello (el que ganaba pedía el deseo y el otro lo cumplía), el policía y el ladrón (el primero registra lentamente al otro contra la pared…) y así varias locuras de a dos. Esto, indudablemente los relajó, pero sobre todo les hizo subir la temperatura a niveles insospechados. Ese es el poder del juego, de la complicidad, de la sintonía que se puede lograr con ello.

¿Qué hacer después? ¡Seguir jugando pero en el siguiente nivel! Te entrego a continuación algunas ideas. Toma nota:

  • Amasar. Toma su pene con delicadez entre las palmas de tus manos y amásalo como si prepararas el mejor pan. Luego, saboréalo y devóralo, su sabor te enloquece y a él también, por supuesto.
  • Una mano por aquí y la otra por allá. Mastúrbalo con una mano, mientras la otra se aprovecha y recorre otros sectores. Esta puede acariciar su ano, sus testículos, la parte interna de los muslos, mientras la otra hace lo suyo a un ritmo lento pero sostenido.
  • El anillo. Une los dedos índice y pulgar de tus manos, formando anillos de placer que aprietan suavemente el medio del pene. Un anillo pegado al otro, pero que se mueven en sentido contrario y al mismo tiempo. Su cara te lo dirá todo. Luego mantén un anillo en la base del pene, mientras el otro anillo se mueve hacia arriba y hacia abajo.
  • Entre las piernas. Adviértele que está prohibida la penetración e invítalo a rozar su pene entre tus genitales. Para ello lo ideal es que ubiques un cojín en tu cola para elevar la pelvis. Y que él se arrodille sobre ti para frotarlo una y otra vez. Esta caricia es muy estimulante para ambos.
  • La lengua y su poder. Enreda tu lengua en la punta de su pene. Deslízala a lo largo, formando círculos de arriba abajo, como sui tu lengua fuera una serpiente la que sube. De pronto frena, para y vuelve al ataque, metiéndolo todo en tu boca.
  • Con menta todo sabe mejor. Juega a enfriarlo. Haz enjuague bucal con esos productos especiales con mucha menta y hazle felación. La menta es vasoconstrictor y su efecto será exquisito.

 

¡Que lo disfruten!

 

@KarenUribarri Karen Uribarri, sexblogger, periodista especializada en sexualidad, además de columnista y videobloguera con presencia en importantes medios de comunicación de Chile.

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