Cómo llegar al orgasmo. Guía de ayuda.

Cómo llegar al orgasmo. Guía de ayuda.

Si bien es cierto, muchas mujeres no han tenido nunca un orgasmo y otras sienten que es muy difícil lograrlo; hay que tener muy en cuenta que ese es un problema que sólo una misma puede solucionar, aprendiendo a conocer nuestro cuerpo, queriéndolo y comunicándole los deseos a la pareja. Y es que el gran obstáculo para disfrutar del clímax es la mente. Si comenzamos a pensar en cómo nos veremos en ciertas posiciones, o si se nos ve un rollito de esta otra manera, o hacemos correr los pensamientos de lo que tenemos que hacer más tarde; claramente no llegaremos al orgasmo. Por consiguiente, es necesario liberarse y darse permiso para sentir. En ese contexto hemos preparado estos pasos que tal vez ayudan a que pueda conseguir el añorado orgasmo.

1.- Sé sensual y sexual. Permítete serlo siempre. Aprende a sentir y disfrutar cada uno de los roces de tu cuerpo con el de tu pareja. El cariño que te hace en la espalda, sus besos… Cuando comiencen a relacionarse amorosamente, cierra los ojos y prométete desconectarte del mundo. Deja tu mente en blanco y sólo dedícate a potenciar tus sentidos. La vista: mira su cuerpo, cómo se mueve, el arco de su espalda, la curvatura de su hombro o la forma de su rostro. Conéctate con su mirada y háblense a través de ella. El gusto: Saborea su piel, besa su pecho, goza sus besos, siente sus labios. El olfato: aprende a oler el aroma del sexo, del deseo que se huele en la comisura de sus labios, del calor que se genera.

2.- Tomate el tiempo necesario. No permitas que tu mente divague en otros temas o que se comience a preocupar porque te estás quedando mucho tiempo en el preámbulo o te estás demorando en lograr sentir. Déjate querer y entiende que si te ama no se aburrirá de hacerte sentir bien.

3.- Juega. No lo frenes si quiere besarte entera. No te limites por el pudor. Deja que te toque, pero siempre con suavidad y señálale los puntos que más te gustan. Pídele que se quede más tiempo allí y disfruta sin culpas. Hacer el amor es precisamente eso, que ambas partes sientan placer y amor indefinidamente.

4.- Deja de lado el miedo. Muchas mujeres han estado a punto de llegar al orgasmo y han parado por miedo a lo que se siente. Sólo tú puedes dejarlo de lado y dar rienda suelta a las sensaciones. Sentirás un cosquilleo, un placer indescriptible, calor e incluso podrías llegar a sentir que te orinas. No te frenes ahí, deja que ocurra, aunque creas que te harás en ese mismo instante. Diversos estudios han señalado que la eyaculación femenina es muy similar a cuando se orina, por lo que se tiende a retener, evitando el goce completo en una relación. Deja que todo suceda, relaja los músculos y siente. Y recuerda que el orgasmo en la mujer es la culminación del acto sexual y que, por lo mismo, se trata de manera subjetiva. Es decir, que lo que sientas no es comparable con nadie y puede estar o no acompañada de respuestas reflejas o contracciones musculares. Tu orgasmo es muy tuyo y sólo tú te darás cuenta si lo has logrado o no.

5.- Guíalo. Si bien está comprobado que sólo nosotras podemos gestionar el nacimiento de un orgasmo, está claro que necesitamos de la ayuda de nuestra pareja. Para ello guíalo hacia los puntos que sabes te provocarán placer. Es decir, haz que bese tus pezones (gran zona erógena), que baje los labios besando hasta tu vientre para luego entregarte sexo oral. Recuerda que el clítoris es el área gestora de los orgasmos, ya sea interna o externamente. Por ser un área de extrema sensibilidad, debe acariciarlo con suavidad y ritmo, para provocar la energía que se necesita para generar el goce. La lengua tampoco está de más en ese momento. No te avergüences y relájate. Sólo mantén tu mente en lo que estás sintiendo y en la sensualidad del momento.

6.- Prolonga los juegos. No dejes que el encuentro sea rápido y sin juegos. Dense el tiempo para besarse por completo. Acaríciense áreas sensibles y que generalmente se dejan de lado: el antebrazo, la ingle, los muslos internos, bajo los pechos, la curvatura de la cadera, el cuello… Descubre nuevos lugares para sentir y disfruta de los besos. Luego, cuando notes que la lubricación es la adecuada y que ya no puedes seguir esperando, provoca la penetración y busca tu satisfacción. Si es necesario, encorva tu espalda o eleva tus piernas, para lograr que el frote lo que generalmente se llama Punto G y que bien podría ser el área interna del clítoris, aproximadamente tres centímetros desde la entrada por la cara superior de la vagina.

7.- No te obsesiones. No se trata de que debas llegar cada vez que tengas relaciones. Si no aparece, tranquila, disfruta de igual manera. A medida que te vayas relajando, el orgasmo aparecerá por sí sólo. Cuanto más te apresures, más te demorarás, ya que la presión no estimula tu erotismo. Ahora bien, recuerda que puedes lograr el clímax de muchas formas y no sólo a través de la penetración. Así que también toma tu tiempo en el preámbulo, ya que el sexo oral o la mutua masturbación pueden ayudarte a alcanzarlo. Lo mismo que si te produce placer algún punto de tu pared vaginal, colabora entonces para que durante la relación ese lugar sea mayormente estimulado, adecuando la posición y pidiéndole a tu pareja que se mantenga allí. Finalmente, no relaciones la felicidad en tu relación sexual con el orgasmo; muchas veces no es necesario esto para sentir que un encuentro ha sido muy satisfactorio.

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