Cómo revivir la vida sexual cuando estamos tan cansados

Cómo revivir la vida sexual cuando estamos tan cansados

Todo indica que entre el mal dormir, el horario de invierno, el estrés de mitad de año, muchas (os) chilenas (os) sí tienen deseos de tener sexo, pero están demasiado agotados para llevarlo a cabo. ¿Se derrumba el deseo en tu relación?, ¿estás dándole el lugar que merece?

Partiste el día a las 6 de la mañana. Levantar niños, dejarlos en el colegio, tacos, más tacos, llegas corriendo al trabajo y a penas puedes levantarte al baño en esos días intensos en los que quieres llorar del cansancio físico y mental. Llegas a casa, el trabajo de madre y esposa no termina y en la noche, él quiere y tú te desmayas de lo agotada. Y cierras los ojos y te das cuenta que ya han pasado más de diez días que no han tenido sexo y no se avecinan mejores tiempos. ¿Se te acabó el deseo?, ¿tambalea tu relación?, ¿ya no sientes lo de antes? ¡ALTO! Respira y tómalo con calma. El deseo no aparece de la nada…

“En un comienzo el sexo era diario y más de una vez. Parecíamos estar sumidos en una pasión constante que creíamos no iba a terminar nunca. Claro, estábamos recién casados y veníamos llegando de una paradisíaca luna de miel. Luego comenzó la locura en el trabajo de ambos, a lo que se añadían los quehaceres de la casa, que por mucho que los dividiéramos, no teníamos ganas de hacer. Así nos daban las 11 de la noche, mientras yo lavaba los platos de la cena y el planchaba su camisa para el día siguiente. Yo, a esas alturas no tenía fuerzas para hacerme la amante perfecta. El, como siempre me confiesa, es un boy scout, siempre listo”, cuenta Natalia, de 31 años, que lleva casada casi 3 años. Sin embargo, el escenario complicado para el sexo en esta pareja no cambió mucho con la llegada de los hijos… “Luego que nació el primero nos costó un poco retomar el sexo de modo natural, sin tantos temores y dolores. Pero una vez que lo logramos, confieso que la calidad ha mejorado inconfundiblemente. Pero, cada vez lo hacemos menos. Llega la noche, luego de hacer todo lo que debemos hacer, puede ocurrir fácilmente que alguno de los dos se quede dormido en cinco minutos o que sólo nos alcance el tiempo para hablar un poco y darnos las buenas noches. Por eso es que en el fin de semana es típico que ocurra algo, porque estamos más descansados”.

El sexo llama al sexo

Llamada científicamente como astenia sexual, el cansancio en materia de relaciones íntimas es considerado incluso parte de las conocidas disfunciones que podría sufrir una pareja.

“Llevamos más de tres meses sin tener sexo y la verdad es que no tengo ni ganas de intentar dar vuelta la situación. Tengo demasiados problemas como para más encima preocuparme por cuántas veces me acuesto con mi marido”, se quejaba suspirando una auditora que llamó hace unos días a una radio para confesar su drama. La ausencia de sexualidad con su pareja la había distanciado tanto, que ahora incluso no tenía fuerzas para traerlo de regreso a sus brazos. En conclusión, la ausencia de deseo inicial producto del cansancio se transformó en algo de todos los días y en un círculo vicioso del que no pudo salir.

El deseo se trabaja

Hay dos mitos muy asentados en las parejas de hoy. “El primero es que el deseo sexual es espontáneo la mayoría de las veces y, la verdad, es que el deseo sexual se activa sólo en condiciones bien determinadas”, explica el Director de Cesch, Dr. Christian Thomas. ¿Qué se necesita entonces? “Para ello se requiere de estímulos internos (pensamientos, fantasías, recuerdos, angustia) o por estímulos externos (percepciones sensoriales, estímulos directos). Por tanto, el deseo hay que buscarlo o, mejor dicho, hay que mover ciertas piezas para activarlo”, explica el especialista. Entonces: el deseo no se gesta espontáneamente.

El segundo mito es que la vida sexual se dará por el sólo hecho de convivir o tener una relación. “Y la verdad es que nada de eso ocurre con habitualidad, si no se trabaja o no se da un espacio entre todas las actividades de la familia o de la pareja Pero lo que ocurre que, siendo el sexo uno de los elementos que las mismas parejas contemporáneas califican de imprescindible, esas mismas parejas no le dan el lugar de privilegio. De hecho es lo que se posterga para lo último del día”, advierte Thomas. Así, después de trabajar, cocinar, planchar, acostar a los niños (si los hay), leer, hacer un trabajo o lo que haya que hacer… se da espacio para el sexo. Con las últimas fuerzas del día, de la semana, del mes.

Por lo tanto, como bien dice el sexólogo Dr. Christian Thomas, no es el sueño y el cansancio los que le ganan al sexo en la pareja…Es la pareja la que le da más lugar al dormir, al comer, a trabajar, a fiestear, a los asados, a los hijos. Y un poquito rato, diez o veinte minutos a la semana -cuando mucho- al encuentro sexual y erótico… Definitivamente, poco tiempo.

¿Cómo actuar?

Si lamentablemente existe un problema en el deseo sexual de alguna de las dos partes, es mejor actuar cuanto antes, ya que aunque se dice que el sexo no es lo principal en una pareja, tiende a menguar la relación y afectarla hasta niveles insospechados. Por eso, lleva el tema a un lugar lejos de la cama y convérsalo con sinceridad. Puede que el tema provoque roces en un comienzo, pero acude a la ternura y la confianza, para calmar las aguas y hablar sin tapujos y miedos. Asimismo, evalúen los tiempos destinados a sus encuentros y, quizás, establezcan nuevos espacios sólo para ustedes. Abandonen los celulares en la noche y, en vez de estar conectados a redes sociales, conéctense entre ustedes.

El sexo no es solo el coito. Y no todo encuentro sexual debe terminar en él. Destinen tiempos sólo a acariciarse y besarse. Hemos olvidado la magia del beso y lo que es capaz de provocar en una y en el otro. Esa sintonía los ayudará a buscar nuevas instancias de pareja. No olvides nunca que el sexo llama al sexo. Es decir, mientras más veces se acaricien, más ganas tendrán de seguir haciéndolo.

 

 

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