¿Cómo ser su pareja y no su madre? Sexualidad y discapacidad

¿Cómo ser su pareja y no su madre? Sexualidad y discapacidad

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Si hablamos de sexualidad y discapacidad, inevitablemente tenemos que hablar acerca de la dinámica relacional “diferente” que se produce en dicha relación.  Lógicamente al tener una pareja con algún grado de discapacidad, ya sea hombre o mujer, las actividades de pareja, responsabilidades y distribución de labores en la relación, no será del todo equitativa.

Es importante saber, que muchas relaciones de este tipo, son consideradas como no normales o esperables para el común de la sociedad. Siempre se nos enseñó de manera explícita e implícita, que debiese haber un orden en cualquier relación de pareja, un orden jerárquico y muy estructurado; aunque las cosas están cambiando de a poco. Socialmente aún es aceptable y esperable que el hombre sea quien cuida de la mujer, provea del dinero, y cumpla un rol sostenedor. En el caso de la mujer, se nos enseñó, que ellas deben ser sumisas, cuidadoras del hogar, de los niños y dependientes del varón.

En el caso de que exista una persona con discapacidad, estos roles inevitablemente cambian. Muchas veces la mujer debe suplir las necesidades del varón, lo que genera dificultades en la pareja a largo plazo. Estas dificultades van, desde problemas en la dinámica de la relación, como por ejemplo; aburrimiento, querer experimentar una relación “normal” como la sociedad nos enseñó,  dificultades producidas por el cansancio (distribución no equitativa de las labores), etc. Además se presentan muchas veces, dificultades sexuales. La más habitual, consiste en la falta de deseo sexual, producida por diferentes causas, alguna de ellas son:

  1.  Desgaste cotidiano: Se expresa en un cansancio producido por tener que “hacer todo” y “hacerle todo” a la pareja con discapacidad, desde vestirlo, bañarlo, ayudarlo a ir al baño, etc.
  2. Deseo por otros: A medida que pasa el tiempo, las relaciones de pareja pasan por diferentes etapas. La fase de enamoramiento no dura siempre… Debido a esto, es normal que muchas parejas, tengan curiosidad de cómo sería si estuviera con otra persona que cumpla con los estereotipos de príncipe azul que se nos enseña toda la vida.
  3. Falta de intimidad y complicidad: La pareja pasa a ser cuidadora, una especie de madre sustituta, y el otro pasa a ser un hijo de la misma índole. ¿Quién puede tener deseo sexual, si miramos a la pareja como tal?

Para poder sobrepasar estas barreras que muchas personas presentan día a día, es importante encaminar la relación a buen puerto y no a un despeñadero… Es importante distribuir las tareas cotidianas y domésticas, no victimizar y aumentar la dependencia. Si una parte de la pareja presenta capacidades diferentes, es totalmente comprensible que no pueda realizar todo con normalidad, pero es muy importante, que realice el mayor esfuerzo posible para colaborar con las labores domésticas, según su capacidad se lo permita. A veces lo más importante no es lo que podamos ayudar, si no el interés que pongamos en ello, así le estaremos entregando a la pareja, una señal de ‘¡aquí estoy yo, te apoyo y quiero ayudarte!’.

También es importante, mantener la intimidad. Si la mujer o la pareja  te debe ayudar a asearte, es importante que mantengas tu zona erógena principal (pene o vagina) lejos de ella (pareja), según lógicamente si tu capacidad de movilidad te lo permite. Mientras mantengamos a distancia este tipo de interacción, será mejor para las relaciones sexual posteriores.

En el caso que no puedes realizar tu aseo genital por si solo, preocúpate de potenciar la relación en los siguientes puntos. Lo principal de todo esto es no permitir que el amor, la ternura y la complicidad de pareja se pierda, hay que distinguir los roles. No permitas que tu pareja se vuelva tu hijo o tu pareja se vuelva tu madre, entreguemos el mayor grado de autonomía  que sea posible. Si mantenemos eso; difícilmente mirarán para el lado.

Para mejorar la motivación en la relación, es necesario realizar actividades de pareja, salir a pasear, comer, salir de viaje, etc. Básicamente se traduce en realizar actividades dinámicas, que salgan de lo común, que rompan la rutina. No quedarnos en la casa mirando sólo lo que no podemos hacer, sino buscar aquello que si podamos realizar en conjunto con la pareja.  Toda relación de pareja se construye día a día…

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Juan Carlos Agurto Cerna

Licenciado en psicología

Twitter: @cacoagurto

 

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