El arte de acariciar. ¡Vuélvelo loco con tus manos!

El arte de acariciar. ¡Vuélvelo loco con tus manos!

Un buen masaje sensual, puede entregarle sensaciones mucho más gratificantes que el coito propiamente tal. Invítalo a una sesión de caricias y masajes, y da rienda suelta a toda tu imaginación. Te aseguramos que con estos consejos dejarás fuera la rutina de tu imaginación y te sentirás más unida que nunca a tu pareja. Luego… cítense para una sesión exclusiva para ti.

Desde bebés, el primer contacto con nuestros seres queridos es a través de los mimos, los que nos producían relajo y sensación de ser queridos. Con el tiempo, eso no varía mucho, pues tanto hombres como mujeres adoran ser acariciados, sobre todo si es por la persona amada. Y ellos, nuestros hombres, son, aunque duros por fuera, unos gatitos que ronronean una vez que se les toca un poco. Pero, ¿cómo hacerlo para que se rinda a tus pies y pida a gritos más y más? He aquí algunos datitos para poner en práctica.

El erotismo del cuerpo masculino

Con los años y el boom del erotismo femenino en pantalla y en los distintos medios de comunicación, nos olvidamos un poco del cuerpo de nuestros compañeros y de lo que ellos son capaces de sentir. No así en la cultura griega, donde el cultivo por el erotismo masculino era superior al de la mujer. Incluso se hablaba de un culto al cuerpo masculino y así lo demuestran las esculturas y dibujos de la época. Hoy, en cambio, la erótica masculina está sólo enfocada a su fuerza y vigorosidad. Por lo mismo, las parejas están aprovechando sólo el mínimo del potencial sexual del que son capaces de alcanzar. De allí que en esta ocasión no hablemos de sexualidad, sino que de sensualidad, de cómo usar los sentidos para darle disfrute al otro y, consecuentemente, a nosotras mismas.

Más allá de las zonas erógenas

Es importante aprender a acariciar, a buscar aquellos puntos sensibles para el otro (y también para nosotras), ya que la piel de por sí está llena de puntos sensibles al tacto. La técnica está en hacerlo con ternura, suavidad y con aquellas partes de nuestro cuerpo que más disfrute pueda lograr en el otro. Aquí te damos algunas ideas.

  • Acaríciale suavemente los labios con tu lengua. Recorre el labio inferior hasta las comisuras y luego sigue por el superior, terminando tu recorrido con un beso caluroso, introduciéndole la lengua y jugando con la de él.
  • Pasa la punta de tu lengua por los lóbulos de las orejas, siguiendo por el cuello y volviendo a ellas. Los lóbulos tienen muchas terminaciones nerviosas que los convierten en zonas bastante sensibles a las caricias de todo tipo.
  • Desliza las yemas de tus dedos por su espalda, los costados, el vientre y regresa, subiendo por el obligo, el pecho y acariciando muy sutilmente sus tetillas.
  • Usa tus labios para acariciar. Comienza besando sus caderas y mira cómo su piel se eriza de placer. Sigue por sus glúteos, el borde entre la cola y los muslos, la zona interna de ellos, la ingle y el ombligo. Si quieres llegar más allá, está en ti hacerlo.
  • Los pequeños mordiscos también son bienvenidos, pero deben hacerse con mucho cuidado y pendiente de la reacción del otro. No a todos les gusta, pero a algunos les provoca un grado de excitación interesante.
  • No dejes los pies de lado. Con un poco de aceite de esencias en tus manos, inicia un masaje erótico. Si él es muy cosquilloso, las caricias deben ser más vigorosas y con la yema de los pulgares. Comienza por la planta, haciendo movimientos circulares y llega a acariciar cada uno de los dedos, como alongándolos. No olvides hacer lo mismo con sus tobillos.
  • Una vez que acaricies los pies, sube por sus pantorrillas y muslos, pasando por las rodillas y la parte anterior de ellas.
  • Dicen que la cara interna de los brazos es de alto nivel de excitación. Por ello, agrégalo a tu mapa de caricias, junto a las axilas, los codos y, por supuesto, el hombro. Todas estas partes, con movimientos más intensos (no bruscos) y como masajeándolos para dejarlo muy relajados.
  • Al comienzo del encuentro sexual, una buena zona para acariciar, es masajear el cuero cabelludo de la pareja. Este es uno de los masajes que universalmente más gustan.
  • Realízale ‘Acupresión afrodisíaca’. Así lo define la especialista en la materia y escritora Tina Robbins, en su libro “Técnicas avanzadas para volver loco a tu hombre en la cama”. “Consiste en centrarte en determinados puntos sensuales para estimular el erotismo. Realiza el ritual de la unción: con aceites, frota sus párpados, entre las cejas y otros puntos de placer”, explica, para luego dar como consejo el siguiente: “Lame y presiona con tus pechos” cualquier de sus partes más sensibles y que anteriormente te señalamos.
  • Si quieres volverlo loco, úntate aceite en el cuerpo y frótate sobre él hasta dejarlo bien cubierto. No estarás acariciando con las manos, pero sí que enloquecerá al sentir el contacto de piel con piel, ya que además liberará muchas endorfinas con tal masaje.
  • Y para finalizar, puedes acercar tus manos a zonas esencialmente erógenas, como es el perineo. Éste se encuentra entre los genitales y la zona anal, y contiene miles de terminaciones nerviosas que provocan mucho placer al ser acariciadas. Y si notas que lo disfruta en demasía, sigue lentamente hasta el ano, que es muy erótico y sensible para ambos sexos, ayudando incluso a la obtención del orgasmo si se masajea de manera simultánea con el pene o, en el caso contrario, con el clítoris. “Muchos no aceptan que su pareja heterosexual los estimule en la zona anal (¿temor a que les guste y eso despierte fantasías homosexuales?), los bese en las nalgas o en las tetillas. Cuando se lo permiten disfrutan plenamente logrando altos picos pasionales”, reafirma el sexólogo y siquiatra argentino, Adrián Sapetti.

Algunos tips que te ayudarán

Las caricias, sobre todo en el preámbulo, son de gran ayuda y lograr resultados gratificantes en las parejas. Por eso, además de saber qué tocar y cómo hacerlo, es importante ayudarse de otros elementos que harán que estas sesiones sean más eróticas y placenteras. Así que toma nota.

  • Tengan sesiones de caricias sólo cuando estén solos y tranquilos. Es decir, que puedan despreocuparse y no estar pendientes de que alguien entre a la habitación. Además, es importante que tengan tiempo y que haya la suficiente intimidad para dejarse llevar.
  • Aunque suene cosa de mujeres, los aceites esenciales son ideales para estos encuentros, como es el caso del jazmín, la rosa, el azafrán y el pachulí, los que son ideales para despertar el erotismo. Y si bien, al principio, los hombres lo ven como innecesarios, una vez que los usan, quieren usarlos siempre. Así que busca uno de un aroma suave y relajante, y que les aporte sus beneficios más eróticos y apasionados.
  • Prepara el ambiente con aromas suaves (pueden ser las mismas esencias o incienso de la misma rama), luz tenue, una temperatura cómoda y una música ad hoc.

Con los consejos anteriores y entendiendo que el masaje es una vía de comunicación más con nuestra pareja, pero que se realiza a través de la piel; se logrará una comunión de placer y amor única y que transmitirá todas las emociones tanto del hombre como de la mujer, pero en pro de la pareja.

 

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