Relatos Eróticos

“El disco duro de la seducción”, por Lili #concurso #turelatoerotico

Justo cuando una acalorada discusión con su marido se pasó del límite, comenzó una extraña historia de redes sociales, tan solo apareció  el momento exacto, un oyente visual para todo el enredo que había en la vida de ella,  un compañero desconocido de cada minuto de soledad, a quien no podía tocar y menos ver, solo una foto, y  la imaginación,  que cuando quería jugaba a inventar historias sensuales y exquisitas… que  quedaban ahí, solo en el disco duro de la cabeza.  Solo, hasta cuando el  comenzó a sentir curiosidad y ganas de conocerla personalmente,  luego de meses de hablar mediante chat, comenzaron a aflorar todas las debilidades imaginables, ya no existía vergüenza, ni vida solo esa historia de chat que la hacía vivir tan intensamente y con un deseo inimaginable, que hizo que ella se sintiera mujer nuevamente…

cierto día ella saliendo de su  trabajo  recibe una llamada,  el esperaba fuera en un auto blanco…. ella no pudo responder nada, temblaba como una niña y no sabía qué hacer, trato de caminar con paso firme, pero era imposible evitar el temblor de las piernas y sentir que el corazón se escapaba…. se dirigió al auto,  como una delincuente, sentía que todos la observaban y miraba a su alrededor temerosa… subió y ahí estaba el, tratando de comportarse normal, pero, era imposible disimular el deseo, las ganas de un beso y de un abrazo, solo fue un hola al unísono, ninguno dijo nada, el condujo sin rumbo y ella no dijo nada, solo lo observaba… encontraron un motel de carretera y fue donde el decidió entrar… el tomo su cara y la beso intensamente, sus manos comenzaron a acariciarla por todas partes sin detenerse, ella solo le pedía que no le sacara la ropa,  recorrió su cuerpo con su boca, a pesar de enredar su cabeza entre el molesto vestido, afirmo con fuerza sus manos y luego mordió suavemente sus senos por sobre esa tela mojada, la apretó contra su cuerpo  y abrió cada rincón de su figura marcándola como suya,  ella comenzó suavemente a quitarse la ropa,  no hubo lugar  que quedara sin rozar , su olores, gemidos  y sudores se hicieron uno solo y  el tiempo se detuvo,   se acurrucaron   mirándose el uno al otro, no existía el mínimo remordimiento ni el deseo de despegarse… pero de golpe ella reacciono y recordó que debía volver a casa.

Ya de regreso, sonó el teléfono, era su marido avisando que llegaba tarde nuevamente… cuando bajo del auto se despidieron con un beso en la mejilla, solo el cuarto de motel sabría  lo que paso entre ellos…pero, lo que ellos no imaginaron jamás es que cuando el deseo se intensifica e involucra otras sensaciones un encuentro nunca quedará en uno…

@KarenUribarri Karen Uribarri, sexblogger, periodista especializada en sexualidad, además de columnista y videobloguera con presencia en importantes medios de comunicación de Chile.

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