El infiel no siempre es infeliz

El infiel no siempre es infeliz

images (1)Bárbara lo recuerda en silencio y se le eriza la piel. Lo conoció a la salida de un restorán en una de esas tantas salidas con amigas que no tienen nada de peligrosas. Se acercó a ella mientras buscaba su automóvil y la abordó con una caballerosidad que la sorprendió. Siempre mirándola fijamente a los ojos y con esa sonrisa pequeña, como desviando levemente sus labios a un lado, como diciendo todo lo que sentía en ese momento e imaginaba hacer con ella. Esa mirada que hace doler la panza y que acelera el corazón. Ella bajo la vista. Se cortó. Y siguió caminando. Pero él insistió. Alto, moreno, ojos profundamente pardos y una boca carnosa la invitaba a seguir la noche en el bar de al lado. Ella se negó una, dos, tres veces. Y el cedió… sin antes pasarle su tarjeta. Ella la guardó. Se subió ruborizada a su auto y partió rumbo a su casa, donde la esperaba su marido y su bebé de año y medio.

Ella, que aún no se recupera físicamente del parto, sintió que había vuelto al ‘mercado’, que estaba otra vez en las pistas, y que más allá de ser la madre, la esposa y la hija, era mujer… nuevamente mujer.

Tuvo fantasías con el hombre que no conoció más allá de un par de palabras, tuvo cientos de fantasías sobre cómo sería cruzar el umbral. Total, nadie se enteraría. Total, eso no afectaría la relación estable que tenía con su pareja. Sólo ayudaría a hacerla sentir mejor y disfrutar del jugar con fuego que tantos recuerdos nos traen de la adolescencia y la juventud. La adrenalina de hacer lo que no se debe hacer. El jugar con el juguete nuevo. El sentirte exquisitamente sexy en manos de otro.

images (2)¿Qué tenía ese hombre que no tuviera su marido? Nada en realidad. Incluso su marido era mucho más guapo y encantador… pero el otro era justamente algo distinto… era ‘extraño’. Esto es tan así en la mayoría de los casos que incluso un estudio realizado por la red social de infieles Ashley Madison, concluyó que del 100% de infieles, el 90% lo fue con alguien menos atractivo que su pareja.

Y Bárbara será parte de este grupo y del 18% de mujeres que son realmente infieles más allá de lo que cuentan a sus amigas para ser más populares, según el estudio liderado por Ragnar Beer de Goettingen.

Así fue como esta rubia y reciente mamá, llamó finalmente al ‘extraño’ y tuvo un encuentro fortuito que la dejó por las nubes… más que por el placer y los orgasmos, por el impulso que le dio a su amor propio y al sentirse deseada por otra persona que no fuera la de siempre.  Claro que ella sólo lo hizo una vez, a diferencia de los resultados de las encuestas de Beer en la que el 60% de los infieles declararon que su aventura duró más de un mes.

Pero Barbi, como le dicen sus amigas, sabía que esto era un affair y que no tenía ninguna relación con el estado de felicidad de su relación formal. Es más, sentía que estaba en una etapa de profunda satisfacción a nivel familiar… sólo que quería sentir el bichito de la conquista otra vez.

Como ella, según el estudio anteriormente nombrado, el 34% de las mujeres infieles declararon  sentirse felices con sus parejas estables, pese a haber sido infieles. Lo mismo en el 56% de los casos masculinos. Y dos tercios del total de infieles dijeron no haberse arrepentido nunca de haberlo sido.

¿Las razones para no hacerlo? Estar muy enamorados de su pareja o temerle demasiado a ser descubiertos arriesgando la relación (68%)… Y tú, ¿lo harías?

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