El peligroso Dogging

El peligroso Dogging

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España se llenó de clubes que lo promueven y asociaciones en las que se reúnen sus seguidores. Y es que el Dogging o ‘Cancaneo’ está haciendo furor en Europa.

Originado en Inglaterra hace no mucho tiempo, consiste en tener sexo al aire libre, ya sea en miradores, bosques, parques, pero también en lugares donde se puedan dejar ver desde lejos y así, si algún ‘mirón’ se entusiasma, tiene libertad de acceder al juego sexual. Pero no se trata de sexo en lugares públicos y, por lo mismo, no es exhibicionismo, sino que tiene más que ver con orgías… por decirlo de alguna forma.

¿Qué tiene de novedosa esta práctica? Que lo practican sólo extraños. Nadie se conoce y sólo se dan cita a través de Internet. Hacen contacto a través de sitios especializados y se juntan en direcciones exactas a la hora convenida y sin más que verse, se envuelven en eróticas escenas al aire libre.

Esto no deja de ser peligroso y, por lo mismo, los medios españoles han puesto mucho énfasis en dejar constancia con cercanos de dónde se estará y de usar siempre preservativos. Sin embargo, pese a que acecha el riesgo, el Dogging sigue creciendo en seguidores.

Asimismo, estos sitios de Internet organizan quedadas Dogging, las que se celebran en espacios públicos abiertos pero discretos, como también en casas privadas, estacionamientos, locales y restaurantes. Y a estos encuentros asisten heterosexuales y homosexuales sin discriminación. Cada uno es libre de aceptar tener encuentros sexuales del tipo que le parezca en ese momento.

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La adrenalina del Dogging la entrega el hecho de que mientras tienen sexo, otros te están viendo y pueden o no querer participar. Es decir, cada asistente decide si se queda como voyerista o entra al juego.

Al igual que el Swinger, el Dogging también tiene códigos. Por ejemplo, si se celebra en un estacionamiento, las luces intermitentes del auto indican que allí hay acción. Y si encienden la luz interna del vehículo es que están invitando a los mirones a ser testigos de su encuentro sexual. Ahora bien, si el auto tiene ventanas y puertas entreabiertas es que puedes acercarte un poco y tocar. Y si están las puertas abiertas, es invitación a pasar. De este modo, es el voyerista el que decide si sigue espiando o es parte del trío o de la orgía.

Los defensores del Dogging afirman que más allá de una práctica peligrosa, es una excelente manera de salir de la rutina y conocer parejas de gustos similares.

En Chile, creo, sería una práctica altamente riesgosa y que de instalarse expondría la seguridad de muchas personas al límite innecesariamente. Mejor jugar a otras cosas, ¿no?

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