El sueño post orgásmico #sexosentido

Luego del ansiado orgasmo, la pasión y el romanticismo llega a su fin cuando él sonríe, te da un beso y se duerme profundamente. Es ahí donde nos preguntamos, ¿por qué ellos se duermen después “de”?

Es sabido que durante la última fase del coito se produce un descongestionamiento generalizado en nuestro cuerpo. Decrecen los ritmos respiratorios y cardíacos, provocando el conocido relajamiento. Los órganos sexuales externos (pene, pezones, etcétera) se comprimen y la pareja entran en un período refractario. Hasta ese momento, la situación es similar en hombres y mujeres; sin embargo, su duración es absolutamente distinta para cada sexo. Es por esta razón que la mujer se demora menos que su pareja en estar lista para hacer el amor una vez más. En cambio, los hombres por lo general necesitan más tiempo para generar otra erección. Ahora bien, pareciera que esta diferencia de tiempos (en promedio de 2 y 5 minutos respectivamente, según estudios) no es el factor primordial al momento de unir el sexo directamente con el sueño. Y es así, ya que el cambio de ánimo es inmediato y de la excitación se llega rápidamente a la saciedad, cerrando el romance con un reposo intempestivo.

Pero el sueño no hace al amante. Efectivamente un buen amante es mucho más que la acción post coital, es decir, su desempeño no termina en el orgasmo. Y como toda relación sexual es de a dos, esta debe también tener otros factores que la hacen rica en sensaciones, como el compañerismo; el entendimiento; la colaboración y, por supuesto; saber dar gracias entendiendo la liberación energética que se produjo en el momento anterior. Entonces, la pareja para lograr una integridad en su relación sexual, debe respetar ciertas fases importantes del acto en sí.

*Mantener las caricias. Siempre viene bien un poco de ternura y más aún después de las relaciones sexuales. Y hay que señalar que éstas no implican enamoramientos o sentimientos formales; sino que son herramientas para mantener el placer del orgasmo, y esperar el período de detumescencia. De esta manera, cada individuo será capaz de ajustarse, física y síquicamente, a la nueva situación que vivirán.

* Disfrutar de la etapa de detumescencia. Una vez que se ha completado el ciclo fisiológico de la relación sexual, los órganos comienzan a volver a su estado anterior. Esto puede ser más rápido o más lento dependiendo del tiempo que duró el periodo de la intumescencia (cuando empieza el estímulo sexual), la intensidad y las reacciones individuales. Es aquí donde destaca la presencia de lo que se ha llamado el periodo refractario posterior (necesidad que tiene el organismo de reposo antes de volver a iniciar el ciclo), especialmente en los hombres.

*La conversación post sueño. Luego del relajo y la recarga de energías, nada mejor que una buena conversación. Es el momento ideal para conocerse, para aproximarse, y para ser mejores en los próximos encuentros. En esta etapa ningún tema es tabú y es tan así, que el espacio amerita tocar asuntos mucho más íntimos (fantasías, gustos, experiencias) que los cotidianos.

En definitiva, seguir los pasos correctamente y ser cortés antes y después, puede dejar abierta la puerta para un reencuentro sexual o tal vez, para algo más formal.

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