El Tao del Sexo y del Amor

El Tao del Sexo y del Amor

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Al igual que la mayoría de las filosofías orientales, se busca aumentar el placer, mejorar la salud y lograr una espiritualidad dentro de la relación. Sin embargo, esta práctica se destaca por lograr el control de la eyaculación y, por ende, satisfacer mayormente a la mujer.

Dicen que todas las debilidades del hombre son atribuibles a sus formas defectuosas de amar, por eso el Tao (surgido en China hace más de 14 mil años atrás) busca solucionar eso y combinar de la mejor manera los 5 elementos de un plato delicioso. Tanto así, que se asegura que quienes practiquen el Tao del amor y armonicen el Yin (mujer) con el Yang (hombre), vivirán más tiempo y habrán gozado el máximo placer amoroso. Para ello, esta filosofía entrega algunas herramientas que logran prolongar la relación sexual mediante el control de la eyaculación y así permitir a la mujer obtener el goce perfecto, sin tener que esperar a que su pareja se recupere del cansancio post eyaculación.

El Tao, ¿es igual a las otras prácticas?

El Tao se diferencia en tres conceptos. El primero que tiene que ver con que el hombre tiene que aprender a controlar su eyaculación, de manera que él y su pareja disfruten de igual manera. El tiene que manejar sus tiempos de acuerdo a su condición física y edad. El segundo principio habla de un cambio de pensamiento del occidental, reafirmando la creencia china que dice que la eyaculación incontrolada no representa el mayor éxtasis del hombre. Y el tercero habla de la satisfacción femenina como centro de esta filosofía.

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La importancia del sexo

Para el Tao el sexo es parte esencial de una relación, y su ausencia enferma el amor. Tanto así, que asegura que la armonía entre el Yin y el Yang crean un ambiente de paz y serenidad que se expande a todos los niveles de la vida. Claro que esta objetivo sólo se logra cuando existe amor, pues el sexo sin este sentimiento como base no lleva a la tranquilidad que el ser humano necesita. Por eso, los seguidores de esta filosofía recomiendan trabajar el tema del amor de una forma poética y encantadora.

Control de sí mismo

Como ya hemos dicho, para esta filosofía es importante controlar la eyaculación y para ello entrega ciertos consejos, como retirar el pene 10 a 30 segundos antes de que se sienta que se va a eyacular y luego volver a introducirlo y continuar con la relación. De esta manera se prolongará el coito y se logrará mayor placer para ambas partes.

En el libro escrito por Jolan Chang, titulado El Tao del Amor y del Sexo, también se aconseja oprimir 3 a 4 segundos con los dedos índice y medio de la mano izquierda, un punto situado entre el escroto y el ano, y al mismo tiempo, realizar una profunda inspiración (para esto no es necesario retirar el pene). Este método también ayudaría a mantener una relación satisfactoria. Este proceso se puede repetir cuantas veces se desee para lograr un objetivo común.

Mejor sexo, vida por más años

El Tao señala que el sexo no sólo es satisfactorio, sino muy saludable tanto física como síquicamente y está relacionado con la belleza y la longevidad. Tanto asó, que asegura que el objetivo del sexo es la salud mental y física tanto del hombre como de la mujer. Además, para el taoísmo es esencial mantener relaciones sexuales continuamente, para acrecentarse de forma mutua en todos los aspectos.

Para lograr un mayor goce en cada encuentro es necesario trabajar en la respiración de forma suave y por la nariz, desconectándose de lo que ocurre alrededor. Y una vez culminado el sexo, el tao aconseja no separarse de la pareja por tratarse de un momento de extrema sensibilidad.

Innovar es la solución

Durante siglos los chinos han investigado la forma de evitar la rutina y el tedio dentro de una relación y sobre todo en su sexualidad. En este sentido, los taoístas recomiendan una sesión amorosa llena de variaciones, donde es principal crear un ambiente ideal, casi un “templo del placer”, que relaje a la pareja y despierte la sensualidad y el erotismo de cada uno. Luego, el tao invita a innovar las posiciones, no sólo tomando las que ellos entregan en sus escritos (debido a que no todos tienen la misma constitución física), sino que a buscar en el otro el placer, con caricias prolongadas y mucho juego, pero sin prisa. En la imaginación está la clave del gran sexo.

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