Todo para la pareja

Ellas confiesan: “Quiero sexo, pero estoy cansada”

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Has tenido un día terrible, no das más de sueño y luego de hacer todos los deberes, te acuestas con él y la situación de pone caliente. No sabes cómo decirle que no es que lo rechaces, pero tu cuerpo pide a gritos un descanso… Entonces, ¿cómo reaccionan las mujeres ante este escenario? Léelo a continuación.

“En un comienzo el sexo era diario y más de una vez. Parecíamos estar sumidos en una pasión constante que creíamos no iba a terminar nunca. Claro, estábamos recién casados y veníamos llegando de una paradisíaca luna de miel. Luego comenzó la locura en el trabajo de ambos, a lo que se añadían los quehaceres de la casa, que por mucho que los dividiéramos, no teníamos ganas de hacer. Así nos daban las 11 de la noche, mientras yo lavaba los platos de la cena y el planchaba su camisa para el día siguiente. Yo, a esas alturas no tenía fuerzas para hacerme la amante perfecta. El, como siempre me confiesa, es un boy scout, siempre listo”, cuenta Natalia, de 31 años, que lleva casada casi 3 años. Sin embargo, el escenario complicado para el sexo en esta pareja no cambió mucho con la llegada de los hijos… “Luego que nació el primero nos costó un poco retomar el sexo de modo natural, sin tantos temores y dolores. Pero una vez que lo logramos, confieso que la calidad ha mejorado inconfundiblemente. Pero, cada vez lo hacemos menos. Llega la noche, luego de hacer todo lo que debemos hacer, puede ocurrir fácilmente que alguno de los dos se quede dormido en cinco minutos o que sólo nos alcance el tiempo para hablar un poco y darnos las buenas noches. Por eso es que en el fin de semana es típico que ocurra algo, porque estamos más descansados”.

Las solteras siempre dicen sí

Sin duda alguna, ser soltera tiene sus beneficios. Como que llegas a tu casa y sólo tienes que prepararte algo para comer y quedas desocupada, porque la cama generalmente la dejaste lista antes de salir en la mañana. Entonces, te tiras a ver televisión o leer una buena revista. Si hasta tienes tiempo para hacerte mascarillas faciales o baños de espuma. Por eso es que cuando llega la pareja, el ánimo es distinto y las fuerzas también lo son. En ese sentido, por mucho que el sueño las invada, las solteras siempre dicen que sí. “A veces, cuando por ejemplo llegamos de un carrete fuerte, él siempre llega con muchas energías, pero hay ocasiones en que yo me estoy quedando dormida y al darnos el beso de buenas noches, él como que se emociona demasiado y empieza a acercarse… Finalmente yo cedo, pero no por obligación, sino que porque sabe cómo entusiasmarme. Entonces no muchas veces digo que no. Ahí  él me entiende y nos quedamos dormidos abrazaditos, o sea, nunca se ha enojado. A lo más me pregunta por qué no quiero y yo le explico”, dice Pamela. Carola piensa de manera similar, y aunque ha dicho más veces que no, premia la espera de su pareja, con sexo matutino. “Muchas veces he querido tener sexo y por cansancio, no he podido. Pero un 70% de las veces hablo con él y le prometo que al otro día lo hacemos sin cansancio. Le digo que prefiero no tener, a tener un a relación fome o no satisfactoria para ambos y además la cara de cansancio no te la saca nadie”.

Y las casadas, ¿qué?

No, definitivamente, las casadas son más directas y defienden con mayor énfasis su derecho a descansar. Y es que ellas tienen todos los días a su hombre al lado y como a medida que la pareja adquiere más responsabilidades, ambos se agotan por igual, la situación permite que ambos se disculpen con el mismo derecho a no tener sexo, por mucho que se quiera. “Es que cuado estás muy cansada no tiene gracia, pareces estropajo, no le pones ganas al asunto… No, a mí así no me gusta. Primero descanso y después me canso de nuevo”, afirma Paula, quien lleva 1 año de casada y no tiene hijos por el momento. Jimena, también cree que es mejor descansar previamente para rendir mejor. “Siento que si no duermo, no podré hacerlo con ganas y pareceré una muerta en medio del sexo. Si cuando uno tiene sueño no puede ni concentrarse en lo que está haciendo, así que menos puedes tener un orgasmo. Entonces, hacer las cosas a media… Mejor no hacerlas y las haces otro día”, concluye.

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¡Adiós a la fatiga!

No podemos solucionar tu cansancio diario ni podemos aliviar tu carga laboral. Pero sí podemos aconsejarte acerca de lo que puedes hacer para evitar que la fatiga rompa con tu apetito sexual o, al menos, que no lo anule por completo. Sabemos que quieres tener sexo, pero ya no das más de cansancio, por eso, toma las riendas del asunto y cambia la situación.

-Fantasea.

Pensar en sexo es uno de los caminos más fáciles para prepararte para hacer el amor. Es un impulso psicológico que te ayuda a disminuir el estrés y dejar de lado toda la carga diaria. Usa la imaginación. ¡Actívala!
*Nuevas posiciones.

En la medida que tu sexo se transforme en una rutina, tú sabrás perfectamente qué vendrá después de cada movimiento o postura. Así que atrévete al menos a cambiar de lugar o de posiciones. Lee el Kamasutra y descubre qué más puedes hacer. Por último, si no tienes mucho sexo, que al menos éste sea el mejor.

*Aromaterapia.

Sabes que hoy él tiene un día muy pesado y tú tienes ganas de jugar. Bueno, usa los aromas afrodisíacos y impúlsalo al sexo. Prende incienso o aceites aromáticos de jazmín, vainilla, rosa o sándalo para despertar la libido de tu pareja y la tuya.

*Conversa.

Recuerda que la sinceridad en una pareja siempre es bien premiada. Por eso, cuéntale siempre lo que te pasa y sientes, para que él no se pase películas equivocadas y se produzcan conflictos indeseados. No te sientas culpable de lo que te ocurre.

*Duerme.

Cada vez que puedas, descansa todas las horas que necesitas y no te sobre exijas demasiado. Que sino, no rendirás bien en ningún área de tu vida.

@KarenUribarri Karen Uribarri, sexblogger, periodista especializada en sexualidad, además de columnista y videobloguera con presencia en importantes medios de comunicación de Chile.

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