En el sexo, quejarse no es lo mismo que pedir. Cómo hacer para que las cosas ocurran.

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“Hace una semana que no lo hacemos”, “nunca me abrazas después de hacerlo”, “no me tocas todo el tiempo que necesito”, “quieres hacerlo todo el tiempo”. Recriminaciones tras recriminaciones. Parejas que se enfrascan en discusiones por cómo llevan su sexualidad, sin usar las palabras ni la forma adecuada… Mismo hábito que trasladan a su vida cotidiana, donde se quejan con sus hombres por como comen, por lo que roncan, porque ya no es romántico, porque no ayudan en la casa… El asunto es que nos quejamos y bastante. No por nada ellos insisten en llamarnos brujas.

El tema es que quejarse en vez de producir el efecto que queremos, lo que provoca es que nuestras parejas se pongan a la defensiva y bloqueen los oídos, no escuchando nada de nada de lo que les decimos.

¿Pero qué hay detrás de estas quejas? Simplemente, el no saber pedir.

No nos enseñaron a decir y expresar lo que queremos de la manera adecuada, y repetimos patrones aprendidos de nuestras madres y abuelas… la queja como método. Aunque la queja sólo ahuyenta y produce el efecto contrario.

De ahí que sea importantísimo darse tiempos para conversar con la pareja, hablar de lo que se siente y de cómo se vive la sexualidad en el fondo de cada uno. En un ambiente cómodo y sin apuros, generar los espacios para contarle al otro lo que necesitamos, lo que soñamos e incluso nuestras fantasías.

Erradicando así de raíz las quejas de la relación.

Ahora bien, el pedirlo de buena forma no es garantía absoluta de que te dirán que sí. La otra parte puede no querer practicar lo que tu le pides en la cama o quizás le incomoda cierto escenario. Es ahí donde tú debes tomar ese no con total naturalidad. Porque tal como lo hemos dicho en muchas ocasiones, en el sexo nada puede ser obligado, todo debe ser con consentimiento.

Y si lo que quieres es que él perfeccione ciertas técnicas, no seas bruta al decirlo para no herir susceptibilidades. Con sutileza se logran mejores cosas. Entonces, compra un libro para compartir o ve un video en el que enseñen cómo debe hacerse lo que en tu relación está fallando. A buen entendedor, pocas palabras…

Asimismo, hay que recordar que por estructura cerebral somos distintos a los hombres y ellos necesitan frases claras y concretas para entender lo que necesitamos transmitir. Si nos vamos por las ramas perderemos su concentración y no se quedarán con la parte importante de la discusión.

El aprender a pedir y no quejarse es algo que ambos deben adquirir, ya que madurará así la relación, fortalecerá el vínculo y, por supuestos, los acrecentará los sentimientos.

Entonces, escúchalo y que te escuche. Toma en cuenta lo que te pide y atiende sus requerimientos, para que los tuyos sean atendidos. No insistas en temas que sabes no tendrán buen destino y que sólo provocan asperezas. Jerarquiza lo que es más importante para ti y en ellos focaliza tu energía. Y si todo esto lo haces en un ambiente de tranquilidad y con amor, seguro obtendrás lo que deseas. Recuerda: En temas de hombres, más gana la amorosa que la bruja. ¡Comprobado!

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About

@KarenUribarri Karen Uribarri, sexblogger, periodista especializada en sexualidad, además de columnista y videobloguera con presencia en importantes medios de comunicación de Chile.

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