Estas son las causas por las que un hombre NO quiere sexo

Estas son las causas por las que un hombre NO quiere sexo

Pasan los días, las semanas e incluso meses, en los que tu pareja no demuestra el más mínimo interés en intimar contigo. Dice que está cansado, que tiene sueño o simplemente se va para dentro. Tú, mientras tanto, crees que ya no le gustas, que tiene otra mujer y que lo vuestro murió. ¡Alto! No hagas tal diagnóstico sin antes leer la siguiente nota. Puede que a él le pase algo más profundo.

 

Durante siglos se le ha cargado al hombre la responsabilidad ineludible de mantener un hogar, de darle un estatus económico, de triunfar en lo laboral y, en los últimos años, también hacer feliz a su pareja en la cama. Con tantas obligaciones, no es raro entonces que pasen por crisis del deseo o disminución de esto. Lo que, obviamente por su ego machista, no declararán y encubrirán bajo el término ‘cansancio’. Pero esto, sin duda alguna, repercutirá en la relación e incluso puede llevarla al quiebre si no se habla como corresponde y se maneja con las herramientas adecuadas de manos de un profesional.

Entonces, ¿qué le pasa a tu pareja?, ¿por qué no te desea?, ¿por qué esquiva el encuentro sexual?

 

Temor al fracaso sexual

 

“El varón en principio puede evitar el sexo por dos motivos: temor o rechazo a la pareja o la escena sexual, o la inhibición del deseo sexual. En el primer caso se trata de un cuadro denominado “Fobia sexual” que consiste en un temor irracional ante el sexo en general o aspectos particulares como pueden ser la penetración, determinados olores, actos como ser tocado en determinadas partes, etcétera. Muchas veces esa fobia está vinculada con un gran temor al fracaso sexual o ansiedad por el rendimiento, es decir la sensación de que no se va a conformar a la pareja. Es un bloqueo psicológico que tiene como consecuencia una disfunción física, es decir que el mecanismo de la erección se altera”, señala el sexólogo Ezequiel López Peralta. Ellos también pierden el deseo

 

La disminución del deseo sexual es un diagnóstico que se ha empezado a manejar en el último tiempo y del que también padecen los hombres. “Es muy frecuente en el varón aunque casi tres veces más en la mujer. Sus causas son complejas y también su abordaje terapéutico. Las más comunes desde el punto de vista psicológico son: stress de la vida cotidiana, energía sexual puesta al servicio del trabajo u otros objetivos no eróticos, trastornos psicológicos como ansiedad, depresión, enfermedades psicosomáticas entre otras. Es muy frecuente además que las relaciones de pareja entren en círculos de deserotización y de comportamientos antieróticos que hacen que su vínculo sea monótono, aburrido y predecible, por lo tanto, poco tentador para la búsqueda de placer. Muchas parejas encuentran una fórmula exitosa en sus primeros tiempos de conocimiento que luego repiten (juegos, posturas y métodos de estimulación planteados con determinadas secuencias) garantizándoles el placer y la “descarga” pero limitando su creatividad y por lo tanto haciendo del sexo algo que saben de antemano como se va a desarrollar. Todo esto puede ser tratado por un psicosexólogo que asesore desde el enfoque de enriquecimiento erótico, estimulando la comunicación eficaz, el desarrollo de las fantasías y facilitando la integración de los cinco sentidos en un acto erótico integral y creativo”, señala López Peralta.

 

El DSH, cuando el deseo se apaga

 

Como bien decíamos anteriormente, el DSH o Deseo Sexual Hipoactivo, es un término que recién se comienza a usar, pero que data de hace mucho tiempo atrás. ¿Qué es?

“Es la persistente o recurrente disminución o ausencia de fantasías sexuales y deseos de mantener alguna actividad sexual. Este disturbio produce marcado malestar o dificultades vinculares”, dice el sexólogo argentino Adrián Sapetti en su libro “La nueva sexualidad masculina”. En sus páginas añade, “la pérdida pasajera del interés por el sexo responde a diversas causas, que pueden ir desde un estrés laboral hasta un conflicto de pareja. No siempre se es consciente del origen del problema. Un duelo no elaborado, el resabio de una educación represora, la crisis de la mediana edad de la vida, fracasos económicos o amorosos, exigencias laborales, conflictos de pareja, pueden inhibir la respuesta sexual. Esta disminución de la libido hace que las evasivas a la hora del sexo, antes atribuidas sólo a las mujeres, también se hagan presentes en los varones. Si ellas adscriben a la frase “hoy no querido, me duele la cabeza”; ellos prefieren la excusa del cansancio o las preocupaciones para no hacer frente al problema”.

Es inevitable que los hombres de hoy se vean afligidos cuando tienen problemas económicos o sienten temor a perder el trabajo, y que todos estos miedos se expandan a la cama. “La experiencia en el consultorio me ha permitido observar que el fantasma del desempleo afecta doblemente a los varones. Por un lado lo sufre quien está desempleado y, por otro, quien tiene trabajo pero teme perderlo. En este último caso suelen aceptarse condiciones que, en otros momentos, hubieran sido inaceptables, como la rebaja arbitraria del sueldo o el aumento de su jornada laboral y todo tipo de recortes en los derechos. Esto llevaría a la pérdida de la autoestima y a un derrumbe progresivo de la libido”, dice Sapetti en su última publicación. Ahora bien, estas sensaciones siempre han sido parte de la vida del hombre en su papel de proveedor y, por ende, en durante siglos ha repercutido en sus relaciones sexuales. Claro que actualmente, con los estudios realizados y las indagaciones hechas al respecto, esta situación masculina tiene un nombre y un tratamiento.

 

Causas más comunes

 

Para el sexólogo Adrián Sapetti, existen algunas causas claves que hacen disminuir el deseo sexual y las enumera de la siguiente manera:

 

  • Cuadros depresivos. “Los cuadros depresivos acarrean abulia y apatía, dejando de lado aspectos de la vida que antes eran importantes, y el Eros es una de las principales víctimas”.

 

  • Peleas de pareja. “Las disputas conyugales continuas y permanentes, las frustraciones repetidas por impotencia, eyaculación precoz o el haber fingido los orgasmos durante años, van llevando a la baja del deseo como una manera de evitar el fracaso”.

 

  • Problemas para disfrutar. “También disminuyen el deseo los conflictos neuróticos con relación al placer y al éxito (“los que fracasan con el éxito”, decía Freud). Hay un síntoma que los psiquiatras llamamos “anhedonia” y que consiste en una dificultad de disfrutar de las cosas placenteras de la vida”.

 

  • Educación restrictiva. “Los problemas derivados de una educación restrictiva donde el goce era pecado y digno del peor castigo”.

 

  • Pérdidas. “Situaciones de vida relacionadas con pérdidas laborales, familiares, amorosas, económicas, pueden llevar a la disminución de la libido”.

 

  • Adicciones. “El problema del alcoholismo, sin lugar a dudas, crea un permanente clima de malestar en el bebedor y su pareja, provocando episodios de celos, impotencia y agresiones; por supuesto que en este ambiente perturbado el deseo sucumbe”.

 

  • Desvalorización. “En mujeres y varones que han sido intervenidos quirúrgicamente puede darse una vivencia castratoria o mutilante de la operación (de mama, útero, ovarios, próstata, ligadura de trompas, incluso la cirugía del frenillo), a consecuencia de lo cual se instaura un sentimiento de desvalorización, que termina en una marcada depresión del humor y del deseo erótico”.

 

  • Uso de psicofármacos. “Muchos psicofármacos pueden producir, como evento adverso, disfunciones sexuales; tanto como otros pueden mejorar los cuadros depresivos, fóbicos, obsesivos y psicóticos y, de esta manera, hacer revivir el erotismo”.

 

  • Crisis vitales. “Las llamadas crisis vitales pueden acarrear disminución del deseo, aunque muchas de ellas puedan ser vistas objetivamente como logros: irse de la casa de los padres, jubilación, cumpleaños (los 40, los 50), casamiento, embarazo, post-parto, el nacimiento de los hijos, la partida de los mismos (el nido vacío)”.

 

  • Problemas hormonales. “Todo descenso hormonal suele tener impacto en la esfera sexual: la etapa del deseo está influenciada por la testosterona que es la hormona del deseo, en los dos sexos. También el descenso de la DHEA se asocia con descenso de la libido. El hipotiroidismo (menor producción de hormonas por la tiroides) o el aumento de la prolactina (hormona de la hipófisis) también pueden deprimir el deseo”.

 

  • Uso de algunos medicamentos. “Hay medicamentos que deprimen la libido y la capacidad erectiva u orgásmica: la lista es bastante extensa, pero sólo mencionaremos algunos, además de los “remedios para los nervios” -antidepresivos y sedantes-, los fibratos (usados para bajar el colesterol), los betabloqueantes y antihipertensivos, la sulpirida y la cimetidina (de empleo en afecciones gastroduodenales), los diuréticos, los antiandrogénicos (de uso en problemas prostáticos y ahora –en el caso del finasteride- en las alopecias)”.

 

  • Trabajólico. “Vemos a quienes el trabajo les demanda una dedicación absoluta. En algunos de estos casos, los individuos erotizan otros aspectos de su vida: se libidiniza la profesión, el éxito, la imagen empresarial o profesional, la posesión de dinero, y se relega o relativiza el plano amoroso. El homo faber ha triunfado sobre el dios Eros. Son aquellos que los norteamericanos llaman workaholics”.

 

Existen muchas causas por las que el hombre podría perder las ganas de tener relaciones sexuales, pero cada una de ellas es detectable por un especialista y, las razones más corrientes, las acabamos de enumerar anteriormente para que pongas atención si en algo se relacionan a tu realidad. Asimismo, es importante agregar que incluso la disminución del deseo puede estar encubierto en cuadros de impotencia o disfunción erectiva.

Compartelo...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Comenta

*