Fetichismo: Obsesiones sexuales

Fetichismo: Obsesiones sexuales

imagesFenómeno sexual que interesó al mundo como tal desde el siglo XIX, se define como una alucinación por algo, ya sea unos pies hermosos o unas largas piernas. Quienes lo padecen, se obsesionan por alguna parte del cuerpo femenino, como los labios, las manos, las uñas e incluso el cabello, y pueden llegar a presentar devoción por estas partes, quitándole atención al resto y volviéndose un tanto insistente. Aprende de ellos para reconocerlos.

El fetichismo no es una conducta moderna. Muy por el contrario, es un fenómeno del que se comenzó a hablar desde el siglo XIX y bajo el cual se gestaron un sinnúmero de teorías sicoanalistas. Sin embargo, un estudioso de la sexualidad logró darle forma al tema apoyado en la biología sexual. Aquí, Hirschfeld, aseguró en 1920 que cuando existe un contacto con una persona, existe un hechizo sexual o atracción parcial. Es decir, que cada persona se fija en señas particulares de la otra, marcando preferencias en nuestras vidas (morenos, rubios, ojos azules, gordos, etcétera). Ahora bien, en ese marco, Hirschfeld señalaba que existían fetichistas sanos y otros patológicos, y que la primera dejaría de ser sana cuando la atracción por una determinada cosa fuera tan extrema e independiente de la otra persona, que ésta ya no tuviera importancia. “El fetichismo constituye una parafilia u anomalía del comportamiento sexual, si bien el material pornográfico puede incentivar o sugerir ciertas fantasías, no se puede considerar fetichista a un sujeto que simplemente tiene una inclinación hacia ciertos objetos casi como una afición a acumular souvenirs de sus conquistas, de manera recreativa, o para escapar a la rutina en el plano sexual; muy por el contrario es fetichismo constituye una patología porque es una conducta persistente en el tiempo y que ocasiona una importante disrupción en el desarrollo de la sexualidad normal, ya que tiende a privilegiar objetos o parcialidades en desmedro o substitución del compañero sexual”, aclara la sicóloga Katusa Nishihara.

Con el tiempo, el fetichismo fue llevado a la psicología y la sexología para distinguir un tipo de parafilia referida a la desorientación de los deseos y las fantasías sexuales hacia objetos. Es decir el fetichista es alguien que enfoca su sexualidad en objetos más que en una pareja.

Hombres fetichistas
Luego  de muchos estudios, se concluyó que el fetichismo es una parafilia masculina, que muy raramente se da en mujeres, y que se refiere necesidades sexuales con objetos. En cuanto a los fetiches más preferidos por el sexo masculino, se encuentran el vestuario femenino, las prendas íntimas (especialmente si son muy pequeñas) y los populares zapatos taco de aguja. El problema es que ellos excluyen a la persona en sus fantasías o necesidades y se ven forzadamente a reunir muchos fetiches de su gusto para sentirse complacidos, aunque deban pasar por sobre la autorización o consentimiento de la dueña de tales objetos. Ahora bien, cuando su obsesión está relacionada a partes del cuerpo de una mujer, como sus pies por ejemplo, este hombre se extasía cuando los tiene frente a él, besándolos, acariciándolos, oliéndolos, dándoles suaves masajes, hasta más no poder. Aunque le parezca extraño a quien esté cerca de un fetiche, ellos no se reconocen como anormales, por lo que no acuden por ayuda la mayoría de las veces. Con este perfil coincide la sicóloga y terapeuta, Katusa Nishihara: “Mayoritariamente los fetichistas son hombres, heterosexuales, con predominio de fantasías sexuales en la línea sadomasoquista. Gran parte de ellos son hombres con déficit en sus capacidades intelectuales, o psicóticos, que en este caso actúan en función de la frustración, la ira, la soledad y la desesperanza. Existe en ellos un desarrollo muy solitario de sus actividades, constituyéndose el robo de sus fetiches, una de las expresiones socialmente mas inadecuadas”.

fetichismo

El fetichismo según Sigmund Freud

Tanta polémica fue la que gestó el fetichismo que ni Freud se libró de analizarla. Por lo que en 1927 afirmaba que la preferencia fetichista por un pie se deriva de la sexualidad infantil, afirmando que el pie reemplaza al pene que la mujer no tiene. Es decir, el objeto elegido como fetiche es un sustituto del pene que la mujer no posee.

¿Necesita de tratamiento?

Es claro que el fetichismo no es comparable al sadomasoquismo o a la pedofilia, sin embargo es un tipo de parafilia que igualmente provoca inconvenientes en el ambiente en el que se desarrolla el individuo. “La situación global de una persona que presenta una parafilia involucra comportamientos que provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo; siendo esto un criterio clínico suficiente justificar el tratamiento de la conducta. Con respecto a la etiología y tratamientos, no existen criterios claros en torno a las causas que provocarían las parafilias. Desde el psicoanálisis se propone que estas constituyen una regresión o fijación a una etapa temprana del desarrollo psíquico, produciéndose un cuadro de repetición de comportamientos sexuales inmaduros. Otras posturas psicoanalíticas señalan que las parafilias serían expresiones de hostilidad, donde los comportamientos sexuales inusuales se constituyen como una venganza sobre un trauma vivenciado en la infancia; la persistencia y repetitividad de la parafilia estaría dad por la dificultad de superar plenamente dicho trauma. Desde la perspectiva conductual, se sugiere que la parafilia sería producto de un proceso de condicionamiento donde ciertos objetos no sexuales llegan a ser excitantes por ser asociados a la actividad sexual. Por otra parte pueden existir factores predisponentes como la baja autoestima, o dificultades para establecer relaciones interpersonales, que podrían intervenir en la génesis de determinadas parafilias. Los principales tratamientos en torno a este tema se encuentran en los enfoques cognitivos y conductuales. El psicoanálisis y otros enfoques han dado pobres resultados”, asegura la terapeuta de la Universidad Católica.

Deseo por partes

Independiente de la razón que los lleva a convertirse en fetichistas, estos hombres llegan a enfermarse siéndolo. Al nivel que no obtienen satisfacción sexual si no es a través del contacto con su fetiche, por lo que se habla de una desviación sexual. Y es tan así, que el fetichista es incapaz de tolerar la persona en su totalidad, por lo que la desgrana, la divide, la deshumaniza, toma una parte de ella y la convierte en objeto de culto erótico, hasta transformarse en el único elemento capaz de conseguirle un orgasmo. Asimismo, el fetichista obtiene un control completo sobre su fetiche (pies, pelo, piernas, manos, etcétera) y no se ve obligado a enfrentarse a una persona de verdad, evitando así el sufrimiento por frustraciones. Tal vez ese mismo sentimiento es el que los lleva al fetichismo actual.

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