“Furtivo deseo”, por Yarlyn #concurso #turelatoerotico

Me llega el esperado mensaje, dice: “abre, estoy por llegar” así que me apuro y dejo semi abierta la puerta de la cabaña. 

Apenas entra, me abalanzo sobre ella con un abrazo fuerte, desesperado y comienzo a besarla. Ella me quiere saludar, me quiere hablar pero no le permito, solo la sigo besando, se deja llevar. Y como no, era ese beso en donde toda la cara está relajada, embriagada de pasión, a bocanadas grandes, como comiéndose con los labios. 

Dejo de besarla, le muerdo con suavidad su labio inferior y con ese mordisco la arrastro hacia la cama sin dejar de mirarle los ojos.

La recuesto de panza, me sitúo detrás y observo su culo redondo, marcado por su jeans. Pongo mis manos por debajo de su cintura y un hábil movimiento le desabrocho y le bajo el cierre.   

 Comienzo a jalar su pantalón, se traba justo a mitad de las nalgas, momento ideal para disfrutarlas con mi vista, para gozar de esa pequeña pausa antes que ella comience a menear su culo para ayudarme a quitarle su prenda. Pie por pie le quito su apretado jeans sin quitar mi mirada de su culo mientras me humedezco los labios. 

 El calzón blanco es delgado y está corrido hacia la izquierda, puedo ver parte de sus labio derecho, levemente hinchado.

Tomo un respiro y pongo mis manos en cada nalga. Las aprieto y las abro, al hacerlo el delgado calzón deja ver parte de su ano, parte de sus labios. Su piel que estaba suave se pone dura, su bellos se erizan. Su piel disfruta de mi mano.

Siento la humedad, siento ese calor, ese olor a sexo y acerco mi cara. Con delicadeza paso la lengua de abajo hacia arriba, donde solo el contacto es la lengua ahí entre su culo. 

Sin que mi mejilla ni mis dedos rocen su piel. Culo abierto y solo la lengua recorriendo de abajo hacia arriba una y otra vez. En cada pasada, un poco mas de presión. En cada pasada el calzón más húmedo.  

Podría estar toda la tarde allí, sintiendo sus meneos y sus temblores cada vez que mi lengua recorre entre su vagina y su ano por sobre el calzón.

Ella me quita las manos, se corre el calzón hacia un lado y se abre las nalgas a más no poder. Puedo ver su vagina abierta, húmeda, lista para ser penetrada. 

Observo y me acerco, pongo mi lengua en su clítoris y apenas lo rozo siento que se contrae su vagina. Recorro con mi lengua esa campana de placer y subo a su vagina, introduzco mi lengua bien profundo e intento tocar todas sus paredes. Mi cara húmeda, con su esencia.   

Salgo de ahí, me paso la mano por mi cara para secarme un poco y continúo, pero ahora besando su ano, en círculos mientras aprieto y relajo sus nalgas y luego directo poner mi lengua en él. Siento que le desespera, pero le gusta.  

Dejo de besarla, me paro detrás de ella, desabrocho mi cinturón y bajo mi cremallera. Ella solo escucha, no me mira y no me dice nada. Aún con sus manos abriendo sus nalgas.

Saco mi pene, está duro desde que comencé a besarla al recibirla. Lo pongo sobre ella y lo golpeo contra su culo. Lo paso entre sus nalgas para humedecerlo y simulo la penetración entre sus nalgas, rozando con la base de mi pene desde su vagina hasta su ano mientras lo apretamos en conjunto con nuestras manos.

Saco mis manos y dejo mi pene ahí. Ella menea su culo para que mi pene de deslice. Si lo bajo un poco más quedaría justo en la entrada de su vagina y el vaivén haría que la penetrara. Pero está tan exquisito el momento que aún no se la quiero meter.

Ella no aguanta y me jode el momento, lo toma con su mano, desde el inicio de mi pene y se lo mete con fuerza. Lo mete y lo saca varias veces y escucho como pega un ligero jadeo de satisfacción, de culminación de deseo, solo quería sentirlo  adentro y ya.

Así que le quito la mano y se lo meto todo, una entrada suave y profunda, para que se humedezca, para que la vagina lo reconozca y luego lo retiro con suavidad. Para de a poco ir con ese meneo exquisito en donde veo como entra y sale, cada vez más mojado.

Pongo mis manos en su cintura y ayudo a jalarla hacia mi para penetrarla con fuerza. Su piel contra mi piel y ese sonido característico de esa posición. Su jadeo se acentúa y más caliente me pone, más duro y venoso se pone mi pene. Me encanta eso, me hace penetrarla más profundo.

Más jadea ella, comienza a quejarse fuerte, entonces le tomo el cabello y la jalo hacia mi. Con una mano sostengo su cabello mientras le arqueo su cuerpo, como domando un caballo salvaje.

Entre que la sigo penetrando y jalando del cabello deja de jadear, deja de respirar por un par de segundos, me sigo moviendo con rapidez. Siento que con su vagina me aprieta el pene, me duele un poco pero le sigo dando hasta que siento el chorro acompañado de ese ligero temblor que me succiona el pene mientas pega el jadeo final de satisfacción de su respiración aguantada. Está en la cima del cielo. Le suelto el cabello y la dejo caer, rendida en la cama con su cara de lado.

Sigo penetrando y esta todo mojado, mi pene chapotea en su vagina, entra con tanta suavidad, sin fricción que se siente en las nubes. 

 Ella ya no jadea, sino que respira agitada. Bajo mis revoluciones y comienzo a penetrarla suave, pero siempre profundamente, donde justo al llegar a tope aprieto mi pene para que se hinche al final. Noto que le gusta, porque veo como abre sutilmente la boca cada vez que hago eso, mientras se esfuerza por respirar.

 Viene mi orgasmo, siento esas cosquillas desde mi estómago hasta mis muslos, siento como se acumula y se concentra en mi pene, satisfacción lista para salir disparada, quiero aguantarla, pero el meneo suave es tan rico que no quiero interrumpirlo y aquel movimiento me hace explotar, en cada movimiento siento que me salen litros de semen. La relajación es tanta que me llega a doler de placer y se me acalambran las piernas. Una ultima penetrada hasta el final donde me quedo ahí hasta que relajo mis piernas y me dejo caer al lado de ella.   

Exhausto, respirando agitado mientras ella ya recobra el aliento, me mira a los ojos y regala una carcajada de placer, de complicidad.

“El otro sábado te toca a ti hacérmelo”, intento decirle entre mi respiración mientras intento reponerme rápido.

Nos duchamos, conversamos un rato en la cama, reímos, planeamos. 

Ella ve la hora, se viste, se apresura en dejarme, quiere salir primero y me ordena que salga 5 minutos después. Se marcha para regresar a su hogar, con su pareja.

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