Hablan las parejas: Los sí y los no de ir a un motel.

Hablan las parejas: Los sí y los no de ir a un motel.

Ya no son los sórdidos lugares que visitaban amantes prohibidos o pololos fortuitos. Hoy los hay desde los más elegantes y exóticos hasta los más económicos y sencillos. La idea es entregar un lugar tranquilo para desencadenar las pasiones, ya sean gestadas dentro del matrimonio o fuera de él. En esta oportunidad, son las mismas parejas las que enjuician estos llamados antros del amor.

Las ‘posadas amatorias’ o centros turísticos, llamados legalmente, son lugares muy frecuentados por los chilenos, independiente de la edad o estado civil. En los horarios más extraños, estos lugares se llenan de parejas que quieren dar rienda suelta a sus emociones, despreocupándose muchas veces de elementos que detestan, pero que en casos extremos como éstos, dejan de lado sólo por tener la ansiada intimidad. Aquí, hombres y mujeres nos cuentan cuáles son los pros y contras de ir a un motel.

LOS NO

*Salubridad.

Soledad afirma que lo suyo no son los moteles: “No me gustan, encentro que son muy rascas. Además, si eres adulto, ¿por qué tienes que esconderte? Y, asimismo, ¿cómo sabes si las sábanas están limpias? Mira, no hay buenos. Sí el Internacional es súper caro, pero igual entran picantes, igual que en el clásico Tres Arbolitos de La Reina (por lo que me acuerdo). Mira, en definitiva, yo me relajo en camas conocidas”. Andrea también cree que muchos cuentan con pocos niveles de higiene: “La parte negativa de los moteles es que si uno no tiene plata, cae en unos medios rascas y por ende con niveles de salubridad bastante bajos”.

*Las diferencias.

“Si no tienes plata, vas a uno más rasca en el que te abren la puerta personalmente, te preguntan si deseas momento o noche y le te llevan a la pieza hedionda a humedad. Luego te tocan la puerta y te traen en persona la piscola caliente, sin darles nada de vergüenza. Cero dignidad para el que está dentro de la pieza”, dice Natalia, a lo que agrega, “y si tienes más plata tienes la posibilidad de ir a uno en que jamás te ven la cara, te pasan el trago por una ventanita piola y disfrutas hasta de aroma a flores frescas dentro de la habitación”.

*La programación.

“Eso de saber a lo que vas, hace perder toda la magia del momento. Es matapasiones. La gracia del sexo es la espontaneidad, no saber que el viernes a las 9 de la noche vas a tirar. Es como sentirse con la obligación de tener ganas en momentos determinados. Eso me carga”, dice Nicolás.

LOS SÍ

*Desconexión.

Karla reconoce que los moteles tienen sus encantos: “Logras desconectarte y potencias tu creatividad. Lo recomiendo como una forma de salir de la rutina que tanto destruye a una pareja”.

*Privacidad.

Andrea también está de acuerdo, en cierta manera, con ir a moteles: “Logras mayor intimidad, cuando uno no vive sola. Además, ayuda a cambiar de ambiente, utilizar jacuzzi y demases, como ver películas porno… Dormir tranquilos y después de unas horas salir como si nada”.

*El despertar de los sentidos.

“En un motel tienes más acceso a cosas que te estimulan y que de alguna manera despiertan tus sentidos medios adormilados con la rutina diaria. Puedes darte baños en tinas de hidromasajes, comer rico, sentir cascadas de agua, insertarte en escenografías selváticas u orientales y destapar champañas frías para la ocasión. Eso, a estar en la misma cama de siempre, entre las paredes de siempre, hacen una buena diferencia”, comenta Javiera.

 

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