Hablar de sexualidad con adolescentes. Tips de ayuda.

Hablar de sexualidad con adolescentes. Tips de ayuda.

La adolescencia como etapa del desarrollo vital, es probablemente una de las más complejas por los constantes desbarajustes hormonales, cambios conductuales y bruscos cambios anímicos que se empiezan a gestar y hacer patentes en el diario vivir. Sumado a la búsqueda de su identidad y al deseo por estar mayormente con grupo de pares puede transformarse en una época donde la comunicación se vuelve inestable, turbulenta, difícil.

 

Tragicómicamente, si bien comunicarse se torna complejo, los adultos muchas veces desean irrefrenablemente transmitir a los adolescentes una serie de valores y consejos que consideran que serán útiles con objeto de que no caigan en conductas de riesgo a nivel físico y psicológico, pero no siempre el mensaje llega de la forma correcta.

 

Una de esas temáticas que con mayor deseo se intenta transmitir, pero muchas veces no se logra, es lo relacionado con la sexualidad. En general, los progenitores o adultos a cargo siempre se encuentran tremendamente preocupados de que las adolescentes no queden embarazadas y de que los hombres no “dejen” embarazadas a sus parejas (sentenciando la sexualidad únicamente a ello), pero si los jóvenes intentasen tocar el tema muchos de estos adultos prefieren arrancar y dejarle eso a “alguien más”.

 

Si bien en los establecimientos educacionales existen clases de biología y de orientación no siempre se abarca la sexualidad de manera correcta, un adolescente hace algunos días me decía “en clases claro te enseñan sobre las ETS, sobre el sexo, pero mucho de eso ya lo sabemos, no sé si eso es todo lo que nos importa…”.

 

Lo que más me llamó la atención de su conversación radicaba en un error clásico que cometemos los adultos tanto con adolescentes como con los niños y niñas: los subestimamos, creemos que ellos no saben nada y nosotros como adultos conocemos todo.

 

Una de las primeras premisas que tenemos que considerar al hablar de esta o cualquier otra temática con un adolescente es tener en claro que ellos SÍ tienen información, errónea o no, pero la tienen y es mejor partir de esa base orientando lo que queremos transmitir en función de lo que ya existe en sus esquemas cognitivos.

 

Recordemos que la mayor fuente de información para adolescentes principalmente viene de sus pares y/o de la pornografía, posteriormente del establecimiento educacional y en menor cantidad lo que como familia podemos transmitirles. Ciertamente dentro de sus primeros canales, ninguno es el más adecuado, probablemente sus pares tengan las mismas dudas o incorporados los mismos mitos y la pornografía si bien enseña sobre sexo entrega una percepción distorsionada de lo que son las relaciones sexuales, de los roles que cada persona cumple, entre otros.

 

Por ello, ya teniendo en cuenta que lo primero que debemos hacer es conocer la información que ellos tienen, debemos transmitir, de manera clara y precisa lo que deseamos que conozcan.

 

A modo de ejemplo, en una conversación hace unas semanas con la hermana menor de una de mis mejores amigas que tiene 16 años llegamos a un punto de conversación acerca de la sexualidad y particularmente de los genitales femeninos. De pronto me quedó mirando y se puso roja, al preguntarle qué le pasaba me indicó “siempre pensé que la vagina y por donde uno hacía pipí era lo mismo…”, decía que no conocía su propio cuerpo, que jamás se había mirado sus genitales, que le daba vergüenza, que sólo lo había visto en clases de biología, pero no sabía dónde ubicarlo en sí misma y que jamás se lo había preguntado a nadie.

 

Ello me dejó en claro que el desconocimiento de los adolescentes de su propia corporalidad está ligado en muchas ocasiones a los mitos asociados de que conocer su propia genitalidad y su corporalidad es algo “oculto”, “tabú”, “pecaminoso”. Ella decía tener mucha vergüenza de tener que preguntarme acerca de esas cosas, pero le ganaba su curiosidad pues se daba cuenta de lo poco que sabía pese a que estaba bombardeada de información.

 

La escasa integración de los conceptos acerca de la sexualidad y del sexo en sí mismo de los adolescentes en ocasiones es alarmante, pues pese al desconocimiento mantienen relaciones sexuales que finalmente desencadenan una serie de dificultades posteriores. Debemos considerar que el proceso de búsqueda de identidad de un adolescente también debería implicar un descubrimiento inicial (ya sea por medio de la autoexploración o la exploración con otro) de su sexualidad.

 

Para iniciar un descubrimiento de nuestra sexualidad, debemos tener una imagen mental acerca de nuestra corporalidad, de nuestros genitales, tanto de aquello que podemos ver como de lo que no y conectarlo con las sensaciones que cada uno de esos lugares produce. Sin embargo, sino tenemos una imagen mental de nuestros genitales, las sensaciones pueden volverse confusas, puede generar temor, incomodidad.

 

Es por ello que la información a transmitir es esencial, y muchas veces es mejor permitirles a ellos que pregunten e ir guiando la conversación en función de eso, pues como dije en un inicio, no siempre es importante para ellos lo mismo que para nosotros.

 

Como adultos nuestro rol es guiar sin olvidar que nos encontramos hablando con un adolescente, ya no es un niño o niña, por ende es necesario respetar su nivel de madurez e independencia, es una etapa donde transmitir el saber debe ser de manera conjunta, haciéndolo partícipe y no dándole una clase, para ellos es más cómodo preguntar y que uno pueda responder antes que tomemos un par de fotos e intentemos enseñarles lo que creemos que ellos no saben.

 

Por ende, como resumen podríamos considerar que:

 

1.- Debemos tener consciencia que la etapa vital por la cual se encuentran cursando los adolescentes no es fácil y aquello podría afectar nuestra capacidad de comunicarnos.

 

2.- Considerar que quizá lo que para nosotros como adultos es tremendamente relevante, para ellos puede no serlo.

 

3.- Ellos SÍ tienen conocimiento acerca de lo sexual, considerar esos aprendizajes dentro de la conversación nos permitirá guiar de manera más adecuada la conversación.

 

4.- Permitir que ellos pregunten, dar la cabida a lo que ellos saben, los hará sentirse partícipes y no como si los estuviesen retando. Motivar al adolescente es clave para poder transmitir posteriormente lo que queremos decirle.

 

En caso de que sea dificultoso o problemático para usted, busque ayuda: consulte con el establecimiento educacional la posibilidad de que un profesional pueda realizar talleres o asista directamente a un profesional buscando asesoría.

Karla Donoso B.
Psicóloga

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