Hiperconectados… pero distanciados emocionalmente

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untitledCuántas veces nos hemos sorprendido al ver parejas sentadas en un restorán y cada una centrada en su celular y no en los ojos del otro. O en el Metro, o en la calle e incluso en la cama. Parejas que están gran parte del tiempo conectados gracias a la tecnología con un sinfín de personas, pero no con su conviviente. Tecnologizados claro, pero con un abismo de distancia que los separa, justamente, de sus parejas. ¿Qué nos está pasando?, ¿podemos sacarle provecho a este bombardeo de la modernidad?

Carolina lleva 14 años casada y desde que apareció Twitter y Facebook su vida diaria, sin duda, es mucho más entretenida. Antes, las esperas entre reuniones o en la sala del dentista eran eternas. Hoy tiene las redes sociales para hacerlo más llevadero. Antes, llegaba a su casa y al acostarse ella y su marido se quedaban pegados mirando la tele sin pronunciar palabra alguna hasta dormirse de cansancio. Hoy, ella habla con los cientos de amigos que tiene en esa red social del pajarito y se siente ‘acompañada’ como nunca antes… aunque eso la aleje mucho más aún con él, el compañero que eligió en su vida, aunque ahora parezca que su teléfono es su mejor compañero.

Pamela vive algo similar. Aunque ella no es muy amiga de la tecnología, su pareja si lo es y mucho. Tiene todos los sistemas de conversación instantánea instalados en su teléfono y cuanta red social ha aparecido en el mercado. ¿Resultado? Lleva más de un año pidiéndole a él que no lleve el teléfono a la mesa cuando almuerzan o comen. Le suplica cada noche que lo apague para que conversen y, por supuesto, tengan algo de sexo. Pero él, una vez concluido el encuentro, vuelve a tomar su teléfono para seguir conectados con todos… menos con ella.

Porque finalmente la tecnología nos ha ayudado a sentirnos más cerca de muchas personas. Cerca del que vive en Europa, del hijo que radica en Estados Unidos, de la amiga de infancia que vive en China e incluso de los amigos del colegio que mantenemos en contacto gracias al Whatsapp, al Facetime y tantas aplicaciones que nos permiten tenerlos cercas. Lo mismo pasa en el trabajo. Hoy no es extraño que en vez de tener reuniones cara a cara compartiendo un café, éstas se desarrollen –gracias al Skype- en línea. Las cartas se transformaron en e-mails. Las flores en íconos virtuales. Y los llamados de cumpleaños en cientos de mensajes en Facebook con videos, monitos y fotos.

¿Bueno o malo? No podríamos ser tan enfáticos en el juicio. Simplemente ES. Y ante esa existencia es que debemos adaptarnos y aprender a equilibrar. ¿Para qué? Para no perder el rumbo, la esencia de las relaciones y, sin duda alguna, para no perdernos de vivir… vivir a concho sin registrar tanto nuestros pasos, pensamientos y sensaciones.

La culpa es del cansancio…

“¿Pablo, por qué ya no tenemos tanto sexo como antes?”, le pregunta Sandra a su pareja hace 5 años. “Estoy estresado, Sandra, muy cansado”, le contesta afligido. “¿Pero por qué si estás cansado no duermes en vez de quedarte pegado en Twitter?”, arremete ella. “Es para desconectarme”, dice curiosamente él, en su defensa.

“Es cierto que estamos agotados. Que cada vez tenemos menos tiempos y  espacios para el ocio, el disfrute y el placer. Hombres y mujeres  viviendo en un entorno de agobio, estrés, presión donde no  hay tiempo para la familia, los almuerzos con las amistades, los descansos y los encuentros con la pareja”, asevera la ?Psicóloga Clínica especialista en Sexualidad y Directora Académica Cesch, Michelle Thomas. Y reflexiona, “pareciera ser que esto es una realidad y que apenas tenemos un minuto de tiempo libre soñamos con desconectarnos y vivir el aquí y el ahora… Pero no es así. Me pregunto ¿cuántos de esos que no tienen tiempo para conectar con la pareja o energía para tener relaciones sexuales llegan a conectarse virtualmente por horas? Entre Facebook, Twitter, Instagram y otra serie de aplicaciones que la modernidad nos brinda podemos pasar horas y horas conectados a comentarios, temas del día, cahuines varios, fotos de quien no he visto en años, y para eso realmente nos queda energía… Entonces… ¿Qué es lo que me mantiene vinculado a otros de una forma virtual pero que no me deja conectarme desde lo real, desde el cuerpo, las emociones, las miradas…?”.

¿Quiénes son más propensos a esta paradoja?

Si bien es cierto estamos todos expuestos a vivir en cierta medida de esta paradoja de la hiperconectividad tecnológica, pero la desconexión emocional; existen unos más que otros que están más expuestos a ello. La Psi. Michelle Thomas afirma que las características claves de éstos serían:

  • Que nuestros  mecanismos de autorregulación, es decir, aquellas formas que me  permiten bajar la angustia o la ansiedad (que aprendí desde la  primera relación importante -con mamá y papá- me funcionan mucho mejor cuando sólo soy yo quien está en interactuando.
  • Que me es me es difícil  lidiar con una persona y no  con lo que ella me provoca a través de una máquina…
  • Que me manejo mucho mejor cuando solo yo tengo el control y que eso hace que  inconscientemente evada la conexión directa con los otros como yo.

¿Es malo esto?” La verdad es que nada lo es Per Se y en moderadas dosis, pero si comienzo a descuidar a mi pareja, mi familia y mi  relación con amigos es sólo a través de las redes, entonces tengo un problema”.

Lo interesante es que vivimos en una burbuja en la que creemos que  estamos muy conectados cuando realmente estamos muy lejos de realmente estarlo.

“El contacto piel a piel puede ser difícil para algunos, incluso muy ansiógeno y a veces parece innecesario, pero yo me  preguntaría qué es lo que temo del otro… Por qué me es más  fácil esconderme tras un perfil que mirar directamente a los ojos a alguien: Porque soy el más divertido, la más inteligente en Twitter (pero mi vida es un desastre), porque creo que tener un gato es mejor que tener hijos o amigos… Y si la respuesta es que son más confiables que los humanos es que realmente tienes que sanar tu inseguridad. Seguro que si de verdad sintieras que  eres una persona AMA-BLE no preferirías tener relaciones sexuales contigo mismo ni darle todo tu amor a una mascota, ni pasar horas y horas comunicándote con extraños a los que nunca te atreves a mirar a la cara”.

Si te sentiste identificado, quizás sea minuto de cuestionarte y evaluar realizar ciertos cambios en tu vida. Si sientes que la tecnología te ha quitado vida e instancias de compartir en vivo con tus seres queridos, si te has perdido el momento del abrazo por mandar un mensaje o de saborear el plato que ella te preparó con tanto amor por fotografiarlo y subirlo a Instagram, quizás sea necesario que reflexiones y evalúes si ya es minuto de conectarte con tu otro de manera real y con todos tus sentidos puestos en ella.

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About

@KarenUribarri Karen Uribarri, sexblogger, periodista especializada en sexualidad, además de columnista y videobloguera con presencia en importantes medios de comunicación de Chile.

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