Kamasutra, ¿es aplicable en Occidente?

Kamasutra, ¿es aplicable en Occidente?

La araña, la carretilla, la acrobática y la libélula, son algunas de las conocidas posturas que se transcribieron en el famoso libro sexual indio que por años ha educado eróticamente a las parejas en todo el mundo. Sin embargo, gran parte de estas posiciones no son usadas con frecuencia por su complejidad. Un experto nos explica cómo adecuarlo y llevarlos a la práctica.
Ninguna obra literaria de la India clásica ha tenido la suerte en Occidente como el Kamasutra, el libro de arte erótico compuesto por Mallanaga Vatsyayana en el siglo III d. C. Sin embargo, puede resultar para los chilenos, un libro excesivo y extravagante. Aunque en esencia, este tratado tiene intenciones científicas y educativas, que busca educar a los hombres y mujeres sobre cómo comportarse en cuanto al deseo y su consecuente felicidad en la vida amorosa.
“Un Sutra era el hilo que unía las hojas, de un texto de allí que los Sutras, en el hinduismo refieren a textos básicos y antiguos de naturaleza sapiencial. El Kamasutra, sin embargo, excede el terreno de las posturas y es una guía de manejo en el amor y el erotismo. El sólo hecho que constituya una obra de la mayor importancia, indica el lugar del erotismo en esa cultura. Esto debe ser recordado ya que si bien en nuestro medio occidental ha tenido una connotación negativa cuando no límite en lo marginal y reprobable, en la India se trataba de una obra destinada a ayudar a los amantes a manejarse”, explica el sexólogo Enrique de Rosa.

Sexualidad y genitalidad

Según el especialista Enrique de Rosa, en occidente se confunden muchas veces la sexualidad con la genitalidad. “Aún discutimos si es necesaria la educación sexual, si esta es la de la genitalidad, y por ende aún más lejos nos encontramos de interesarnos o desarrollar un culto al cortejo. Porque el Kamasutra nos puede dar aparte de las famosas posturas que uno puede intentar copiar y en general con algunas consecuencias en nuestra columna hechas sin la debida práctica, un consejo: tomarse el tiempo, la dedicación, el interés para el amor, para el cortejo, para el sexo, que este no es tiempo perdido. Cuando vemos en la práctica clínica varios de los más habituales problemas que nos traen, como ansiedad relativa al sexo, eyaculación precoz, dificultades del deseo, etc. Hay un factor constante y es el tiempo, o el hecho de no tomar el tiempo para saborear y degustar esa bebida que será si sabemos hacerlo bien cada vez nueva. Es decir, el Kamasutra invita a invertir el proceso como lo vemos habitualmente, en lugar de tomar una estrategia postural rígida y buscar aplicarla, a toda costa, y habitualmente a costa de nuestro goce, comenzar un camino de conocimiento de si, de nuestro cuerpo y del otro. Mantenerse en una postura receptiva reconociendo las respuestas, los olores, las sensaciones, será vital y de allí que cambiar de paradigma, a la ocasión de postura, nos permitirá situarnos de manera diferente”.
De Rosa aconseja en este materia el siguiente ejercicio: “Existe un experimento simple en las terapias cognitivo comportamentales y es el siguiente. Mire sentado una imagen y simplemente observe las ideas automáticas que parecen, ahora unos minutos después haga los mismo en una postura no conocida o extraña, verá que sus ideas, imágenes mentales y asociaciones no son las mismas. En el sexo ocurre lo mismo. La práctica de una misma postura de un mismo ámbito, aportará las mismas asociaciones. ¿Qué sucede si buscamos cambiarlas? Veremos un mundo nuevo, para ello claro tendremos que practicar la serenidad, la calma, el silencio de nuestra mente y no volver imponer nuestras emociones e ideas. En la práctica vemos en el o la amante a una nueva persona, que también se sorprende de nosotros. Las variaciones del ritmo respiratorio, los aromas asociados contribuyen a lograr el efecto. Hace un tiempo hemos publicado un pequeña guía sobre las formas de combinar los aromas, los tiempos y las posturas en diferentes situaciones”.

Las posturas practicables
“Respecto a las posturas propiamente dichas, hay para todos los gustos, tamaños, edades etc. Es decir varía según las dimensiones físicas, el deseo, la situación el grado de energía de que dispongamos. Una buena idea es comenzar dándose todo el tiempote l mundo como0 si no existiera más nada, esto se puede logara simplemente por salir de la urgencia, no es una real necesidad de poseer todo el día. Y comenzar a jugar con alguna de las posturas que creamos que podemos abordar, no hacer lo habitual que es buscar la más rara, complicada o jocosa, sino aquella que quizás varía poco y empezar el camino de exploración. Este camino, conjunto puede ser un excelente medio de superación personal, de plenitud y bienestar tanto nuestro como de nuestra pareja”, señala el doctor De Rosa.
En este sentido, les explicamos cómo son algunas de las tantas posiciones practicables en la vida occidental y que pueden, especialmente, eliminar la rutina en la relación de pareja y reencantarse con la sexualidad en toda su magnitud.
• El cartero. Esta es con la mujer de espaldas, con las nalgas en el borde de la cama. El hombre está arrodillado en el suelo sobre unos cojines y la penetra acariciándole los pechos y el clítoris. La mujer atrae hacia ella al hombre<, envolviéndole con sus piernas entrelazadas.
• Con las piernas arriba. La mujer de espaldas con una pierna levantada apoyándola en el hombro de su pareja. Él de rodillas, la penetra sujetando con una mano la pantorrilla de la pierna levantada y con la otra pierna estirada.
• Aperitivo. El hombre está sentado en el suelo o en la cama, con una pierna estirada y la otra levemente doblada para mantener el equilibrio. La mujer se monta a horcajadas, apoyándose en su pareja. El hombre la mantiene fuertemente por la espalda para acceder a una penetración profunda. Ella adapta el movimiento según su gusto.
• Sumisión. La mujer de guata con una pierna plegada. El hombre, sobre ella, se apoya sobre sus brazos en tensión. Él la penetra efectuando un movimiento suave que acentúa el grado de placer.
• La amazona. El hombre se sienta en una silla. La mujer se monta a horcajadas sobre él. Mientras que ella hace movimientos de vaivén, él guía los movimientos con sus manos.
• La adoración. Ella en cuatro “patas” apoyada sobre sus antebrazos. Él, de rodillas la penetra por detrás. Esta postura clásica permite un penetración profunda que estimula las paredes de la vagina y el punto G de la mujer, además él puede acariciar al mismo tiempo el pecho y el clítoris de su pareja.
• Abdominales. Ella, boca arriba, las piernas plegadas sobre su pecho y los pies apoyados en los hombros de él. El hombre, de rodillas encima, puede penetrarla profundamente, por lo que es importante que la vagina esté suficientemente lubrificada para que no resulte doloroso.

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