La depresión bombardea tu sexualidad

La depresión bombardea tu sexualidad

Alrededor de un 15% de las personas sufre depresión alguna vez en sus vidas, siendo nosotras las más proclives (OMS). Y está comprobado que la mayoría de las personas deprimidas experimentan una marcada reducción de los impulsos sexuales, y en un tercio de los casos llegan a convertirse en trastornos sexuales mayores como anorgasmia y disfunción eréctil. Definitivamente, la depresión provoca estragos en todo ámbito de tu vida y debes estar alerta.

Cuando nació el primer hijo de Natalia (37) el desorden hormonal post parto y el agote propio de las primerizas y de la maternidad, la llevó a un camino oscuro del que no lograba salir. Su casa permanecía con las cortinas cerradas, su alimentación era desordenada y desequilibrada, y su ánimo estaba por el suelo. En ese momento, debido al contexto, su pareja creyó que la ausencia del deseo sexual en su pareja se debía exclusivamente al cansancio que ella sufría. Sin embargo, cuando su hijo ya cumplía los 8 meses y pasado la cuarentena hace muchas semanas atrás y sin contacto sexual alguno entre ellos, decidió tomar el control y la llevó a un psiquiatra. Natalia sufría de depresión y no se había dado cuenta. Y esto, si bien le traía problemas individuales, también dañaba su relación de pareja. “Ella no quería que ni me acercara mucho. Rechazaba mis besos y se negaba a todo diciendo que le dolía mucho o que estaba cansada. Yo creí que lo nuestro ya estaba muerto y que simplemente había dejado de interesarle”, cuenta Emilio, su marido desde hace ya 5 años.
Y es que Natalia no es la excepción. Las mujeres, en la actualidad, tenemos la tendencia a ‘bajonearnos’ tres veces más que los hombres (según un estudio realizado en el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos). Pasamos por Síndromes Pre Menstruales, embarazos, menopausias, etcétera; los que provocan grandes revoluciones hormonales que debemos soportar, además de las fluctuaciones de ánimo que ellas provocan. Por ende, según este estudio norteamericano, el 70% de las mujeres sufrirá al menos una vez en su vida de una depresión. Una cifra preocupante y que además impacta todas las aristas de la vida. “Los cuadros depresivos acarrean abulia y apatía, dejando de lado aspectos de la vida que antes eran importantes, y el Eros es una de las principales víctimas”, advierte el sexólogo Adrián Sapetti.
Científicamente está comprobado que la depresión está asociada directamente con la disminución del deseo sexual, al atrofiar la producción de neurotransmisores que le dan sentido a la vida, como la serotonina y la dopamina, bloqueando la capacidad de sentir ese deseo. Aunque siempre que se presentan ambos problemas, es importante discriminar si la depresión precede al problema del deseo o si la falta de deseo es la causante de la depresión.
La pérdida de interés por las actividades cotidianas y todas aquellas con las que se mantenga relación con otras personas, es síntoma de depresión. Y el área sexual no es la excepción. Ahora bien, la mayoría experimenta una notoria reducción de los impulsos sexuales, pero sólo uno de cada tres de los casos llegan a transformarse en trastornos mayores como la anorgasmia en las mujeres y la disfunción eréctil en los hombres (Kolodny, Master y Johnson). Incluso se registra como síntoma el hecho de que baja casi a cero la capacidad de disfrutar de las fantasías sexuales (Woods), por ejemplo.
El tema es que aunque los mecanismos de excitación sexual funcionen perfectamente, inevitablemente se produce una disminución de ésta.

¿Frigidez?

Suena fuerte esta palabra, pero muchos sexólogos –sobre todo los de larga trayectoria- aún la siguen ocupando y en varios casos tiene relación directa con la depresión. El escritor, médico, psicoanalista y sexólogo Dr. León Roberto Gindin describe sus características en su libro “La nueva sexualidad de la mujer”: Poco placer en el contacto sexual. El orgasmo es poco habitual. No hay lubricación ni respuesta vasocongestiva vaginal a pesar de practicarse una estimulación adecuada. El coito es doloroso. Y existe rechazo del compañero o aceptación del coito para mantenerlo ‘contento’.
Todo está unido e interrelacionado y si falla uno de los factores, todo se quiebra. “Para un desempeño adecuado en nuestra función sexual, debemos estar relajados y no tener ningún factor que pueda generar ansiedad, miedo, repulsión rabia o, en términos generales, que pueda distraernos del proceso de activación y respuesta sexuales. La actitud adecuada es la de una persona con alta autoestima, que se siente atraída sexualmente por su compañero, que tiene una mentalidad relativamente amplia con respecto a las necesidades de su pareja, que confía en su propia capacidad para “dar y recibir placer” y que es capaz de desconectarse del entorno en el momento de la relación para poder “sentir y no pensar”, explica el sexólogo Luis Moreno Esparza.
El problema está en que una persona deprimida ha perdido temporalmente su estabilidad emocional. Puede ser una breve depresión reactiva o un prolongado desbalance de neurotransmisores cerebrales, el hecho es que el paciente deprimido tiene una percepción negativa de su entorno y de su propia capacidad de interacción, así como una pobre apreciación de su valor intrínseco. “Es así como la depresión como entidad clínica va a afectar negativamente toda nuestra sexualidad, pero sus efectos serán más notorios en la excitación (Disfunción orgásmica tipo I en la mujer y baja de deseo en el hombre) y la respuesta (Disfunción eréctil en el hombre y Déficit de lubricación en la mujer)”, añade Esparza.

Los antidepresivos anulan tu sexualidad

La depresión es hoy, una de las enfermedades siquiátricas más recurrentes y la patología más tratada por sus especialistas, los siquiatras. Y, aunque el tratamiento de ésta requiere de terapia sicológica, es el medicamento el que hace la mayor parte del resultado. Sin embargo, el uso de los fármacos antidepresivos puede influir drásticamente en  tu sexualidad, ítem que deberás tener en cuenta al momento de iniciar el tratamiento o que, al menos, deberás conversar con tu médico para prepararte a estos cambios.
Uno de los efectos adversos más importantes de los antidepresivos, tiene que ver con los cambios que provoca en la sexualidad femenina y masculina, trayendo como consecuencia fuertes disfunciones.
En el caso de las mujeres, estos fármacos pueden producir disminución de la libido, retardo orgásmico o incluso anorgasmia, además de menor lubricación vaginal, entre otros. En los hombres, puede provocar eyaculación retardada y disfunción eréctil, por ejemplo. Esto, acompañado de aumento de peso, sequedad de la boca, cambios en tu menstruación y retención urinaria. Y si ya se padecía de alguna de las recién nombradas disfunciones sexuales, éstas pueden verse agravadas, producto de los antidepresivos.
Los trastornos de la fase de excitación se traducen en fallas en la lubricación vaginal. Y la causa más importante  de los problemas en esta fase y en la de excitación se debe a la deficiencia de estrógenos. Precisamente este problema se presenta frecuentemente como consecuencia del consumo de medicamentos como los antidepresivos.
Marrena Lindberg, experta en sexualidad, es aún más enfática al calificar a los antidepresivos como ‘asesinos de orgasmos’. “Los antidepresivos son las sustancias que más disparan la serotonina. Y con frecuencia las mujeres no son conscientes de lo mucho que estos influyen tanto en su libido como en su habilidad orgásmica”, explica. Y la única excepción es el Bupropion, que aumenta el nivel de la serotonina y de la dopamina, por lo que no disminuye el deseo sexual.
“Varios antidepresivos actúan inhibiendo (como efecto colateral) ciertos aspectos de la función sexual, sobre todo los denominados IRSS  (inhibidores selectivos de la recaptación de Serotonina). Dependiendo de la dosis y la respuesta de cada paciente, producen frecuentemente disminución del deseo sexual, dificultades de excitación (erección en el varón, lubricación y dilatación vaginal en la mujer) y retardo orgásmico”, explica el Lic. Ezequiel López Peralta. En este último tema, en muchos casos es considerado como un efecto positivo, ya que si el varón padece algún grado de eyaculación precoz. “De hecho, varios antidepresivos son utilizados por los médicos como parte del tratamiento de ese trastorno sexual”, agrega el sexólogo argentino.
Por ello es importante remarcar que los medicamentos para tratar la depresión pueden afectar negativamente la función sexual del paciente, pero que estos efectos son temporales y totalmente reversibles, lo que implica que van a desaparecer una vez que se termine el tratamiento.
Cualquiera sea el caso, lo importante es descubrirlo a tiempo y acudir a un especialista, para que los oriente. Esto en el caso en el que la inapetencia sexual se extienda por demasiado tiempo –a consideración de la propia pareja- y no sea producto de los altibajos propios del deseo o de los clásicos aumentos de presión laboral que ocurren en determinadas épocas del año, lo que hace que el agotamiento físico sea aún mayor.
Lo importante es siempre trabajar en equipo en torno a la comunicación, con mucha confianza y compartiendo a corazón abierto los sentimientos y fantasías que se viven en ese minuto. Se dice que a veces tu pareja puede llegar a ser tu terapeuta y tu remedio a la vez.

 

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