Todo para la pareja

La Ley del Hielo de los Hombres

untitled¡Quién entiende a los hombres!

Enervantes. Impredecibles. Desesperantes.

Los hombres son, en algunas ocasiones, francamente insoportables.

Cual niños de 4 años les bajan unas pataletas que nadie entiende ni por qué se producen ni cómo se calman.

Karla llevaba semanas coqueteando firme y claro con un hombre ya grande  y resuelto (se suponía). Se escribían textos todo el día. Se hablaban por teléfono y hasta se veían de vez en cuando en pleno plan de romance. Hasta que un día… él despertó con la pata izquierda y le dijo que veía que ella no estaba tan entusiasmada tras un comentario sin importancia que ella le hizo (textualmente le dijo ella: “también existe la posibilidad de que no tengamos tanta química…”) y el la tradujo a que a ella no le importaba verlo y, consecuentemente, le dijo: “fue un gusto, la verdad es que claramente esto no tiene sentido, más aún después de lo que me dijiste”. Y así le practicó la más sádica Ley del Hielo.

Yo pensé que eso había quedado en 5to básico… a los más en 8vo. Pero no… ¡Ellos practican la Ley del Hielo hasta grandecitos!

Rocío pasó por algo similar. Ella y su ‘pareja’ (porque no tiene título y es mejor ni presionarlo con eso…) habían tenido un fin de semana fenomenal. Pero, todo parece indicar que al finalizar el domingo ella dijo algo ‘inadecuado’, pues él la castigó con 4 días de Ley del Hielo!!! Al quinto día, casi como profecía, él le escribió un mensaje de texto y le dijo: “Tenemos que hablar”. Al final le había molestado una crítica que Rocío le había hecho frente a los amigos y eso la hizo ‘meritoria’ del látigo de la indiferencia.

¿Qué les pasa por la cabeza que en vez de hablar enmudecen? Al parecer, cuando un hombre se siente ofendido, controlado, presionado, o lo que sea; ellos prefieren mantener el silencio y la lejanía. Pero no es por un tema tan voluntario. Todo parece indicar que el procesar temas emocionales les cuesta pues deben pasar la información del hemisferio derecho al izquierdo, debiendo conjugar la razón y la emoción al mismo tiempo… Talón de Aquiles para ellos.

Mientras tanto, nosotras nos hacemos un nudo en la guata, nos pasamos mil rollos y se nos llega a quitar el hambre y el sueño de tanta presión encefálica con el asunto. ¡Pero ALTO! Respira hondo y soporta, porque en estos casos es cuando uno debe mantener distancia, resistir la tentación de presionarlo con respuestas o con el típico ‘¿qué te pasa’, ¿estás enojado?’. Esto lo hará retraerse más aún y alargar el silencio. Date una vuelta, desaparece y déjalo respirar. Deja que su furia baje y que ordene su cabeza nuevamente.  Y si lo ves que le sale humito después de mucho rato o días… dale un ‘next!’. No vale la pena aguantar el desdén y menos suplicar por una explicación. Tú vales más que eso.

 

@KarenUribarri Karen Uribarri, sexblogger, periodista especializada en sexualidad, además de columnista y videobloguera con presencia en importantes medios de comunicación de Chile.

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