Lenguaje No Verbal y Seducción. Consejos de un Experto.

Lenguaje No Verbal y Seducción. Consejos de un Experto.

Man moving closer to woman in a barPor @candrada (Christian Andrada, Director Greenmind, Body Language Speaker, Personal Branding Coach).

Si Darwin estuviese vivo tendría una tremenda sonrisa dibujada en su rostro.

Además de otras disciplinas, la genialidad de sus aportes también llegó a áreas como la Comunicación No Verbal.

Para la gran mayoría es conocida su teoría de evolución de las especies, pero pocos conocen un escrito derivado de ella: “La expresión de las emociones en el hombre y los animales”.

En él, Darwin señala que tanto la ira, el asco como la felicidad, son emociones que compartimos con los animales. Y no sólo eso. También compartimos muchos comportamientos en lo relativo a territorialidad y apareo.

De hecho, muchos especialistas en la materia, entre ellos Ekman, han iniciado sus investigaciones desde sus postulados.

Claro, no somos tan distintos a los animales. Es más, somos bastante similares en comportamientos instintivos e inconscientes.

Desde que nacemos, hay un paradigma que se torna fundamental para que un ser humano entienda, conviva y se relacione efectivamente en el mundo: el uso del lenguaje. A través de él se nos enseña a significarlo y clasificarlo. Lo que no se nombra, no existe, reza incluso un dicho.

Así, todo, cada cosa, sólo tiene sentido en tanto se le explique verbalmente. Y no está mal. Lo malo es considerar que esa es toda la historia.

De hecho, el lenguaje fue un signo evolutivo que colocó a la especie humana (hommo sapiens) un peldaño por encima de las restantes especies de la prehistoria al ser capaz de complementar los gestos con el lenguaje.

De ahí en adelante, se hizo la diferencia.

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De ahí en adelante el tema paso a ser un asunto de seres humanos y, entre seres humanos.

De ahí en más, aunque sabíamos que existía, perdimos conciencia (y aprecio) por un canal de comunicación que puede (la gran mayoría de las veces) ser más decisivo e influyente que una palabra bien elegida: la comunicación no verbal.

El protocolo, el deber ser, el “actuar debidamente” no permite que las personas conozcan las verdaderas intenciones y deseos del otro en alguna interacción. Precisamente porque nuestro foco está en el verbo. En lo que se dice.

Cuánto de eso se refleja en una cita, en una salida nocturna a algún boliche, en la parada del bus de turno, mientras viajas en el metro/subte o donde sea que te encuentre con una mujer u hombre que te atrae: La verdad es que mucho. Sobretodo en una materia donde el gen animal, de aquello que Darwin postulaba, aflora con mucha fuerza, por mucho que cualquiera de nosotros lo quisiera evitar porque es inconsciente e involuntario. Y eso es lo atrayente de este asunto; porque tu inconsciente se encarga de comunicar lo que se le da la gana y cuando lo entiende oportuno. No cuando tu cerebro lo considera apropiado.

Y bueno, ahí está el riesgo, o la oportunidad. Todo depende de cuánto sepas de comunicación no verbal.

De acuerdo los vínculos evolutivos y emocionales que tenemos con los animales es que hablamos de hembras y machos, en vez de mujeres y hombres.

Tal como ocurre con los animales, existen machos y hembras que actúan de forma territorial y competitiva, así como otros lo hacen de forma pasiva y con  mayor cautela.

Esta dinámica, en grupos numerosos (como en una fiesta), genera diversas ofertas de seducción y competencia ante un mismo objetivo. Esto supone que el macho con las señales adecuadas, logre cautivar a la hembra.

En qué signos debieras fijarte para saber si le eres atractivo o atractiva a alguien del sexo opuesto. Aquí, una pequeña muestra de lo que debes empezar a considerar.

Una de las vías más recurrentes para el flirteo de la hembra es el cuello. Más precisamente la exhibición del cuello en la dirección del macho que le resulta sexualmente de su interés. La hembra despeja su cabello, de la zona del cuello que está cubierta a la vista del macho.

Esa exhibición del cuello es una “invitación animal al apareo”. Pero eso no significa que la hembra sea 100% consciente de ello.

Es indistinto de la hembra y su compromiso emocional. Aplica, tanto en mujeres casadas como solteras.

Por el contrario de lo que se piensa, no es el cabello el “insumo” relevante  para el flirteo. El cabello sólo se despeja en función del macho de su agrado, tal y como lo efectúa la hembra en los felinos, quien exhibe su cuello en dirección de su amo o del macho con el cual le interesa aparearse.

Es una signo no verbal de flirteo  que apela a la vectorialidad (dirección) en la cual se orienta el gesto. Dependiendo del interés o gusto de la hembra con el macho al cual trata de seducir, es un acto no verbal que a lo menos puede durar 5 segundos (si es que el macho no lo advierte), hasta más de un minuto si la hembra es perseverante en su intento.

El macho, cuando conquista, tiene la obligación evolutiva (como en la prehistoria) de mostrarse saludable y fuerte ante la hembra que le interesa. Las habilidades de caza se evaluaban positivamente conforme a la fortaleza y salud demostrada.

La forma de hacerlo en el presente, es desplazando sus hombros levemente hacia atrás a la vez que proyecta su pecho hacia delante. Más precisamente hacia la hembra de su interés. Esta postura se hace presente en la gran mayoría de los machos como recurso de conquista, y no está sujeta a la contextura física del macho que la ejecuta.

No es condición, pero muchas veces, el pecho proyectado irá acompañado con las manos en la cintura del macho. Aquellos machos con naturaleza competitiva y territorial son más proclives a utilizar esta postura en otras circunstancias, como lo es la competencia y validación frente a otro macho de iguales características.

En circunstancias de flirteo, el mensaje es distinto: muestran sus pergaminos sexuales a la hembra de su interés. La posición de los dedos señala vectorialmente lo que desea poner en foco de atención de la hembra que le atrae: su pene. Un acto cargado de simbolismo fálico. Se subentiende que es necesario que esta postura esté en dirección de la hembra por conquistar.

La confirmación de esta postura como “invitación sexual ”, implica que el macho tenga sus pies en paralelo y levemente separados, y como adicional una sonrisa genuina (con pómulos elevados).

En un próximo artículo abordaremos otras variables a considerar, tales como la proxémica (uso del espacio), el contacto ocular (desde el punto de vista de la dirección y tiempo de ocurrencia) o la háptica, una dimensión de la no verbalidad que aborda los significados provenientes del contacto físico con otros.

La próxima vez que tengas una cita, salgas a una fiesta o con amigos al encuentro del sexo opuesto, pon atención a lo que sucede.

Fíate de lo que te parece, porque ese es tu inconsciente que te da señales, que por ahora, no eres capaz de comprender. Dale chance, hay mucho que saber y aprender.

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