Lo que explota el deseo

Masturbación como parte de la sexualidad. Verdades, mitos y técnicas.

Para muchas, ésta es su primera experiencia sexual, el despertar de los pensamientos y fantasías eróticas, el aprender a conocerse íntimamente. Un buen desarrollo de esta etapa, es fundamental para la vida sexual sana del futuro.

 

Tabú sexual por siglos, razón de castigos severos e incluso culpada de enfermedades mortales, la masturbación recién logró su sitial cuando se comprendió que era parte fundamental de la sexualidad humana y del propio conocimiento del cuerpo. Así hoy se sabe que la masturbación o autoestimulación tiene muchos aspectos positivos, como proporcionar satisfacción sexual sin la necesidad de una pareja, permite conocer zonas erógenas de tu propio cuerpo tal vez desconocidas para ti y, además, es liberador de tensiones, invocando al sueño con mayor facilidad.

¿Es sólo cosa de hombres?

La verdad es que no. Y aunque la gran mayoría de las mujeres se avergüence de hablar de ello y lo niegue absolutamente como práctica habitual, la realidad es opuesta, pues gran parte de ellas sí lo han hecho, algunas con relativa frecuencia y casi todas desde la adolescencia, etapa del despertar sexual propiamente tal. “Comencé a investigar cuando estaba en el colegio, pero no lo hacía muy bien, así que a parte de sentir cosas ricas no sentía lo que llamaban ‘acabar’. Fue recién el primer año de universidad, cuando ya había investigado lo suficiente en revistas, que logré mi primer orgasmo. El problema es que en esa época se transformó en un vicio y lo hacía casi todas las noches. Con el tiempo he logrado controlar mis tiempos, alargar mis orgasmos, provocar más de uno seguido e incluso le pido a mi pareja que me lo haga antes de hacer el amor. Soy una fanática de mi clítoris”, nos confiesa una entrevistada que ha querido pasar a llamarse Andrea, aún con vergüenza de haber contado tal intimidad. Y es que para las mujeres sigue siendo tabú confesar que son practicantes, aunque conocen todos sus beneficios y lo practican en pareja. “Con mi pololo nos encanta masturbarnos mutuamente. Alargamos el preámbulo así y nos fascina. Así llegamos obtenemos ambos un orgasmo súper fuerte una vez que tenemos penetración. Ya tenemos nuestra técnica”, cuenta Lorena, de 34 años.

Saludable versus compulsiva

Se dijeron muchas cosas de la masturbación. Que provocaba ceguera, que causaba enfermedades graves en los genitales, etc. Lo cierto es que la masturbación es una expresión sexual como cualquier otra y es una práctica absolutamente normal y saludable, tanto para el hombre como para la mujer.
“Existen al respecto mitos específicos, que hablan de alteraciones tales como impotencia, esterilidad, defectos físicos, somnolencia, pérdida de peso, etc. Nada de esto es cierto. La masturbación sólo es perjudicial cuando es compulsiva, es decir cuando la persona no controla sus actos masturbatorios, tratándose entonces de un impulso (algo así como los atracones con respecto a la comida). También es problemático si se convierte en la única alternativa de satisfacción sexual, a menos que la persona elija la abstinencia. En el caso contrario, cuando se opta por la masturbación por temor a enfrentarse a situaciones de acercamiento personal o erótico, o por temor al fracaso sexual, nos ubicamos en otro terreno: la masturbación es como un refugio ante una situación que no nos animamos a enfrentar. Y es conveniente tratarlo. Por otro lado, hay que destacar que la masturbación es crucial en lo que se refiere al autoconocimiento corporal y sexual de una persona. Quién no se conoce a sí mismo, sus tiempos, ritmos, zonas erógenas, ¿cómo puede compartir con otro lo que le excita y atrae sexualmente?”, aclara el sexólogo Ezequiel López.

A cuatro manos

La masturbación mutua es una de las expresiones sexuales más liberadoras de una pareja y es señal de conocimiento del otro e interés por satisfacerlo plenamente. “Por eso la relación sexual de la pareja no sustituye a la práctica de la masturbación, ya que se trata de placeres logrados de formas diferentes y con sensaciones distintas. En el caso de la masturbación, se trata de un placer absolutamente egoísta (en el buen sentido de la palabra) en el cual pienso solamente en mis tiempos, mis imágenes, mis puntos sensibles, sin estar pendiente del goce del el otro”, advierte el especialista.

Efectos negativos de la no masturbación

Así como hemos hablado de los beneficios de la masturbación, la no práctica de ella o mal uso de ella también trae como consecuencias negativas. Por ejemplo, se ha estudiado que los trastornos sexuales como eyaculación precoz en el hombre se debe a masturbaciones rápidas, compulsivas, llenas de culpas y vistas sólo como un proceso de descarga.
Y en las mujeres también ocurre algo similar. “En el caso de las mujeres con anorgasmia, pre – orgasmia o con retardo orgásmico, lo que hallamos es que la gran mayoría de ellas nunca se habían masturbado o lo hicieron con una frecuencia muy baja y de manera insatisfactoria, sin disfrutarlo. Por lo tanto no se pudieron conocer a sí mismas, no pudieron acceder a sus puntos sensibles y por lo tanto a las sensaciones que les permitieran llegar al orgasmo. Y obviamente si ellas no se conocen, tampoco pueden transmitirle a su pareja lo que necesitan para llegar a esa respuesta. Esa es una de las causas fundamentales de su disfunción sexual. Como vemos gran parte de los problemas sexuales son producto de un mal aprendizaje. Y la masturbación podemos decir que es a la sexualidad adulta lo mismo que el simulador de vuelo para el piloto de avión: es el escenario básico del ensayo de la respuesta y la gratificación sexuales”, concluye el Licenciado Ezequiel López Peralta.

Consejos para una buena autoestimulación

Tal vez no sepas cómo lograr hacer una buena masturbación o quieras saber más de ella y cómo potenciar tus orgasmos a través de la autoestimulación. Bueno, el famoso Dr. León Roberto Gindin en su libro “La nueva sexualidad de la mujer”. Explica lo que ha llamado “técnicas de estimulación clitorídea” y que a continuación resumimos:
+Un buen masaje siempre es un buen comienzo. Para ello es bueno comenzar por un masaje por casi todo el cuerpo y así poder obtener el relajo necesario. Luego “presionar con la palma de la mano, amoldando los dedos a la forma del cuerpo. No masajear pechos o genitales hasta el último momento. Recién entonces comenzar con el masaje del clítoris. Buscar que la habitación esté cálida y poner música relajante”.
+Elementos necesarios. “Es importante saber dónde está el clítoris y cómo se siente cuando está flácido o erecto. Hay que explorar. Asegúrese de tener fácil acceso a su vulva. Tenga cerca una luz para iluminar la vulva y un pequeño espejo de mano para que su pareja también pueda ver lo que están haciendo”.
+¿Dónde está el clítoris? “Comenzar examinando con los dedos los labios mayores en reposo. Acariciar y notar la suavidad de su piel y del vello púbico. Abrir suavemente los labios mayores con los dedos y examinar lo que hay dentro. Identificar labios menores, clítoris y orificios urinario y vaginal. Algunas estructuras pueden no ser inmediatamente identificables. Un clítoris bien desarrollado es fácil de ver, pero algunos están tan ocultos que la mujer solamente puede ubicarlo sabiendo dónde es más sensible al tacto. Una vez localizado, tratar de identificar sus diferentes partes: cuerpo, glande y capuchón/prepucio. Se puede retraer el capuchón lo suficiente como para dejar expuesto el glande”.
+Cómo masajear. “Masajear el clítoris usando uno, dos o tres dedos. El tamaño y la prominencia del clítoris determinará cuántos dedos usar. Se aconseja tomar el cuerpo del clítoris con el pulgar y el índice para ubicar y sentir el cuerpo del clítoris. Deslizar delicadamente el tejido que lo cubre alrededor, primero hacia atrás y adelante, sintiendo su forma y firmeza. Determinar cuánto se desliza el cuerpo de su clítoris. Al deslizar los dedos hacia atrás y adelante, el capuchón también debe deslizarse hacia atrás y hacia delante, estimulando el glande. En el caso de que no pueda tomar el clítoris porque es pequeño o está oculto, usar sólo la punta del dedo índice y apoyarla sobre el extremo del cuerpo del clítoris o de su capuchón. Mover suavemente el dedo en pequeños círculos o hacia atrás y adelante. Es de esperar que sienta las estructuras firmes del clítoris debajo de la punta del dedo”.
+No olvidar la vagina. “Puede dar un masaje vaginal mientras estimula el clítoris. Mientras una mano se dedica al clítoris, la otra puede usarse para estimular la vagina. Insertando un dedo en la vagina y estimulando la parte superior de la pared vaginal, apuntando el dedo hacia el hueso púbico, puede estimular el punto G”.
+¿Y el ano? “Puede incorporar también el masaje anal. Éste consiste en masajear la parte exterior del ano, sin penetración”. La penetración de éste depende absolutamente del gusto de cada quien.
El próximo paso es que autoestimules todos estos puntos –poniendo énfasis en el clítoris- hasta el orgasmo, con toques, presión y ritmo según sea tu gusto. Y si necesitas de mayor lubricación, no dudes en recurrir a una artificial como aceite para bebé, crema o lubricantes eróticos.

@KarenUribarri Karen Uribarri, sexblogger, periodista especializada en sexualidad, además de columnista y videobloguera con presencia en importantes medios de comunicación de Chile.

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