Masturbación Femenina: Aún avergüenza

Masturbación Femenina: Aún avergüenza

12895380495_359a436672_bConfinada por siglos al mundo de lo prohibido, la autosatisfacción sigue siendo un tema prohibido entre las mujeres y que sólo en algunos casos se conversa dentro de la pareja. Sin embargo, está demostrado que es un elemento de gran ayuda a la hora de descubrir qué nos gusta, cómo comunicarlo, cómo llegar a un orgasmo y, tal vez, cómo aprender a sentir. ¿Seguimos siendo pacatas en temas sexuales?

Durante siglos la mujer ha cargado con la censura de su sexualidad. Ya en la edad media, la masturbación masculina era denigrada por la ciencia médica y la femenina era irreconocible, ya que muchos de ellos creían que las féminas carecían de deseo sexual. Y, como si esto fuera poco, quien la practicase debía soportar los rumores que hablaban de enfermedades casi mortales que se desencadenaban luego de la masturbación, como leucorrea, hemorragias uterinas, cáncer, desórdenes funcionales del corazón y la histeria; llamándola incluso en 1850 como un “elemento destructor de la sociedad civilizada”.

Mitos y leyendas
Son tantos los mitos que giran entorno a la masturbación femenina que muchos de ellos pueden ser tomados incluso para la risa, aunque en la época de la revolución industrial el tema era tan delicado que incluso se llegó a advertir que los movimientos de las máquinas de coser a pedales podían conducir a excitación sexual en las mujeres, por lo que se recomendaba a las jefas supervisar que las obreras se sentaran según lo indicaban estrictos manuales. Y como si esto fuera poco, años después, en Estados Unidos, se comenzó a practicar la “clitoridectomía” (extirpación del clítoris) ya que se creía que su frotación provocaba epilepsia y otras afecciones nerviosas en las mujeres.

El derecho al placer
A la hora de plantear este tema, se intentó capturar a quince mujeres, de entre 25 y 33 años, en un estudio que tratase este tema; sin embargo, sólo dos de ellas se atrevieron a aceptarlo pero bajo la premisa de la vergüenza y una de estas mujeres afirmó no practicarlo bajo ninguna circunstancia. El resto mantuvo el silencio. Esto demuestra que a pesar de llamarnos “mujeres modernas”, la masturbación sigue siendo un tema tabú y, muchas veces, somos capaces de negarlo por culpa o vergüenza. Esto también explica que la mayoría de las encuestas realizadas por especialistas en nuestro país, señalan que el porcentaje de mujeres que se masturba es tan pequeño. Sin embargo, la masturbación es un elemento más de lo que se ha llamado “el derecho al placer” y que tiene como esencia destronar el hecho que el cuerpo de la mujer se ha transformado en un elemento de satisfacción para el resto y no para sí misma. Así, una gran cantidad de mujeres no conoce su cuerpo y no presta atención a los estímulos que realmente necesita o desea; no descubriendo las reacciones propias de su cuerpo.

Pero, ¿qué ocurre en realidad?

El que un tema se mantenga en secreto no implica que no exista. Al contrario, según estudios internacionales, en el mundo entre un 70 y un 82 por ciento de las mujeres se masturba hasta llegar al orgasmo alguna vez en su vida. Por lo que es posible que algunas mujeres no se masturben nunca. Sin embargo, las que sí lo hacen mantienen una frecuencia muy similar, tengan o no una relación sexual activa. Y es que la masturbación es un excelente modo de descubrir tus respuestas sexuales, además de satisfacer tus deseos, aunque ésta sea una experiencia muy personal y privada. “Comencé a masturbarme pasados los 15 años, cuando casualmente pasé a llevar mi clítoris cuando me preparaba para dormir. En esa época, sólo fueron caricias torpes sin mayores sensaciones, aunque me ayudó a conocerme más. Ya pasados los 20 volví a tener la inquietud e intenté hacerlo de mejor manera. Me relajé, me tomé mi tiempo y comencé a descubrir mis ritmos y mis puntos erógenos. Esa vez tuve mi primer orgasmo”, confiesa con un dejo de vergüenza, A.G. de 30 años.

Woman in lingerie

¿Cómo se masturba una mujer?

La autosatisfacción femenina tiene su inicio muchas veces en la adolescencia, a partir de los 11 o 12 años; cuando se toma real conciencia del sexo. Pese a esto, esta “época de autoconocimiento” suele durar, a diferencia de los hombres, sólo algunos meses o a lo más un año; ya que luego la joven cambia su objeto amoroso hacia un hombre, lo que generalmente se da en la pubertad. Ahora bien, esta exploración del propio cuerpo se ve circunscrita más que nada a la explotación del placer. Así, la masturbación femenina habitualmente se centra en el clítoris y la vagina (por su elevada concentración de terminaciones nerviosas, son sumamente sensibles al tacto); aunque también es común que ella explore otras zonas erógenas como los pechos o las glúteos. Sin embargo, cada mujer tiene sus puntos de placer preferidos.
Ahora bien, la masturbación en la mujer adulta varía en cuanto a su objetivo. A través de ella se intenta obtener alivio, tranquilidad y descargo de tensiones. Pero en ningún caso se intenta suplantar al hombre, ya que a esta edad se privilegia la pareja ante todo.

Masturbación en pareja
La masturbación mutua es una buena manera de preparar el camino hacia el coito, o continuar cuando el camino hacia el coito completo resulta difícil por diferentes circunstancias (embarazo avanzado, enfermedad o desgano). “En el matrimonio, la masturbación también puede ser un factor de juego diferente, que muchas veces pueden descubrir cuando la pareja tiene un grado de conocimiento mayor en la otra persona”, afirma el sexólogo Giorgio Agostini. Gracias a este juego sexual, la pareja puede conocerse más detalladamente y obtener un disfrute en el que podrás expresar de forma libre tus deseos y preferencias, comunicándole a tu pareja lo que más te gusta. De esta forma, la vida sexual de la pareja también se verá beneficiada.

En esta misma materia, cuando la mujer presenta una anorgasmia o un hipo bajo interés, como ha llamado el doctor Agostini, una de las vías para tratarla es motivándola a conocerse a si misma. “Tiene que empezar a explorarse, porque mejor que ella nadie puede conocer su cuerpo. Entonces, esto facilita que conozca su cuerpo, que acepte sin culpas que puede excitarse y llegar al orgasmo; lo que la ayudará a tener una mejor relación sexual en la que  va a poder llegar a sus orgasmos a través de su compañero. Por lo tanto, el primer paso para este tipo de casos es el autoconocimiento y luego se pasa a otro tipo de terapias”.

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