Mi experiencia al visitar un Club Swinger chileno

No son pocos los que me han escrito para que les recomiende lugares más eróticos para ir con sus parejas (o solos), dentro de ellos los swinger. Y si bien no somos una pareja swinger, no tengo ningún problema en entrar a clubes así porque me parece estimulante y entretenido. Además de ser un lugar especial para poder ver cómo funcionamos en esta materia.
Algunos recordarán que el año pasado estuve en México haciendo una charla en uno de los resorts para adultos más top de Cancún. Entonces, no era mi primera vez en un club con áreas de swinger y con nudismo.
Por eso busqué el que tuviera más trayectoria en nuestro país y visitamos SyO. Este club ha pasado por varios locales, pero hace pocos meses está en Condell con Santa Isabel en Providencia. Y los sábados, como es exclusivo de parejas, es que me animé a invitar a mi marido a conocerlo y poder opinar desde la vivencia personal.
El precio por pareja es de 35 mil pesos, lo que incluye un trago para cada uno. El nuevo local es muy bien cuidado y la recepción también.
El primer piso tiene una barra y mesas con una gran pantalla gigante. Y en el segundo un living y dos sectores oscuros para tener sexo, más uno que simula una cárcel y espacios en los pasillos para mirar lo que ocurre dentro de los salones.
Hasta ahí todo pintaba para ser entretenido. Pero al avanzar la noche, la música y videos nada sexy (y a un volumen bajo), más la iluminación fría, daban como resultado que casi todas las parejas estaban en sus mesas sin conversar entre ellos y en seriedad absoluta. Pensé que esto cambiaría cuando comenzara el show, pero no…
Entra a bailar al escenario una stripper morena de buen cuerpo pero que no logró calentar a la audiencia. Hay una barra para hacer pole dance que a penas ocupa. Y la sigue un chico en el mismo modelo, que termina desnudo pero que ni siquiera era visualmente impactante. Ambos bailaban como asustados arriba del escenario y entre las mesas. El público ídem. Nadie se ríe, nadie comenta, están la gran mayoría como en pánico. Un asistente toma fotos a escondidas y las manda a un grupo de WhatsApp. Expone a los asistentes y se cachetonea con sus amigos. Cero cultura para poder asistir a un lugar como este.

De verdad esto cada vez era más incómodo.
Termina el show y ponen música para bailar. La gente se mueve a la pista pero no interactúan entre ellos. No miran para el lado ni coquetean. Y así algunos comienzan a irse al segundo piso.
Yo sigo sin entender nada. Esto era lejos lo menos caliente que había vivido en mi vida. Así que invito a mi marido a ir al segundo piso para ver si mi percepción cambia.
Dejamos chaquetas y cartera en guardarropía (no puedes subir con nada) y avanzamos a los salones.
Ahora éstos estaban en una penumbra tremenda. Sólo veías sombras haciendo algo, que podría ser desde sexo oral o flexiones o rezar (jajaja). No logras identificar nada. Todos los sillones llenos, pero ninguna pareja interactúa con la otra. Y lo peor… NI GEMIDOS O RESPIRACIÓN se oye. Todos hacen lo que hacen hiper callados. Y con 25 grados y nada de ventilación (no hace falta explicar el aroma, ¿cierto?).
Vamos al otro salón donde puedes ver a través de una ventana a los que están en la famosa cárcel… y sólo veías parejas atracando y con suerte, agarrándose el trasero.
Otras tantas parejas sólo mirando y con cara de cero excitación.
Me quedé con la sensación que muchos de los chilenos hacen todo el esfuerzo para liberarse, pero son muchas sus vergüenzas y tabúes. Y mucho miedo al qué dirán y a no toparse con alguien que los conoce. Entonces van a tener sexo porque creen que alguien los mira (y se ve reeeee poccoooo) y eso ya los excita. Y a otros, les provoca pánico escénico y no logran concretar.
Decidimos retirarnos del lugar desilusionados y me tomo el tiempo de darle mi feedback a la dueña del lugar. Ella, con muy mal manejo del cliente, se pone a la defensiva y me aclara que por algo llevan 13 años en el mercado y que el local se convirtió en esto producto a que el estilo de otros países es imposible de aplicarse por cómo es el chileno. Quién soy yo para hacerla cambiar de parecer.
En definitiva, me pareció el lugar menos erótico y transgresor en el que he estado.
¿Con qué lo comparo? Con Desire de México. Lee mi experiencia aquí:
www.m360.cl/noticias/sexo-pareja/sexo/columna-karen-uribarri-menu-de-fantasias-sexuales-y-donde-hacerlas/2017-08-22/165326.html
http://www.cosmopolitan.cl/love/2017/08/04/el-mejor-escape-de-parejas-sensual-hot-y-luxury/
Y como no me creo la dueña de la verdad, supongo que a muchos les gusta eso. Pero, conmigo no calzó.
Si tienes una experiencia diferente, te invito a compartirla.

1 thought on “Mi experiencia al visitar un Club Swinger chileno

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *