Relatos Eróticos

“Mi soñado Emilio”, por Señorita Amalia #concurso #turelatoerotico

Él es guapo, alto, 1,90cm, robusto, espalda ancha, cintura estrecha, piernas largas, cabello oscuro, cejas marcadas, labios gruesos, ojos muy expresivos y castaños…AHHH…un sueño..

Salía del gimnasio, como siempre tarde, saliste tras mío, me preguntaste con tu cara de inocencia ¡te llevo a tu casa? es tarde! – ¡ok! Cerca de mi casa me preguntas sin vacilar – ¡vamos a mi departamento? tomamos algo para el frio y conversamos? me quedo sin aliento, te miro, miro al frente (¡es mi oportunidad de estar con este bom bom, pero tiene polola!!!), me dices ¡tranquila, nada de alcohol! – ¡me encantaría ir contigo, pero me incomoda el tema de que tienes polola, no es que me esté pasando películas contigo, pero me pongo en su lugar! -(si claro, estoy a punto de decir que si y comerte la boca sin importar nada ni nadie) a lo que me respondes -¡las cosas no están funcionando como pensaba, y me gustaría que conversemos!- Recordé una antigua charla entre tú y yo, donde me contabas que estuviste casado hace un par de años, te separaste y desde ahí en adelante tus “relaciones” no duraban más de seis meses-¡ok, pero con una condición, que me traigas de vuelta a mi casa!, tú te ríes y me dices-¡ok, aunque sea tarde?- ¡a la hora que sea!

Entramos a tu departamento, muy ordenado, un sillón que se ve ultra cómodo, decoración de soltero, sobria; me siento un poco apretada, tengo puestas unas calzas, que marcan todas las curvas de mis piernas y trasero, zapatillas deportivas, sostén que aplasta lo poco que tengo; polera ancha manga larga, y sudor en el cuerpo, me siento con “mal olor”, no es el momento, me frustro, ¿cuándo se podrá repetir esta oportunidad??? De estar aquí ¡con él! Me preguntas ¡té o café?, elijo café, nos sentamos en el sillón, pones música de ambiente, nada sugerente. Te miro mientras te acomodas, me miras, sonríes -¡quería un poco de compañía, casi ni paso en este departamento, siempre esta solo! Me preguntas como van las cosas con el “nuevo” emprendimiento, si resolví las dudas que tenía sobre las sociedades, en las que tú no me pudiste ayudar, me miras fijamente, luego de un rato te pregunto qué pasa con tu polola, esquivas la mirada – ¡cuando empezamos, nos llevábamos súper, salíamos mucho, casi todos los fines de semana viajábamos fuera de Santiago, pero de un tiempo, me empecé a dar cuenta que otra vez soy yo el que habla, propone, decide TODO, hasta en las posiciones en la cama cuando tenemos sexo, no propone nada, a todo me dice que si con una sonrisa en la cara! Inhalé, me puse en el lugar de su polola, y haría exactamente lo mismo, con tal de estar con ese bom bom, y que no se me escape, le diría a todo que sí- ¡quizás le gustas mucho, y no se atreve a contrariarte, es un argumento infantil, pero hay mujeres que funcionan así!- ¡no creo que sea eso, fuera de eso se desenvuelve muy bien, en el trabajo, cuando salimos, me refiero a que no dice nada, cuando hablamos de nosotros, o del futuro, cosas de parejas, tú debes saber! (si claro, la experta en relaciones, desde hace dos años soltera, entre medio con intentos de “relación”, que no duran más de tres semanas) Me sentí incómoda, un hombre que se lleva a su departamento a una chica, “porque quiere hablar, porque con su pareja no lo puede hacer”, es una excusa y siempre está la tonta que cae, YO, que me derrito cada vez que lo tengo cerca y que finge lo contrario – ¡quizás debieras dejar esa relación, por mucho que te guste ella, si las cosas no funcionan, mejor dejarlas, cuando veo que algo no funciona lo hago a un lado y lo bloqueo de todas las redes sociales posibles!- se ríe – ¡es que tú eres exagerada…y sí me gusta, aún, pero no sé si tanto…me gustaría probar con otras personas!- esta última frase “me gustaría probar con otras personas” diciéndolo con sus ojos fijos en mí, no supe que contestar, me hice la desentendida -¡no crees que debes dejar pasar un tiempo, y ver qué es lo que realmente quieres, lo que necesitas, visualizar a tu mujer diez, y después probar, y no andar de relación en relación? Me miraste, fuiste a la cocina, te seguí ¡otro café? – ok. Tomas aliento- ¡sabes? ¡sé lo que quiero, pero no sé dónde encontrarla, pensé que era ella, una mujer inteligente, de carácter, abogada, pero en cuanto a relaciones de pareja, es una adolescente! -¡no es la única, muchas “somos” así, recuerda que todos tenemos un bagaje de experiencias en relaciones, que nos hace comportarnos así, es una tontera, sabemos que no debemos hacerlo, pero igual lo hacemos!- ¡puede ser, pero estoy aburrido, aburrido estar con una pendeja, que no sabe que es lo quiere, que se queda callada, hasta en la cama ya me está aburriendo, nunca me dice que le gusta que le haga, que posición le gusta más, o si la estoy aplastando, peso casi 100 kilos y ella 50!!..y entonces no supe que responder, en mi última relación hacía lo mismo,… y entonces recordé que tenía el cabello sucio por el sudor, despeinada, sin maquillaje, sin aros, sin bálsamo labial, sudada…lo más anti sexy, y yo que pensaba que podía pasar otra cosa, ¡ja!

Volvimos al sillón y para cambiar el tema te pregunté sobre el  trabajo, tú me respondiste escuetamente, …te acercaste a mí, tomaste un mechón de mi cabello, mientras me mirabas fijamente, acariciaste mi mejilla, mis labios, y yo con el tazón entremedio, yo también te miraba, sabía lo que venía y ocurrió!!, te acercaste (quería sentir tus labios, si eran suaves o no, si besabas bien o no, si eras apurado o no, o si tus besos eran tiernos) rozaste mis labios como probando, me quedé quieta esperando, tomaste mi mejilla me besaste, y esta vez me presionaste contra ti, respondí a tus besos, pero de forma pasiva, nos besamos un largo rato, hasta que te aparte de mí ¡esto no está bien, tú tienes polola, yo no quiero ser la “otra”, quiero que me lleves a mi casa!- ¡ tienes razón, pero no pienses que hago esto para aprovecharme de la “situación”, no eres la “otra”, hace rato que te observo, eres hermosa, pesada, porqué crees que te preguntaba por las noches si te podía dejar en tu casa?. Quería salir corriendo, varias veces lo había encontrado mirándome, quedándose más tiempo en el gimnasio, mientras yo terminaba mi rutina. Fuimos al ascensor, me sentí derrotada, pero consolada de que no fue más allá de un beso…, y nuevamente esa frustración de que no pasara nada más, ¡pero por otro lado aliviada de que no pasara nada…AHHHH!!!!!! ¡Que confusión!

Pensaba apoyada y mirando el suelo, tú estabas frente a mí – ¡qué te pasa?…disculpa por lo que paso, no debió!- ¡ok, no es nada…son cosas mías!…fuimos al auto, me abriste la puerta, pero la cerraste antes de que yo pudiera entrar, te mire con asombro, tomaste mi cara con ambas manos, y me besaste profundamente, respondí a tu beso de la misma forma, te tome por la cintura y te apreté con fuerza, subimos nuevamente al ascensor apretándome contra ti (recordé que dijiste que pesabas casi 100 kilos, y no sé por qué, imaginé que no sería tan malo sentirse un poco “presionada”). Llegamos a tu departamento, sonaba “Incomplete”, nos seguimos besando, te sentaste en el sillón y yo encima tuyo, sentía tu respiración agitada, mientras yo luchaba por no parecer desesperada, tus grandes manos bajo mi polera, (y empezaron los nervios a comerme viva)  tus besos en mi cuello, mis manos bajo tu polera, tu piel era suave y firme, aun se sentía el sudor en tu piel (entonces recordé que necesitaba una ducha, pero tampoco me podía adelantar a los hechos, quizás solo iban a ser un par de besos). En eso tomaste mis piernas, las apretaste contra ti, obligándome a afirmarme de tu cuello, y me llevaste a tu habitación, me recostaste sobre la cama y me sacaste la polera (¡entonces me di cuenta que “esto” iba a seguir, y que necesitaba una ducha URGENTE!) Te aparte de mi lentamente ¡necesito una ducha, siento que apesto! – te reíste- ¡no apestas, hueles bien así, y si quieres te puedo acompañar! – ¡no, gracias! (a mis treinta seguía siendo pudorosa) Entré al baño, me desvestí, sentí el agua tibia (aun sentía ganas de huir, pero quería ese momento desde hace mucho tiempo). Me envolví en la toalla y salí, inmediatamente tu entraste en ropa interior al baño, desvié la mirada, me senté en el borde de la cama, no sé cuantos minutos pasaron así. Sentí la puerta abrirse, tu mano recorriendo mi hombro, no te miré, te sentaste al lado mío, me abrazaste, y oliste mi cabello mojado, estaba muy nerviosa y tú te veías muy desenvuelto (entonces todas mis inseguridades salieron a flote) me acostaste y empezaste otra vez a besarme (muy a pesar mío me gustabas demasiado, era mi momento, mi oportunidad, y tenía que aprovecharla, lo único que pedía era que no fuera un desastre). Me sacaste la toalla, tus manos en mi mejilla, empezaron a bajar por mi cuello, mis senos, seguiste bajando por mi vientre, cintura, hasta llegar a mi entrepierna, la separaste lentamente, estaba muy, pero muy mojada (al punto de sentir vergüenza) dejaste escapar un suspiro, tus manos rozaban mi “otros” labios lentamente, yo estaba extasiada, eras muy suave, bajé mis manos por tu vientre y busqué tu miembro, que ya estaba erecto, firme, duro. Tus labios bajaron a mi cuello, senos, los besaste lentamente, masajeándolos, mientras que con la otra mano seguías acariciando mi entrepierna (estaba a punto de explotar) cuando no sé porque, tus manos se volvieron bruscas, me retorcí, y con mi mano guié la tuya, mientras yo me seguía mojando aún más, tus labios empezaron a bajar por mi vientre, separaste mis piernas, y besaste mis “otros” labios, cerré un poco las piernas, pero tú las abriste otra vez, introdujiste un dedo en mi vagina, mientras seguías pasando tu lengua una y otra vez, sentía cosquillas por todo el cuerpo, mientras empuñaba las manos en las sábanas, de vez en cuando levantaba la cabeza para mirarte, y ahí estabas tú, observando cada movimiento mío, no sacabas tu cabeza de mi entrepierna. Paraste, irguiéndote, tuve una vista maravillosa de ti desnudo, te acercaste y me besaste largamente, mientras pasabas tu miembro por mi vulva, yo estaba loca, loca por tenerte dentro de mí, te apartaste un poco e introdujiste tu miembro lentamente, te pedí -¡hazlo lento!,  ya que dolía un poco “el abrirse paso”, hasta que entró completamente, empezaste a moverte lentamente, una y otra vez, una y otra vez, se sentía exquisitamente maravilloso, yo me seguía mojando, recorrí toda tu espalda, apretándote contra mí, apretando tus nalgas, rodee tus caderas con mis piernas, sentí la presión de tu cuerpo sobre el mío, pero me encantaba, tomaste mis muñecas y las llevaste sobre mi cabeza, al sentirme inmovilizada me excité aún más mientras te movías, te detuviste y me dijiste –¡date vuelta!, lo hice, estaba en “cuatro”, tomaste mis caderas hacia ti, se sentía tan bien y empezaste a penetrarme duro, apretando mis caderas, aguanté ese “pequeño dolor” mezclado con placer, tus movimientos eran bruscos, hasta que no pude más y te dije que fueras más lento….paraste otra vez, me diste vuelta, fuiste directo a mi entrepierna devorando mi vulva, casi tengo un orgasmo, pero te detuve, quería seguir, te pedí que te sientes en la cama, y yo sobre ti, a horcajadas sintiendo como entraba y salía, lentamente, una y otra vez, te abrace por el cuello, mientras te besaba, tomaste mi trasero con tus manos y empezaste a moverme más rápido, sentí tu respiración más agitada, entrecortada, tus brazos empezaban a ponerse tensos, empecé a sentir el roce en mi clítoris, no quería parar, sentí como algo empezaba a crecer dentro de mí, una sensación envolvente, que se extendía a todo mi cuerpo, era como una flor que se abría, mientras tú estabas casi llegando al orgasmo, te apreté fuerte, cerré los ojos y sentía que no podía respirar, y a la vez no quería separarme de ti, tú también me abrazaste fuerte, apretándome, gimiendo más fuerte, penetrándome más fuerte, hasta que te detuviste llegando al orgasmo, y tus movimientos se volvieron más suaves, mientras yo volvía a mí abriendo los ojos, y soltando un poco mis piernas, tu respiración seguía agitada al igual que la mía, me besaste largamente, nos miramos unos segundos y reímos. Nos acostamos, yo dándote la espalda, la acariciaste, en especial mi tatuaje, me tomaste por la cintura y me atrajiste hacia ti, dejando que sienta tu miembro entre mis piernas, besaste mi hombro y nos quedamos dormidos……

…Te acercaste a mí, y me preguntaste ¿te llevo a tu casa?, mi corazón latía rápido, ¡no gracias, no te preocupes, me voy con mi amiga!, (mentí) me miraste decepcionado y te fuiste lentamente…

@KarenUribarri Karen Uribarri, sexblogger, periodista especializada en sexualidad, además de columnista y videobloguera con presencia en importantes medios de comunicación de Chile.

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