Mujer: ¿Te enamoras siempre del hombre equivocado?

Mujer: ¿Te enamoras siempre del hombre equivocado?

Muchas mujeres se preocupan de mantener una dieta sana, de evitar algunos vicios y de respirar aire puro, porque es bueno para su salud. Sin embargo, no se preocupan de las relaciones que mantienen, las que muchas veces les provocan un fuerte daño a su salud emocional. Pero, ¿cómo distinguir cuándo un hombre me hace mal? He aquí algunos datos.

Todas sabemos que comer demasiadas grasas nos hace mal, que fumar nos puede causar cáncer, que las golosinas engordan… Pero, ¿quién nos dice qué tipo de hombres dañan nuestra salud emocional? Pues bien, algunas hacen actuar su sexto sentido que las libera de estos especímenes; pero para otras mujeres este tipo de chicos se transforma simplemente en un imán.

“Son hombres que siempre te mantienen alerta”

María D., socióloga de la Universidad Católica, de 28 años, se reconoce una mujer imán de hombres problema, pero admite también que este tipo de personas le son muy atractivas. La verdad es que en mi experiencia, de mis pololos creo que he tenido sólo uno que no cabría en la categoría de “cacho”. El resto han sido hombres que, siendo muy valiosos como personas, se ajustan en varios aspectos a la noción de “cacho”, aunque por distintas razones cada uno. No sé si tendrá mucho que ver, pero creo que, muchas veces las mujeres nos sentimos atraídas hacia las personalidades más complejas. Cuando algo es más misterioso, dan más ganas de desentrañarlo y entenderlo. Además, son hombres que siempre te mantienen alerta, porque normalmente son más impredecibles. El problema es que, así como pueden resultar atractivos, me parece que existe una mayor probabilidad de que te hagan sufrir y ese es un riesgo que hay que evaluar para determinar si una está dispuesta a asumirlo o no. Creo que el problema para las mujeres de casi 30 es que mientras más tiempo pasa, hay más “hombres-cacho” en el mercado, porque ellos, con la independencia, el incremento de la carga de trabajo, el aumento del poder adquisitivo y la pérdida del estado físico del veinteañero; se van poniendo progresiva e irreversiblemente más mañosos y cómodos, por lo que se hace más difícil la comunicación, la negociación y el acuerdo en la pareja. Ahora, hay que reconocer que eso es algo que también les ocurre a las mujeres”. Con esa experiencia, ella misma nos define una improvisada tipología de hombres problema. “Por ejemplo, el “absorbente” (normalmente es celoso y organiza toda su vida en función de una); el “desaparecido” (llama tarde mal y nunca, aún cuando en el fondo se sienta comprometido, suele provocar mucha inseguridad en la pareja, usa el eufemismo de que él es “relajado”); el “con rollos amorosos del pasado” (tiene traumas no resueltos y no cree en los sicólogos); el “tira para abajo” (es depresivo o simplemente pesimista, hay que estar animándole la cueca para que se alegre algo); el “mujeriego” (un clásico, no cree en la fidelidad ni en la monogamia aún estando enamorado, y lo más importante: nunca cambia); el con “complejo de superioridad” (establece una relación de mucha desigualdad con su pareja, la subestima y por lo tanto, tiende de manera inconsciente a humillarla sutilmente); y así. Y ojo, que estas categorías no son excluyentes. Varios especimenes reúnen más de una”, asegura María.

Es por eso que hay que hacerle caso a nuestro corazón cuando éste se siente inseguro o infeliz junto al otro. Entonces, no hay que perder tiempo y pon atención a estas señales que podrían detectar que tu relación actual pasa por un evidente envenenamiento.

  • La falta de respeto: Independiente del tiempo que lleves con esa persona, no permitas los insultos (“Eres una callejera”), las humillaciones (“Te ves muy gorda con esa ropa”), los comentarios despectivos (“Siempre estás diciendo tonteras”) y las burlas; pues éstas son faltas de respeto, más allá de su entonación. Si las aguantas, al final terminarás con la autoestima por el suelo.
  • Escenas de celos: Los celos excesivos siempre afectarán tu relación en forma negativa. Algunos confunden celos con amor, pero cuando éstos te hacen daño; es mejor plantearle el tema de la confianza a tu pareja.
  • Mentiras: En una relación, lo de las “mentiritas piadosas” no es válido. Toda mentira te llevará a una mayor, lo que podría desencadenar en la ruptura de la relación. Y es que la honestidad es un elemento fundamental de una relación sana. Por eso, si te miente y lo descubres; no admitas excusa alguna.
  • Perdonar y no olvidar. Si acostumbras a pelear constantemente con tu pareja y alguno de los dos admite estar equivocado; el otro deberá disculparlo de corazón. De nada sirve decir “te perdono” si durante días continúan enfadados o sentidos por el mismo tema. Esto provoca un dolor innecesario y, por lo mismo, un desgaste importante en la relación.
  • Control absoluto: Nadie tiene el derecho a decirte lo que puedes hacer, dónde, cómo, cuándo y con quién. Así que no caigas en el juego de “pedir permiso” para hacer tu vida o para dejar de lado tu opinión o gustos; sólo porque él lo quiere así. Una relación no se forma por una persona que manda y otra que obedece.
  • Comunicación abierta: Esto es que puedas conversar de todo con tu pareja y no tener que estar preocupada por lo que él piense o tienes miedo que te griten. Esto es una clara señal de que tu relación no es sana.

En definitiva, “más vale estar sola que mal acompañada”, ya que en muchos de estos casos ni siquiera sirve una terapia de pareja, sino que es mejor reconocer que es una relación dañina y que no vale la pena los disgustos o malos ratos que tienes que pasar. Recuerda: tú lo mereces todo, no la mitad.

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