Lo que debes saber

No veas putas donde hay mujeres libres

Cuantas veces nos pillamos pelando a esa mujer que se muestra más liberal, que va por lo que quiere, que seduce a ese tipo con descaro y que no se avergüenza por pedir lo que desea. “Mira a esa puta”, decimos… y deberíamos avergonzarnos por hablar así de nuestras pares.

Me encantaría que tuviéramos la capacidad de tolerar a la que es diferente y que veamos que finalmente todas somos iguales. Unas más espontáneas y otras más en secreto.

¿Tienes ganas de acostarte con alguien? Hazlo. Pero hazlo con las precauciones correspondientes. Con responsabilidad. ¿No te gustó y quieres hacerlo con otro? Bueno, ¿cuál es el problema? Eres adulta y sabes bien lo que quieres. ¿Quieres acostarte en la primera cita, pero tus amigas te dicen que eso es de puta? Pues te aseguro que tendrás sexo igual con él pero simplemente no se lo contarás a ellas. Porque nos gusta el sexo a nuestro modo, pero lo disfrazamos para no ser juzgadas por un montón de mujeres iguales a nosotras que nos apuntan con el dedo por atrevernos.

“Ella no valora su cuerpo”, “ella abusa de su cuerpo”, “no la van a tomar en serio”… ¡Boludeces! El que se enamore de ti, se enamorará de tus defectos y de tus virtudes, loca o recatada, libre o atada. El que seas más puta, según ellas, no te privará del verdadero amor.

Quizás todas debiéramos ser más putas: mujeres con la capacidad de ir de frente, de pedir lo que queremos, seguras, extrovertidas, sin pelos en la lengua, con opinión y con ganas. ¡Mujeres libres! Féminas que quieren hacer y sentir al mismo tiempo, que quieren probar cosas distintas, que quieren jugar, que no quieren ser juzgadas al desnudarse, que quieren ser tal cual son, QUE QUIEREN SER RESPETADAS POR COMO SON. Porque para ser respetada no debes vestir de monja, pegarte en el pecho con el rosario ni menos juzgar a quienes son distintas a ti. El respeto se logra queriéndote tal cual eres y valorando tus diferencias.

Y en ese sentido el hombre tendrá que dejar el machismo de lado y permitirnos ser. Deberán ver la sexualidad femenina como un desafío y no como un pecado del que no podamos hablar en serio, saliéndonos de las clásicas bromas pervertidas. Porque curiosamente, esa mujer libre es la que le atrae al hombre que normalmente anula a la mujer que tiene al lado y no la deja sentir ni expresarse. Una doble moral clásica en nuestro país.

Chile necesita más mujeres orgullosas de disfrutar lo que quieren, libres y sexuales.

“Ser virgen no te hace santa y tener sexo no te hace puta”.

 

**Esta columna la publiqué hace un tiempo en el blog de Cosmopolitan**

@KarenUribarri Karen Uribarri, sexblogger, periodista especializada en sexualidad, además de columnista y videobloguera con presencia en importantes medios de comunicación de Chile.

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