Relatos Eróticos

“Orquídea negra”, por Catrala #concurso #turelatoerotico

Era luna llena y martes por la noche; el momento ideal en donde muchos lectores se reunían en una cofradía secreta para leer el último relato escrito por alguien bajo el seudónimo de la “Orquídea negra” en un sitio de la web a la que solo los profesores de un colegio adinerado de Santiago tenían acceso a ella; profesionales de la educación que compartían el gusto por leer relatos sórdidos, eróticos y pervertidos que los llevaba a explorar en su mente sus más profundas fantasías prohibidas. Pero esta vez, la última publicación de esta misteriosa mujer sorprendió intrigantemente a los docentes, ya que esta vez no hubo relato alguno sino más bien un extraño párrafo que decía así:

“Te busco entre la suavidad de mis sábanas y la humedad de mi sexo andando por un mundo desconocido, un espacio sideral que tejo en mi mente con el deseo de tus ojos hambrientos admirando y comiendo mi cuerpo”

Al día siguiente de esta inusual publicación, Dante, el sensual profesor de filosofía junto a sus otros colegas se sentaron en la sala de profesores a beber su café matutino durante el recreo para comentar lo ocurrido. Dante, al igual que los otros docentes eran seguidores acérrimos de los relatos de la “exquisita Orquídea negra”, tal como ellos la nombraban. Todos eran pseudo amantes virtuales que deseaban con un hambre voraz las bondades de su carne, todos especialmente Dante, quién soñaba encontrarse con esta felina en cuerpo de mujer y someterse a sus encantos

Paralelamente a esta reunión y a este acalorado pensamiento, se encontraba sentada en una banca del patio de colegio, Amelia, una de las niñas menos populares, pero la más famosa entre el alumnado por ser la chica más perna, rara y anticuada de todas. Amelia era, sin duda, la antítesis de todo lo que pudiese ser llamado sensual, dado que siempre vestía el uniforme más largo que las demás, usaba lentes ópticos de celuloide azules y su cabello siempre estaba recogido en una cola de caballo. Sin embargo, en su mente había una creatividad muy fértil debido a los innumerables libros que leía, sobre todos aquéllos que despiertan los placeres del cuerpo. Así es, Amelia gustaba leer literatura erótica y escribir sobre ella para fantasear por las noches masturbándose con las imágenes que tejía en su mente; imágenes que normalmente aludían a un solo actor, su amado profe Dante. Y es así que emulando las historias de sus novelas ardientes, sacó de su mochila algo parecido a un diario y comenzó a escribir imaginándose con él en la soledad de la sala de clases, montada como una gata entre sus piernas, saboreando con su lengua cada rincón de su pecho, mientras éste la penetra con un delicioso vaivén; una combinación perfecta entre la dureza de un pene perfectamente erecto y la suavidad con que un amante experto entra con suavidad y determinación hasta el fondo del punto G donde el cuerpo explota en llamas y se roba tu virginidad a mordiscos. Luego, prosiguió a imaginarse a sí  misma con el pelo suelto, sin lentes y usando solo un culote negro con encajes, unos zapatos tacos de aguja (de preferencia Louis Vuitton) y una corbata roja que ella misma le quitara de su cuello para taparle los ojos y dejar que los sentidos hablen mientras siente que su vagina se moja al oír los gemidos de placer que su Dante emite al besarlo a la altura del pubis y recorrer con sus dedos empapados en saliva sus tetillas; amándolo intensamente bajo la  luna llena, guardándose las ganas de acabar primero antes que él y alargando el placer hasta que los poros se llenen de sudor, hasta que el sexo queme, hasta que se confundan los fluidos, hasta que los pezones enrojezcan… Era tanto el deseo que sentía en su cuerpo al escribir todos estos encuentros, que cuando vio a lo lejos a su amado profe que se acercaba para saludarla, mojó completamente sus calzones y sintió que sus pezones se endurecían como roca. De repente, se oye a lo lejos un timbre que anunciaba la entrada a clases, por lo que se despidió rápidamente del profe con un tímido adiós, tomó su mochila y corrió desesperadamente hacia su próxima lección. No obstante, con la premura por llegar a tiempo a la sala olvidó por completo algo muy importante: su secreto, el fruto de sus deseos, su diario. Aún cuando el profesor gritó dos veces su nombre para devolvérselo, ella no escuchó por lo que decidió entregarle el librito al otro día personalmente cuando tuvieran su correspondiente clase de filosofía.

Horas más tarde cuando terminó su jornada laboral y estando en la tranquilidad de su loft, se acordó del diario de Amelia y lo sacó de su bolso. Luego, comenzó a ver uno a uno sus detalles hasta que algo que aparecía en la portada de este cuaderno llamó su atención. La tapa de este diario, tenía un empastado de cuero de color rojo, en cuyo centro había un grabado de una hermosa orquídea negra perfectamente delineada, tan hermosa como nada visto en su mundo. La imagen de esta flor le trajo a su subconsciente un recuerdo muy especial, por lo que poseído por un extraño deseo comenzó a ojear y leer el relato de la primera página y luego el segundo y el tercero y el cuarto, sucesivamente. Leyó todos estos textos y cada una de sus líneas le excitaba aún más. Tanto fue su impresión y su asombro que no podía creer que esta dulce niña escondiera un secreto tan deliciosamente pecaminoso. No podía creer que Amelia tuviese estos pensamientos tan febriles llenos de pasión … Era un verdadero descubrimiento, algo que ameritaba seguir leyendo hasta el final. De esta manera, tomó un vaso y lo rellenó con su mejor whisky, se dirigió a su habitación, luego se desnudó y se acostó en su cama con el diario entre sus manos. Continuó leyendo por horas hasta que llegó hasta el relato que Amelia estaba escribiendo justo cuando fue interrumpida por el timbre para entrar a clases. Allí estaba el secreto mejor guardado de la chica la perversión y el deseo que sentía por su profe, cómo lo imaginaba, cómo quería sentirlo, cómo se moría por perder su virginidad con él, cómo moría por volverse su esclava sexual.

Ya eran casi las cuatro de la mañana, Dante no sabía qué hacer con todo ese fuego que había quedado en su cuerpo a causa de estos relatos y tampoco sabía cómo iba a actuar cuando viera a Amelia en clases. Ya no la vería igual, aquella inocencia y simpatía que sentía por ella se había convertido en un deseo animal por la chica invisible, por la chica perna, por la impensable. Cerró el diario, se dio una ducha, se acostó e intentó dormir las horas que le faltaban para despertarse y partir al trabajo, pero en sus sueños siguió recreando las historias una a una, lo que lo hacía despertarse una y otra vez. Simplemente, no podía dormir, había algo que lo intrigaba aún más. Seguido de esto, volvió a abrir el diario y buscó entre sus páginas la verdad acerca de quién era realmente Amelia, hasta que llegó a la contratapa y en una esquina pudo leer lo que ella había escrito con su puño y letra:

“Te busco entre la suavidad de mis sábanas y la humedad de mi sexo andando por un mundo desconocido, un espacio sideral que tejo en mi mente con el deseo de tus ojos hambrientos admirando y comiendo mi cuerpo. Soy la flor negra de tus deseos…

Increíble, pero cierto, Amelia era la “exquisita Orquídea negra” y él era el fruto de sus más calientes pensamientos. No obstante, no podía olvidar que él era el profesor y ella la alumna y que un momento de pasión podía costarle la carrera completa y su licencia de educación. Así que ideó una estrategia para desatar sus pasiones, tomó el diario, lo metió a su bolso y emprendió camino al colegio. Llegó a la sala de profes, se sentó y cortó una hoja de cuaderno donde escribió:

“Encontré el camino a tu lecho, sé mi esclava Orquídea negra, te espero en mis sueños; sigue escribiendo para mí”.

Después, abrió el diario y colocó la hojita en la primera página, lo cerró y así sin más el sensual profe Dante luego de escuchar el timbre del colegio, se dirigió hacia su próxima clase de filosofía silbando contento; sintiéndose satisfecho como cuando acabaste de tener una noche de lujuria, y con un secreto entre sus manos: El diario de Amelia, su exquisita Orquídea negra.

@KarenUribarri Karen Uribarri, sexblogger, periodista especializada en sexualidad, además de columnista y videobloguera con presencia en importantes medios de comunicación de Chile.

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