¿Por qué no volvió a llamar?

¿Por qué no volvió a llamar?

como-hacer-que-un-hombre-vuelva-a-llamar-1Pasas una noche inolvidable a su lado, te trata con delicadeza, te habla con términos cariñosos, te pide el teléfono y cuando se despiden te dice el temido “te llamo” o lo que es peor, “hablamos”. Pasan los días y no tienes noticias de él. ¿Qué hiciste mal?, ¿eres tú o él es escurridizo? Descúbrelo en las siguientes líneas.

A todas las mujeres alguna vez les ha pasado. Conocen a un hombre que cumple con la mayoría de las características que buscan, disfrutan juntos una hermosa velada, se cuentan la vida, desnudan su alma y se comportan como si fueran novios de toda una vida… Sin embargo, al día siguiente no hay rastros de él. Nunca más llamó ni volvió a aparecer. ¿Razones?: ninguna, ¿explicaciones?: menos. Entonces pasan los días y nosotras mantenemos la ilusión de que el teléfono sonará sin hacerlo jamás. ¿El resultado?: una frustración enorme y una interrogante digna de Condorito. Lo peor es que cuando ese “alguien” es amigo de algún cercano, nos enteramos que su estado de salud está bien, que el trabajo sigue igual y que a simple vista no existe motivo alguno que le impida llamar. Ahí, la inquietud es mayor y, por qué no decirlo, la rabia también. Además, este escenario también puede repetirse cuando llevas semanas saliendo con él y pensabas que tu relación, si es que así puede llamársele, llegaría a buen puerto.

¿Pero qué hice mal?

Y comienzan las interrogantes, las autocríticas y las suposiciones. ¿Tuvimos sexo antes de lo “permitido”?, ¿lo presioné mucho?, ¿le hablé de compromiso?, ¿o de política, fútbol o religión?, ¿no le gustó mi aliento?, ¿me vestí mal?, ¿mucho maquillaje? o ¿muy poco?… Las preguntas bombardean la cabeza al nivel de crear un sinnúmero de películas terroríficas en torno al tema, aunque al final tratamos de mantener la fe en que llamará tarde o temprano. ¡Ilusas! Jamás habrán respuestas a su escapada, sólo vagas ideas de lo que les puede haber ocurrido. A buen entendedor, pocas palabras, y si no llama es que nada quiere. “Me molesta de sobremanera que no sean capaces de dar la cara y encuentren que son gentiles si dicen al final de la noche la frase de bronce y luego uno haga el ridículo buscando un papelito y dándose la lata de anotárselo muy claro, para que no hayan confusiones y no se equivoque al marcar”, descarga Pamela, soltera de 29 años, a lo que agrega, “prefiero mil veces que sean honestos y se despidan con un “adiós, lo pasé muy bien” pero sin crear falsas ilusiones. Además, muchas veces uno se toma el cuento como algo pasajero y con esa frase uno se llega a cuestionar si podría ser algo más”. Asimismo opina Claudia, de 28; “siento que es casi un vicio para los hombres el de juntar papelitos con números de teléfono, como si eso los hiciera más machos o más ricos. ¿Acaso no entienden que también nosotras a veces damos teléfonos por lástima, para ser sólo amigos o incluso damos números equivocados?”. Carola, de 32 enfatiza, “lo peor de todo es que esta mala costumbre los acompaña de por vida y se puede encontrar a hombre sobre los 40 años diciendo las mismas barbaridades de los niños de 20. El problema es que sin importar la edad, nosotras caemos igual”.

Pero, ¿por qué se van?

“Creo que no llaman porque muchas veces son anti-compromiso y el sólo hecho de dar el paso a una segunda cita o al pololeo, los podría exponer demasiado a esa temida situación. Otras veces he pensado que no cumplimos el estereotipo que ellos tienen presupuestados para su vida marital y que somos del tipo “light”, o sólo para el rato. También he escuchado la hipótesis que se van porque no se la pudieron contigo: demasiado exitosa profesionalmente, independiente y con vida propia… ¿Entonces qué cabida podrían tener ellos en ella?. Y finalmente he llegado a pensar que no llaman por cosas más extremas: te acostaste con ellos antes de tiempo (o muy después), no les gustaste en esa materia, hablaste mucho, no lo escuchaste lo demasiado o simplemente no tienen plata para volverte a invitar”, dice Karina de 27. Como se puede ver, descubrir el por qué de cada caso es prácticamente imposible, sin embargo nos podemos basar en ciertos puntos que los hombres definen como razones por las cuales no vuelven a llamar. Hernán, profesional de 32 años, afirma que existen varios factores que a su parecer influyen en este actuar:

  • Por temor:

-“A una mujer que te supera intelectualmente a tal punto que te hace sentir tonto, o al menos inferior”.

-“A un grado de compromiso que no quieres asumir”.

-“A una personalidad tan avasalladora que te hace sentir que está absolutamente fuera de tu capacidad de controlarla”.

  • Porque está en otra.

-“Porque uno tiene otra relación y no quiere enredarse más allá”.

  • Porque algo no le gusta.

-“Es decir, que sabes  algo de ella que te complica y con lo que no puedes vivir”.

  • Por gentileza.

-“Para quedar de “caballero”, no supiste hacerle ver que en realidad había cero química”.

¿El olvido o la venganza?

Si el daño causado es tal que nos quita algunas horas de sueño o nos deja intranquilas por horas, está permitido desearles lo mismo y rogar que se encuentren con su símil y sean vengados con un teléfono falso. Si al día siguiente nos olvidamos de su existencia, felicitaciones, no vale la pena ni el mal rato. Y si esto lo lee uno de esa especie, pues que aprenda que la palabra es lo primero y lo que nos hace dignos y respetados.

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