Relatos Eróticos

“Seducción en silencio” por Poderoso #concurso #turelatoerotico

Llevaba mucho tiempo esperándote, fue una tarde agitada ambos sabíamos que iba a pasar. Iba a ser un domingo distinto como aquellos cuando vivíamos juntos, nos quedamos en tu departamento, hablamos y mucho, me contaste lo que hacías, que me habías buscado en otras bocas y otras canciones, no quería saber en que bocas y en que canciones me habías encontrado, ya habíamos pasado por eso antes, después de hablar un rato todo quedó en silencio…
Te sentaste a mi lado y lograste que cayera en el juego.
Me abrazaste y tu respiración hizo arder mi pecho a ratos, mi mano se posó entre tus piernas, sentí el calor de tu sexo y quise romper tu calza, ¿Sabías que eso me provocaba?  Mis dedos rozaron tu humedad rogando ser besados, me empujaste como cuando jugábamos. Mi mano tomó tu pantaleta (siempre me ha gustado como te queda el rojo) te sonreíste y esas margaritas se marcaron haciéndote ver mas sexy, te las quité no quería que nada estuviera entre nosotros, un golpe eléctrico hizo brillar tu piel, afuera estaba frío pero el calor lograba sacar lo mejor de ti, tus pezones acusaron eso, tomé tu boca me mordiste violentamente, mis dedos hicieron círculos sobre tu monte y se enredaron con tus rizos. Susurraste mi nombre, nunca me llamaste así, tus ojos se clavaron en mi de forma bestial, me lancé a tu boca como la primera vez en el parque y en un temblor tus manos se fueron a mi pecho.
-Te extrañaba tanto-
Entre el beso ardiente soltaste mi cinturón para que mi erección quedara libre, me tomaste por sorpresa y tu mano recorrió de arriba a abajo, besaste mi cuello mientras tu otra mano se quedó clavada en mi espalda.
Te llevé a la cocina esa que tantas veces nos ayudó después de una batalla, te apoyé en la pared levantaste una pierna para cruzarla en mi cintura y suavemente te penetré.
Los aromas y olores se hicieron presentes, esos que conjugábamos cada tarde cuando estábamos juntos, nuestras bocas pedían a gritos que eso no acabara.
-Ven, vamos a la cama
-No!.. Quedémonos aquí. -me dijiste-.
Mis manos terminaron de desnudarte, salí de ti, quería recorrer cada lunar con mis dedos y labios, no iba a dejar pasar esa oportunidad si posiblemente era la última.
Volví a tomarte quería ver el éxtasis profundo en tus ojos, que tu entrepierna gritara miel, que tus manos me atraparan y que mi lengua te azotara otro gemido… Tomé tus piernas que temblaban casi con terror y ese deseo de querer hacerte mía, esa última vez fui suave mordí tu cuello me pediste que no parara, se te escapó un “te amo” y a mi un “te tomaré cuando yo desee”.
Quiero mas, me das tu pezón lo muerdo mis manos te ahorcan y ardes…
Nos tomamos con fuerzas y mi lengua hizo fiesta…
Tu pelvis bailaba y me mirabas directo a los ojos, nos dejamos caer, te posaste sobre y mi tomaste el control.
Esa escena la tengo tan reciente que es como si fuera ahora, me cabalgas, tomé tu cuello y mordías tus labios.
-Me encanta tu cara de lujuria-
dijiste en un minuto.
Tu cuerpo tiembla, te doy vuelta y casi con desesperación levantas tu cadera
-Cuanto tiempo esperé esto-
Mi lengua te hizo arder los labios y con desesperación dijiste te amo repetidas veces, me llevas a la gloria, tus ojos delataron lo que venía con esa forma sexy que tienes, tus uñas dejaron marcas en mi pecho y tu boca…
Sentí el placer subiendo a mi cabeza, el sudor se mezcló con la miel, el cabello se pegaba a tu frente y quise decir tu nombre pero no estabas…
Te escapaste entre las sabanas, el ruido me devolvió a la realidad y ahí solo quedaba tu polera en mis manos y mi deseo queriendo recorrerte.

Escrito por Poderoso

@KarenUribarri Karen Uribarri, sexblogger, periodista especializada en sexualidad, además de columnista y videobloguera con presencia en importantes medios de comunicación de Chile.

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