Sexo después del parto. Un tema nada fácil.

Sexo después del parto. Un tema nada fácil.

Una vez pasado el puerperio, mujeres y hombres se ven en el dilema de cómo retomar su sexualidad. Y aunque muchos de ellos mantuvieron relaciones hasta muy avanzado el embarazo, una vez nacido el bebé cuesta reavivar la pasión. Para ello, sigue estos consejos y lee algunas de las experiencias aquí expuestas.

Todo cambia después del nacimiento del primer hijo. Además de las sensaciones individuales, el aumento de responsabilidad y el gasto de la carga energética; la relación de pareja sufre una transformación. Y es que tu compañero ya no es sólo tu amante, sino que también es el padre o madre de tu bebé. Consecuentemente, el sexo en los primeros meses puede resultar bastante dificultoso, produciendo una sensación de culpa y preocupación en cada una de las partes. Y es que el hecho de no dormir lo suficiente, mirarte al espejo y encontrarte físicamente distinta, y de tener un tercero habitando en tu pieza, puede cohibir a cualquiera. Además, que este cambio también tiene una explicación biológica y es que la falta de interés de la mujer en tener relaciones durante los primeros meses después del nacimiento del bebé, es provocado por la hormona prolactina, la misma que produce la lecha materna y esa misma hormona inhibe la libido de la mujer.

¿Cuándo volver a tener sexo?

Si bien es necesario esperar hasta después de terminado el puerperio, muchos se sienten más cómodos de retomarlas una vez que han asistido al primer control médico y cuando han terminado las pérdidas de sangre. Ahora bien, si ha habido una episiotomía, es necesario esperar a que te sientas más cómoda y evitar la penetración.  En todo caso, todo depende de la pareja, pues cada una de ellas tiene una realidad distinta a las otras. Por ejemplo, Marina (30 años) reinició su vida sexual al mes de haber nacido su primer hijo, en cambio Andrea (29) esperó tres meses para poder retomar su sexualidad. “Tenía cero ganas. Me costó mucho. Con mi marido estábamos muy agotados y no encontrábamos el espacio para nosotros. Decidimos que la mejor opción era preparar algo especial. Yo tenía algo de miedo porque sinceramente mi libido estaba en cero”, recuerda.

Pero la ausencia o baja de libido no es el único problema al llegar a esta etapa, sino que hay que tomar en cuenta que el romanticismo del ambiente muchas veces se vuelve inexistente. “Fue raro, distinto. Sin el relajo de antes. Como que algo me espiaba o alguien me miraba. No estaba del todo tranquila”, dice Andrea, quien también afirma que la cantidad de relaciones cambiaron cuando su primer bebé nació. “De verdad que nos cuesta mucho encontrar espacios para nosotros como pareja. La bebé se lleva gran parte de nuestras energías”, cuenta Andrea. Para ella, existen ciertos consejos que bien pueden servir a la hora de enfrentar una situación como esta, la que admite no es nada fácil de sobrellevar: “No dejar que pase mucho tiempo porque se torna cada vez más difícil. No forzarse e ir de a poco, es decir, no obligarse si no hay ganas, pero estimular el erotismo de ambos de alguna manera. Ir a un motel puede ser una buena idea”.

¿Y qué pasa con el hombre?

Si la nueva madre no tiene tiempo para cuidarse, da papa cada tres horas, no duerme de corrido, y se la pasa entre pañales y arrumacos; imagínate los que es para el padre. En esa etapa el hombre se siente perdido, confundido, no sabe lo que hacer, a veces se siente inútil en el ambiente, y muy poco deseado por su pareja. Algo parecido es lo que vivió Tomás de 32 años: “Creo que fue alrededor del mes después del parto cuando retomamos el tema. Pese a que fue cesárea y que no se necesitaba la famosa “cuarentena”, mi señora estaba adolorida, acomplejada por su figura post-parto, un poco superada por todo el tiempo y dedicación que le demandaba nuestro hijo, y todo eso retardó el reinicio del sexo”, a lo que agrega, “me preocupaba principalmente mi señora, porque fue ella quien sufrió más. Hasta alrededor de los dos meses estuvo con depresión post-parto, y veía que ella intentaba volver a tener una vida sexual normal, pero todos los problemas descritos, más la presencia del bebé en el dormitorio la complicaban mucho, y yo no quería que ella retomara la vida sexual por darme en el gusto, para “no perderme”, que era otro de sus temores”. A la vez, Tomás admite que las variaciones en la libido de la pareja son protagonizadas por la mujer, ya que es ella la que más sufre con los cambios. “Mi libido, debo reconocer, no varió mucho. Para mí el tema de la “figura post-parto” era súper poco importante, y nunca me preocupó demasiado que estuviera el bebé en la pieza. Mi mujer, en cambio, cuando logró volver a estar conmigo de forma relativamente normal, ya no tenía las mismas ganas de siempre, porque estaba 100 % preocupada del bebé”. Producto de la presencia del bebé en el dormitorio de la pareja, muchas mujeres no logran concentrarse lo suficiente como para tener una relación sexual, lo que muchas veces conlleva a que estas parejas sólo disfruten de breves coitos sin mucha satisfacción. “Disponíamos de menos tiempo, como se dice: “dos cucharadas y a la papa”. Me da la sensación de que con el tiempo, de a poco, hemos vuelto a tener una sexualidad súper normal, al menos mucho más parecida a cuando éramos solo dos en la casa”, afirma Tomás, lo que de alguna manera indica que generalmente las parejas logran luego de algunos meses mantener una vida sexual activa, normal y satisfactoria. “Definitivamente ahora son mejores nuestras relaciones. Pero ese juicio indudablemente tiene el sesgo de que hoy nos conocemos más, por lo que cada uno tiene mucho más claro qué le gusta al otro, y además el sexo es un poco menos frecuente, entonces hay más ganas, porque es más difícil caer en la rutina o el acostumbramiento. Creo que de a poco, tras largas conversaciones nos dimos cuenta de que el sexo era un ítem trascendente en la salud de nuestra relación, que nos mantenía súper unidos y conectados, y que además era un oasis dentro de todo el proceso de adaptación a la experiencia de ser padres, que era nueva para los dos. Hoy la frecuencia se ha acercado bastante a lo que fue en un inicio”, confiesa Tomás, quien hoy disfruta de ser padre de un niño de 8 meses de edad.  

Cuidados posteriores

Aunque durante la lactancia, por lo general no hay menstruaciones; siempre existe el riesgo de quedar embarazada. Por esta razón es importante que tomen los resguardos necesarios si no quieres quedar inmediatamente embarazada.

Ahora bien, para elegir un método anticonceptivo es necesario conversarlo entre los dos, asistirse por un médico especialista, quien te recetará el más adecuado para el momento que está viviendo. Por ejemplo, durante la lactancia pueden usarse únicamente pastillas que contengan sólo hormona progestágena (mini píldora). No deben usarse las que contienen estrógeno porque disminuyen la producción de leche.

¿Cuándo buscar un nuevo embarazo?

Si eres de la idea de buscar un nuevo embarazo en corto tiempo, recuerda que el tiempo mínimo necesario para recuperarse del desgaste físico de los 9 meses de gestación previa, son otros 9 meses

Consejos para retomar la vida amorosa

1.- Tener mucha paciencia.

2.- Conversar acerca de los que nos pasa. En esa etapa la complicidad y la cooperación son fundamentales.

3.- En ese periodo la posibilidad de contraer infecciones es real, pues las bacterias tienen más facilidades para proliferar, así que mayor atención a la higiene y las precauciones al respecto.

4.- Aquellas  que tuvieron un parto normal, generalmente esperan a que el útero retorne a su tamaño natural.

5.- Aquellas que tuvieron una cesárea, mejor esperar a que el corte se cicatrice totalmente.

6.- Se recomienda que la mujer debe visitar su ginecólogo antes de empezar su vida sexual. Para estar segura de que el área este totalmente cicatrizada y para planear un método de anticoncepción.

7.- Los hombres deben hacer su mayor esfuerzo por comprender a su pareja, pues además del desorden hormonal propio del embarazo y parto, existen factores sicológicos que aparecen esta etapa y que son determinantes.

8.- Entréguese a las caricias. Permítase volver a sentir y querer. Recuerde que antes de madre, fue también mujer.

9.- Tomen un baño de tina juntos. Disfrútenlo y diviértanse. 10. Sean espontáneos. Si ahora tienen un nuevo integrante viviendo en la misma habitación, pues intenten relajarse y enamorarse en otro lugar de su casa. La cama no es el único lugar para hacer el amor. 11.- Preocúpense por tener relaciones de calidad, pues obviamente con la llegada de un bebé la cantidad disminuirá notoriamente. Es momento de preocuparse de los detalles y las novedades.

12.- Ahora, si un día no quiere alguno de los dos, sepan respetarse y hacer sentir que tienen la libertad de expresar cuándo no desean hacerlo. La confianza es el mejor aliado.

Finalmente, bien vale un consejo de un “sobreviviente” de esta crisis postnatal: “El ideal es desde el comienzo tomarse 10 minutos al día para conversar súper abiertamente lo que se está viviendo, porque es la única manera de saber lo que pasa con cada uno durante ese proceso de adaptación. Todos vivimos estos temas de manera diferente, y nuestras necesidades de hablar, de ser comprendidos, de recibir atención, son diferentes. Por eso es tan importante que la pareja esté permanentemente al tanto de cómo uno se siente, porque es la única forma de trabajar juntos las soluciones y de comprender los tiempos del otro para retornar a una vida “normal”, o lo más parecida posible a como era antes. Y todo esto esencialmente porque los factores que influyen en el regreso a la vida sexual van desde algo tan simple como el dolor por la herida de la cesárea o el dolor al retomar las relaciones cuando ha sido parto normal, hasta cosas más complejas como los temores a desnudarse frente a la pareja por los kilos que el embarazo deja en el cuerpo, y la depresión post-parto en todos sus niveles”.

 

 

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