Sexualidad compulsiva:  Sexo sin freno

Sexualidad compulsiva: Sexo sin freno

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Llamado antiguamente hipersexualidad, erotomanía, ninfomanía o satiriasis; la adicción al sexo se refiere a conductas en esta materia que alcanza niveles obsesivos y compulsivos extremos. Desviaciones o variaciones sexo-psicológicas que tienen tratamiento y que es necesario hacerlo a tiempo.

No estamos hablando de lo que se siente en determinadas épocas apasionadas de la vida, como la adolescencia, cuando el sexo es tan requerido por los jóvenes. Hablamos de “la necesidad compulsiva de tener sexo”, sin importar si la otra persona quiere o no, si corresponde el lugar en el que estoy para hacerlo e incluso sin importar las vías para alcanzarlo. Se convierte en algo irrefrenable, sin control y que afecta la conducta social, tal como el alcoholismo y la drogadicción.

¿Cómo es un adicto al sexo?

Según el sexólogo argentino Adrián Sapetti, el obsesivo sexual se caracteriza por ser muy mecánico y ritualista. “Deben hacerlo siempre de la misma manera, con la misma secuencia, con esto creen que neutralizan la angustia, pero sólo logra volver a depender del ritual y así se sigue manteniendo el síntoma. La secuencia es: Para no angustiarme debo practicar el sexo de tal manera y eso me calmará cada vez que la angustia reaparecerá. Pero como el ritual no logra cambiar el estado angustioso de base, éste aparece con el consiguiente ritual habitual”.

Por la sanción social, la mayoría de los sexo compulsivos no confiesan su problema y se guardan su dependencia por mucho tiempo. Sin embargo, en algún minuto esto explota y piden ayuda desesperadamente, pero una vez que ésta ya ha tenido sus consecuencias: quiebra económica, problemas maritales, despidos, depresión y sufrimiento, entre otros.

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La necesidad de seducir

Algunas veces, estos pacientes llegan a la consulta y descubren que su adicción comienza tras una ruptura que los descolocó y los dejó con la autoestima por el suelo. Entonces, se embarcan en una carrera por seducir, por conquistar y por tener sexo con la mayor cantidad de mujeres posibles. En medio de esta carrera, avanzan aumentando el número de masturbaciones, de consumo de pornografía y de todo lo que tuviera relación con el sexo y les entregue así una tranquilidad mental para el lío que los atormenta. Asimismo, después de cada encuentro, pasan días de vergüenza, incomodidad y sufrimiento por los vivido y la manera en que se relaciona con la sexualidad.

Una adicción psicológica

El psicólogo e investigador Patrick Carnes, escritor de los más importantes libros referidos al tema (“Understanding Sexual Addiction” y “Don t Call it Love: Recovery from Sexual Addiction”) afirma que la adicción al sexo provoca en el organismo algo similar a lo que ocurre con las drogas. “Las personas con comportamiento sexual compulsivo se vuelven adictas a los cambios neuroquímicos que se producen en su cuerpo y en su cerebro durante el acto sexual, como los cocainómanos se enganchan por los efectos de esnifarcocaína”, dice el especialista.

Tratamiento

“Generalmente los tratamientos se basan en una combinación de psicoterapias y psicofármacos. Algunos han propugnado el uso de antiandrógenos especialmente en algunas parafilias. Esto sigue siendo objeto de controversia. Pero deben combinarse con técnicas psicoterapéuticas, preferentemente de tipo comportamentales o cognitivas como las que suelen implementar los terapeutas sexuales. La medicación, es obvio, la debe manejar un psiquiatra, sea o no sexólogo”, confirma el especialista trasandino.

Independiente de cuál sea el motivo gatillante de este problema en cada uno de los pacientes, es importante saber que tratar la adicción al sexo es posible. Se puede reconducir el comportamiento y aprender a convivir con uno mismo y a tomar elecciones en materia de sexualidad, teniendo siempre el control sobre uno mismo.

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