“The End” por @sebastiannora

“The End” por @sebastiannora

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¿Han dimensionado sobre la teleserie que tienen Pampita y Vicuña? ¿No les da un poco de asco todo? ¿Pudor tal vez? o ¿son de los que gozan viendo el descuartizamiento del otro? Dimes y diretes de acá para allá; sacadas en cara de uno y de otro; violencia verbal a más no poder; ira contenida en años de matrimonio que hoy, chorrea por los medios de comunicación. Bueno, esto no es más que la vida real, sólo que ellos lo hacen público, porque claro, son personas públicas.
No me voy a detener en ellos porque me importa un soberano carajo si él la tiene chica o si ella es una víbora sin escrúpulos. Hablemos de los cierres. De los finales. De los quiebres.
Un término, a todas luces, es algo nefasto para ambas partes, pero una en particular, siempre es la que queda más dañada. Sostengo que a la gente le cuesta decir que no, pero más aún, nos cuesta escuchar un no, un “terminamos”, un “no va más”, un “adiós”. ¿Por qué? Pensamos acaso, que ¿existe algo eterno en la vida? Si entendiéramos y maduráramos que todo lo que nos pasa durará un período de tiempo, ¿no sería más fácil todo? ¿Por qué nos cegamos ante la posibilidad de que un día se nos termine un trabajo, un pololeo, incluso la vida? Suena medio extremo lo que estoy diciendo, pero es así. o ¿alguien puede decir que tiene los días asegurados? ¿Qué sabe hasta cuándo va a vivir? Nadie. Jamás. ¿Entonces? ¿Por qué en las relaciones nos pasa eso de que creemos que todo es para siempre? ¿Será la forma? ¿Será el por qué de un término?
Particularmente creo que la gente que sufre de términos, paralelamente sufre de amnesia. Algo debe pasar con el cerebro humano que borra, paradójicamente, todo lo bueno del otro al momento de un quiebre. Espero que algún sicólogo esté leyendo esto y me diga por qué pasa eso. Nos olvidamos de que hicimos el amor, de las cosas lindas que nos decíamos, de lo bien que lo pasamos, etc., sin embargo, tenemos una memoria de elefante cuando se trata de lo malo, los defectos, las razones del quiebre, etc. A todos nos ha pasado alguna vez. Esto no es de género. Pero ¿Por qué pasa esto? ¿Será que acumulamos tanto durante nuestra relación, que ahora es el momento de descargarse? Yendo al encabezado, ¿Pampita le habrá dicho en la cama a Benjamín que la tenía chica? Lo dudo. Entonces ¿por qué ahora?
Leí por ahí que una ruptura tiene 5 fases: la pérdida: donde uno no asume que perdió algo que quería; la desesperanza: donde vienen las frases como “jamás encontraré a nadie como ella”; la ansiedad: en donde aparecen los mensajes desesperados de Whatsapp, visitas al face del otro, etc.; la aceptación: en donde decimos, “ok, ya está, no hay nada más que hacer” (cosa que a algunos no les llega nunca) y por último la superación: cuando podemos recordar la relación con algo de cariño y ya estamos listos para la acción. Hay otros que dicen que el proceso de pérdida es conocido como duelo y tiene cinco etapas: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Las que van por el mismo camino de las anteriores. Negar, enojarse, creer que el otro vuelve, caer en un hoyo porque esto no pasa y aceptar que ya no hay vuelta atrás.
Dependiendo de lo importante de una relación, muchos se quedan en alguna de estas dando vueltas eternamente sin pasar a la que sigue. ¿Cuánto tiempo hay entre fase y fase? Supongo que cada quien con su reloj de arena, pero según los expertos, 14 días sería el tiempo ideal. Otros dicen que en 21 días es aceptable cambiar los hábitos y la dependencia que tuvimos con el otro. ¿Será tan así? ¿No será muy poco? digo yo…
Bueno, como dicen por ahí, “cada maestrito con su librito”. Supongo que no hay ciencia cierta sobre lo que siente una persona, sus tiempos, su duelo. Todos son respetables.
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Sebastián Norambuena

Periodista

@sebastiannora

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