¡Todo es culpa de nuestras hormonas!  Cómo influyen en nuestra sexualidad

¡Todo es culpa de nuestras hormonas! Cómo influyen en nuestra sexualidad

La acción de éstas sobre nuestro organismo es desde siempre, siendo incluso las gestoras de la determinación sexual durante la gestación. Organizan nuestro deseo sexual, la orientación de éste y los impulsos eróticos durante la adolescencia. Aprende más sobre su funcionamiento y descubre cómo afectan tu vida día a día.

Durante nuestro desarrollo fetal, las glándulas sexuales (ovarios o testículos) segregan hormonas que controlan el desarrollo de los órganos sexuales. Estas hormonas son esencialmente tres: Los Andrógenos, que son las hormonas sexuales masculinas que influyen sobre la respuesta sexual en ambos sexos. Los Estrógenos, que son las hormonas sexuales femeninas, las que influyen en el ciclo menstrual y en el embarazo. Y la Progesterona, hormona que prepara el útero para el embarazo y las mamas para la lactancia.

Estas tres hormonas hacen casi todo el juego que organiza nuestra vida. Tanto así, que las variaciones de humor y conducta que sufrimos previo a la menstruación se debe precisamente a un desequilibrio entre los estrógenos y la progesterona. Además, estas hormonas sexuales son capaces de promover o disminuir tu libido, hacer que tengas más ganas de actividad o necesidades de reposo e incluso podrían definir hasta tu propia orientación sexual.

Promotoras de la adolescencia

Según la embriología, el desarrollo de los órganos sexuales se produce gracias a las hormonas sexuales durante los 5 primeros meses de gestación. Ellas determinan el sexo de la guagua y luego se adormecen para reactivarse durante la adolescencia, cuando le entregan al niño o niña las herramientas necesarias para convertirse en personas capaces de relacionarse sexualmente y de reproducirse.

Es tan complejo su proceso pero tan preciso a la vez, que funciona a la perfección.

Definirían tu orientación sexual

Al menos así lo han asegurado la mayoría de los científicos y diversos estudios que apuntan a que la orientación sexual de una persona depende de una carga hormonal. Se ha comprobado que hombres y mujeres tenemos hormonas de ambos sexos, aunque el número mayor de éstas es correspondiente al sexo del individuo. Debido a esto, se piensa que el deseo homosexual pudiera estar causado por la carencia o el exceso de la hormona correspondiente al sexo opuesto. Es decir, una mujer homosexual debería tener entonces, según esta teoría, un nivel de andrógenos mayor a lo normal, por lo que su deseo se orientará hacia las de su mismo sexo.

Sin embargo, al hacer el ejercicio contrario, es decir, al inyectarle las hormonas faltantes al individuo homosexual, éste no variaba su orientación, aunque sí aumentaba su deseo sexual. Por lo que esta afirmación quedó stand by hasta encontrar mayores bases científicas que la sustentaran.

Impulsoras de la libido

Si ya habíamos afirmado que las hormonas son las culpables de tu mal genio previo a la menstruación o tu cansancio durante esos días, no es difícil entender entonces que también son ellas las que dirigen una buena sexualidad. Es decir, el equilibrio de las tres principales hormonas sexuales de la mujer le entregan con seguridad una salud armónica a la mujer.

En este contexto, te contamos que el deseo sexual aumenta la liberación de Estrógenos en la mujer y de adrenalina, la hormona que prepara tu cuerpo para el encuentro sexual. Paralelamente, el corrente sanguíneo aumenta, llenando de sangre la zona genital. De esta manera, se asegura que la endorfina actúe como corresponde, entregando placer y satisfacción al organismo, llegando a su nivel máximo cuando se produce la liberación de esta sustancia durante el orgasmo. En este preciso momento, la mujer libera además otra hormona, la ocitocina, responsable de las contracciones uterinas involuntarias que ocurren en el clímax

Y del descenso también

Así como las hormonas promueven el deseo sexual, también son capaces de provocar una disminución en éste, sobre todo en etapas de la vida femenina en que hay ajustes hormonales, como es la menopausia. “Todo descenso hormonal suele tener impacto en la esfera sexual: la etapa del deseo está influenciada por la testosterona que es la hormona del deseo, en los dos sexos. Esta hormona es producida en los testículos y en las suprarrenales en el varón y en la mujer sólo en estas últimas. El hipotiroidismo (menor producción de hormonas por la tiroides) o el aumento de la prolactina (hormona de la hipófisis) también pueden deprimir el deseo. No hay que olvidar que el sistema glandular está íntimamente relacionado con el sistema nervioso central, por lo cual toda alteración emocional puede hacer impacto en el llamado eje hipotalámico-hipofisario donde se maneja y regula la producción hormonal”, explica el sexólogo venezolano Dr. Miguel Sira.

¿Promotoras del amor?

Tantos poderes tienen nuestras hormonas, que hay quienes han querido lucrar con ellos y han comenzado a crear ‘hormonas artificiales’ como un grupo de científicos que hace un tiempo decidió fabricar el Spray del Amor, el que supuestamente podría provocar un efecto positivo en la pareja. Éste contendría ocitocina, la llamada ‘hormona del amor’.

Este proyecto fue presentado por Beate Disten, una investigadora de la Universidad de Emory en Estados Unidos, el que fue divulgado hace un tiempo en el Congreso de Neuroendocrinología realizado en la ciudad de Pittsburg. Ella, en sus conclusiones, afirmó que este aerosol ayudaría a las parejas a sobreponerse a los altos niveles de estrés y a las tensiones que afectan la relación. La propuesta fue muy bien recibida por sus colegas, aunque ella enfatizó que aún habría que ser cautos con sus resultados.
 

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