“Un sueño mojado”, por Felipe #concurso #turelatoerotico

¿Qué es lo nuevo que haremos esta noche?

Fue tu inocente pregunta para hacer trabajar mi mente de inmediato…

Mañana es otro día te respondí, haciéndome el cansado, besando tus labios acompañado de las buenas noches, te di la espalda y una sonrisa asomaba por mis labios.

Te quedaste dormida enojada, di el tiempo necesario para que entrarás en el trance del sueño, donde no despiertas con nada.

Me moví lentamente, levante tu brazo y note que ya era un peso muerto, no te movías por si sola.

Te acomode lentamente y deje tu espalda pegada a las sabanas, abrí sutilmente tus piernas y bajé, retire lentamente tus tangas y di inicio a lo nuevo de esa noche que me preguntabas antes de dormir.

Comencé a pasar mis dedos suavemente por tu entre piernas, a moverlos de a poco, para que no despertarás y para que en tus sueños sintieras lo que le hacía a tu cuerpo. Conseguí lo que quería, ese algo que me permitiera avanzar un poco más, ese algo que me pertenecía y tú lo tenías, ese algo llamado humedad, si tu humedad era lo que yo buscaba.

Continúe con mis dedos llevándolos a tu clítoris, masajeando en forma circular, de una forma bien sutil, por si despertabas no lo hicieras asustada. Lo hice así por unos minutos, para provocar un poco más de humedad y así se sentía bien mojado, listo para seguir con mi plan.

Acerque mis dedos para introducirlos en ti, los acomode e inicie con una suave penetración, solo un poco, para asegurarme de que seguías dormida, se podía sentir que en tus sueños te gustaba, tu respiración te delataba. Así que procedí a introducir dos dedos enteros, al hacerlo quede observando tu cuerpo y con la luz tenue de la luna que entraba por la ventana, note como se remeció tu cuerpo entero, doblando tu abdomen, acompañado de un agudo gemido que me pedía más, que hermoso tu despertar.

¿Qué haces?

Preguntaste, sorprendida y excitada.

Hago lo nuevo de esta noche, respondí. Llevando la yema de mis dedos a ese rugoso punto G y aproximando mi boca a tu clítoris. Comencé a pasar mi lengua lentamente, de arriba hacia abajo, haciendo círculos a ratos y mis dedos hacían lo suyo en tu interior. Era tanto tu placer que ya llegabas al clímax de tu excitación, tus gemidos frecuentaban la habitación y tu respiración se acortaba.

Di mordidas ligeras y ya se acercaba, yo estaba dispuesto a seguir.

Sentí tus manos en mi cabeza para que no me saliera, presionando con la fuerza del placer, tu respiración no se hacía presente y un orgasmo transformado en gemidos. Sentía como expulsabas mis dedos desde tu interior, yo los metía más y en tu clítoris yo mordía, lamia y besaba, para que ese orgasmo no acabará. Seguí así por un par de minutos, hasta que sentí tus piernas temblorosas apoyadas en mi espalda, la presión en mi cabeza ya no era tanta y tus gemidos eran gritos, gritos de placer y más placer, mis dedos siendo expulsados por la presión de ese exquisito liquido saliendo de tu vagina y mi cuerpo bañado de él.

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